El Senado confirma a Markwayne Mullin como secretario de Seguridad Nacional
El republicano pide a los senadores que se pongan de acuerdo para desbloquear la financiación del departamento. Se ha mostrado conciliador, pero también ha evitado desmentir algunas conspiraciones alimentadas por el mundo MAGA


El Senado de Estados Unidos ha confirmado este lunes a Markwayne Mullin como secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en sus siglas en inglés). Este exluchador de artes marciales mixtas de Oklahoma, de 48 años, tendrá las riendas de uno de los despachos más controvertidos de la Administración de Donald Trump. Seguridad Nacional es el responsable de las políticas migratorias, una de las prioridades de la Casa Blanca en esta legislatura. Tendrá bajo su mando al Servicio de Control de Inmigración y de Aduanas (ICE) y a la Patrulla Fronteriza (USCBP), las dos fuerzas del orden bajo escrutinio público por sus tácticas extremas en la persecución y deportación de inmigrantes sin documentos.
Mullin ha logrado la confirmación del Senado gracias al apoyo de los republicanos, 54 votos frente a 45, para reemplazar a Kristi Noem, que fue fulminada por Trump hace un par de semanas por su polémica gestión al frente del departamento, alentando la dureza del ICE, con una inapropiada declaración tras la muerte de dos estadounidenses por los disparos de agentes migratorios —“son terroristas domésticos”— y un escándalo tras gastarse más de 200.000 en campañas de publicidad para mejorar su imagen.
Además, Mullin se hará cargo de Seguridad Nacional en medio de una crisis por el cierre presupuestario del departamento, que ha dejado a más de 100.000 empleados sin sueldo, y con los fondos cortados para agencias tan sensibles como los Servicios Secretos, Guardia Costera, Seguridad en el Transporte (TSA), Servicios de Emergencia (FEMA) o Ciberseguridad, entre otras.
Mullin, hijo de un empresario millonario de Tulsa del que heredó una valiosa empresa de fontanería, Mullin Plumbing y un enorme rancho, reclamó a los senadores que pusieran fin al cierre del DHS y aprobaran la ley que permite su financiación. Una norma que depende del acuerdo entre republicanos y demócratas en aprobar la reforma migratoria para limitar las actuaciones del ICE y equiparar sus reglas de comportamiento con otras fuerzas policiales.
“Mi meta en seis meses es que no seamos noticia principal todos los días. Mi meta es que la gente entienda que estamos ahí. Los estamos protegiendo y estamos trabajando con ellos. Mi meta es que todos ustedes se sientan orgullosos”, dijo Mullin durante la audiencia de confirmación en el Senado, donde se mostró conciliador, pese a su pasado MAGA (el acrónimo de Make America Great Again, que utilizan los seguidores ultraconservadores de Trump).
Mullin, conocido por llevar botas y sombrero vaquero con traje durante sus paseos por el Capitolio, es un fanático del ejercicio físico, pero también de los dulces. Suele ser el encargado de reponer de pasteles la cafetería de los senadores. Ahora tendrá que endulzar también a los demócratas si quiere que vuelva a fluir el dinero por el departamento que se dispone a dirigir.
Seguridad Nacional ha sido objeto de crítica por su papel en el último año patrocinando las políticas migratorias de Trump. El departamento ordenó el despliegue de policías del ICE en Los Ángeles, Boston, Chicago y Minneapolis, donde realizaron redadas indiscriminadas de inmigrantes y deportaron a miles de ellos sin cumplir todo el proceso legal. Han llegado a detener y separar de sus familias a niños. Y son los responsables de matar a tiros a Reneé Good, el pasado 7 de enero, y a Alex Pretti, el 24 de enero, mientras se manifestaban pacíficamente contra las políticas migratorias de Trump y las tácticas agresivas de su policía migratoria.
Mullin, el segundo ciudadano cherokee elegido para el Senado desde 1925, ha prometido adoptar una postura algo más conciliadora en materia de inmigración que su predecesora, lo que le ha granjeado dos votos de senadores demócratas. Se ha mostrado a favor de obligar a los agentes migratorios del ICE a obtener una orden judicial antes de allanar domicilios y negocios privados, una de las reclamaciones que exigen los demócratas para desbloquear la financiación del DHS.
Pero Mullin es un político MAGA, que no ha dudado en eludir responder sobre si el expresidente Joe Biden ganó las elecciones de 2020, pese a que no existe ninguna duda legal sobre ello y la pregunta solo sobrevive porque el entorno de Trump mantiene una teoría conspiranoica. También evitó pronunciarse sobre si desplegaría agentes del ICE en los centros de votación durante las elecciones de mitad de mandato, como ha sugerido el presidente estadounidense.
Así que habrá que esperar para ver cuál de las dos facetas de Mullin se impone: la dialogante, que ha cautivado a muchos de sus oponentes políticos; o la radical, que le ha convertido en uno de los favoritos de Trump.
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