Fernando Bonilla: “La comedia respira de la sorpresa, del riesgo”
El actor de ‘La Oficina’, la versión mexicana del clásico de la BBC, habla sobre su incursión en la actuación luego de años trabajando tras bambalinas


Cuando Fernando Bonilla (Ciudad de México, 41 años) comenzó su carrera profesional, decidió alejarse de la actuación para tratar de desmarcarse de su padre, Héctor Bonilla, una de las figuras más emblemáticas del cine y la televisión en México. Durante una década, se volcó en la escritura y dirección de producciones teatrales, hasta que el temor por encasillarse lo llevó a probarse ahora frente al público.
Tras participar en algunos castings y conseguir sus primeros proyectos como actor, su gran oportunidad ha llegado con el personaje de Jerónimo Ponce, el protagonista de La Oficina, la versión mexicana del clásico creado por Ricky Gervais y Stephen Merchant para BBC Studios que se estrenará el viernes en Prime Video. Dirigida por Gaz Alazraki, la serie presenta en formato de falso documental el día a día de los trabajadores de la empresa Jabones Olimpo, dirigida por el heredero de la familia: un jefe con pocas capacidades de liderazgo y una reputación dudosa.
Para Bonilla, trabajar con una franquicia tan reconocida abrió las puertas a experimentar más de lo que suele permitirse en la comedia televisiva en México. “Creo que la comedia esencialmente respira de la sorpresa, del riesgo y de lo impredecible. Sin embargo, es curioso porque muchas veces quien produce comedia pide irse a lo seguro, a lo que la gente ya conoce y que ya saben que le van a consumir y por eso llevamos tanto tiempo haciendo el mismo tipo de comedia, y es increíble que un género que abraza tan bien el riesgo reciba tan pocas oportunidades de hacer cosas distintas”, ha dicho el actor en una videollamada con EL PAÍS. Bonilla cree que La Oficina es una especie de caballo de Troya que le permite hacer cosas más cosas arriesgadas gracias a la gran reputación que tiene esta historia.

El actor recuerda que estaba filmando Las Muertas, de Luis Estrada, cuando lo llamaron para hacer un casting para el papel equivalente al de David Brent (Ricky Gervais) y Michael Scott (Steve Carell), dos figuras que marcaron la comedia y que él mismo considera como referentes. “Empecé a sentirme fuerte como actor, pero también pensaba que hay una gran cantidad de actores muy buenos que hacen una carrera de personajes secundarios porque es difícil que le suelten un protagónico a alguien que no es abrumadoramente mediático. Pensaba, ‘pues me siento bien, pero me encantaría que me pasaran más el balón porque me siento en un muy buen momento, muy maduro y con mucha energía’. Me daba miedo que no me llegaran centros para rematar. Justo en ese momento me llegó este proyecto, así que creo que es una coincidencia afortunada para mí”, contó.
Bonilla llega a esta etapa tras una trayectoria que combina teatro, televisión y cine. Es fundador de la compañía Puño de Tierra y ha dirigido más de una veintena de montajes. En televisión participó en la séptima temporada de LOL: Last One Laughing, que ganó con su personaje, El Diente de Oro, una parodia de un hombre norteño. Recientemente ha aparecido en pantalla en Perdidos en la noche, de Amat Escalante, El Norte Sobre el Vacío, Un Extraño Enemigo y Technoboys. Desde esa experiencia, el actor también reflexiona sobre la comedia como género. “La comedia es muy poderosa. En una cotidianidad cargada por el estrés, por la incertidumbre, la risa es fundamental. Al igual que el melodrama o el terror, hay muchos tipos de comedia, hay comedia muy efectista que simplemente te hace reír porque quieres reír y se acabó. Hay otro tipo de comedia que es el que a mí me estimula más, un poquito más compleja, que genera incomodidad y duda respecto de qué se debe reír uno o no”.
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