Ecopetrol encadena tres años de utilidades menguantes
Las ganancias se hunden un 40% en 2025 por los precios del petróleo y el encarecimiento operativo. Su presidente, Ricardo Roa, es imputado por la Fiscalía


Ecopetrol, la empresa más grande de Colombia, obtuvo en 2025 unas ganancias de nueve billones de pesos (unos 2.370 millones de dólares), un 40% menos que hace un año. Para la empresa de la iguana, la caída es un descalabro y marca el resultado más bajo desde 2020, cuando el planeta estaba paralizado por el covid. Se trata, además, del tercer año consecutivo de reducción del beneficio, una mala noticia para el Estado colombiano, que posee el 88,5% de las acciones de la compañía. Cuando Ecopetrol gana menos, la Nación recibe menos dinero, tanto por los dividendos que le gira la petrolera como accionista, como por los menores pagos de impuestos y regalías, que en dichas transferencias sumaron poco más de 9.100 millones de dólares en 2025. El desempeño tiene un culpable principal, y es tan externo como incontrolable: lo que paga el mercado por el petróleo.
“El precio promedio de la referencia Brent [con la que Colombia sella sus ventas internacionales] fue de 68 dólares por barril durante 2025, en contraste con los 83 dólares de 2024. Es uno de los factores determinantes de la caída en la utilidad neta”, explica a EL PAÍS Amylkar Acosta, exministro de Minas y Energía. La compañía cifra que solo por ese lado perdió 9,7 billones de pesos. A ello se sumó la revaluación de un 15% del peso. Dado que Ecopetrol vende en dólares, pero reporta en pesos, los ingresos se comprimen, y aun vendiendo la misma cantidad de barriles, recibe menos ingresos en moneda local.
A todo se le sumó la carga fiscal. El Gobierno de Gustavo Petro decretó una contribución especial al amparo de la emergencia económica declarada por el conflicto en el Catatumbo, que costó 1,1 billones de pesos a Ecopetrol, según datos de Acciones y Valores. El golpe tributario también incluyó cambios en la retención en la fuente, que sumaron un “impacto total de 2,3 billones de pesos”, precisa Acosta. La empresa, en su informe de resultados, achaca el 95% de la caída en beneficios a factores externos, mientras que su acción en la Bolsa de Valores de Colombia repuntó un 10% durante 2025. Pero también hay varios factores endógenos que pesan en los resultados.
Más allá de los precios del petróleo
Ecopetrol tiene un problema estructural que crece año tras año: el costo de producir cada barril. El llamado lifting cost —lo que cuesta extraerlo del subsuelo— pasó de 8,4 dólares en 2020 a 13,7 dólares al cierre de 2025, el nivel más alto desde 2014. Así lo documenta Sergio Cabrales, experto en mercados energéticos y profesor de la Universidad de los Andes. En paralelo, el precio mínimo del petróleo a partir del cual la empresa genera utilidades netas —breakeven, en la jerga— pasó de 31 dólares en 2022 a 52 dólares en 2025, un alza del 68%.
El comparativo con pares regionales ilustra el problema. Un análisis de Héctor Tovar y Hugo Beltrán, de Acciones y Valores, muestra que el lifting cost de Ecopetrol supera al de la brasileña Petrobras, que opera a 6 dólares, y al de la estatal argentina YPF, que lo hace a 8,1. Cabrales amplifica la radiografía: aunque en el cuarto trimestre de 2025 el precio del crudo era prácticamente el mismo que en el primer trimestre de 2021 —63 dólares por barril—, Ecopetrol generó menos de la mitad de las utilidades: 1,5 billones de pesos frente a los 3,1 billones de entonces. “La brecha se explica por el aumento de las ineficiencias operativas, el incremento de los costos de levantamiento, el mayor endeudamiento, el encarecimiento del financiamiento, una mayor carga impositiva y las pérdidas del segmento de refinación”, acota el experto.

La razón de fondo es que, a falta de nuevos descubrimientos, la empresa depende más del recobro mejorado, un proceso que exige inversiones tecnológicas que encarecen su operación. Francisco Bendek, ingeniero de petróleos con más de tres décadas de experiencia en el sector, explica la cuestión técnica: “Con la tecnología disponible, solo se puede extraer el 20% del crudo que hay en un yacimiento. Cuando los campos son jóvenes, ese 20% fluye con relativa facilidad, pero cuando maduran, hay que pelearse cada barril con procesos más costosos”, aclara. En Colombia, “los casos más difíciles están en el Magdalena Medio, donde el crudo es tan pesado que necesita ser tratado, procesado y mezclado con otros más livianos antes de venderse”, explica. El negocio de Ecopetrol en la cuenca del Permian, en Estados Unidos, ilustra esa tensión. La producción de Ecopetrol en Texas, que opera con fracking, creció un 9,6% en 2025, superando los 100.000 barriles diarios, el 14% de la producción total del grupo, mientras la producción en Colombia cayó un 1,9%.
Ahora, Ecopetrol carga con algo más que un petróleo barato. La imputación formal de la Fiscalía contra su presidente, Ricardo Roa, por presunta violación de topes electorales y tráfico de influencias ha convertido a su máximo directivo en una variable de riesgo que el mercado valora. “Mantener a Roa en el cargo representa un riesgo fundamental para la empresa”, dijo en febrero a EL PAÍS Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis. El costo es concreto y ha llegado hasta una rebaja de la calificación crediticia por Fitch Ratings en diciembre.
La petrolera solo ha respirado en las últimas semanas. La disparada del precio del petróleo por el cierre del Estrecho de Ormuz, en el conflicto desatado por Donald Trump y Benjamin Netanyahu, ha aliviado las cuentas. “Por cada dólar que sube el barril, Colombia recibe cerca de 430.000 millones de pesos adicionales”, dice Acosta, aunque advierte que es una coyuntura temporal. El Brent llegó a rozar los 119 dólares el lunes pasado, pero retrocede tras las señales de Trump de que el conflicto podría terminar pronto.
La petrolera también observa a Venezuela, y desde noviembre de 2022 ha pedido tres veces a Estados Unidos que le permita hacer negocios con Caracas sin sufrir retaliaciones, pero no ha obtenido una respuesta. Roa lo resumió en la presentación de resultados del 4 de marzo: “Tenemos un derecho jurídico vía contrato sobre esa disponibilidad de gas a través del gasoducto”, comentó en referencia a la antigua exportación a Venezuela, que Caracas nunca pagó. “Trump tiene la sartén por el mango. Ecopetrol seguirá en lista de espera por lo menos hasta que se instale el próximo gobierno colombiano”, augura Acosta. Bendek añade un problema práctico: el gasoducto lleva años sin operar y requiere grandes inversiones para volverlo a hacer.
Para 2026, Acosta no se guarda nada: “El futuro de Ecopetrol pasa por un viraje político que acabe con la moratoria a nuevos contratos de exploración y reactive una industria que lleva años paralizada”, sentencia. El PIB del sector minero-energético cayó un 6,2% en 2025 y no se prevé un menor costo de extracción en el corto plazo. La expectativa es la entrada de campos como Sirius, cuya producción se daría, por temprano, en 2030. La empresa de la iguana, a pesar de mantener la producción en la meta, las refinerías en un récord y eficiencias históricas, ve cómo su margen se estrecha cada vez más. Los 109 billones de pesos de deuda, un litigio pendiente con la DIAN por 7,6 billones y un presidente imputado son un equipaje duro de cargar en un año donde la incertidumbre es la norma.
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