La caída del Mencho mueve el piso a sus viejos socios del Cartel Jalisco en Estados Unidos
La previsible declaración de culpabilidad de Erick Valencia, ‘El 85′ y Abigael González, ‘El Cuini’, refrenda la decadencia de la vieja guardia del grupo criminal


Inscrita en un relato de brocha gorda, ajeno a demasiados detalles, la muerte de Nemesio Oseguera, alias Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un operativo militar hace dos semanas y media, aparece, de repente, como el preámbulo del futuro procesal de dos de sus viejos socios. Trasladados a Estados Unidos en el último año, Erick Valencia, alias El 85, y Abigael González, alias El Cuini, antiguos colaboradores del Mencho, se declararán culpables previsiblemente en los próximos meses al norte del río Bravo, de diferentes cargos por narcotráfico, limando la vía sanguínea en la composición de los futuros liderazgos del grupo criminal.
Las derivadas por la muerte del Mencho parecen ahora mismo interminables. Las dudas sobre el operativo militar, que todavía dominan las preguntas de los reporteros a la presidenta, Claudia Sheinbaum, y su Gabinete de Seguridad, figuran al principio de la lista. La incertidumbre por la sucesión en el mismo CJNG comparte el mismo espacio. Eso si hay sucesión, y los diferentes grupos que lo componen o han sido aliados no se meten en batallas.
Los movimientos de estos últimos días en Estados Unidos abren un nuevo camino en el mundo post-Mencho, líder incontestado del CJNG durante década y media. Los escritos presentados al juzgado por las defensas del 85 y del Cuini hacen previsible su rendición. A falta de conocer los términos y las condiciones de los acuerdos a los que lleguen con el Departamento de Justicia, su futuro es carcelario, mundo que compartirán –ya lo hacen, en realidad– con el hijo del Mencho, Rubén Oseguera, alias Menchito, Antonio Oseguera, el hermano del Mencho, enviado a EE UU también en el último año, o los hermanos del Cuini, Gerardo y José, condenados igualmente en tribunales estadounidenses.
La historia aguarda los motivos, la posible relación entre la caída del capo criminal y la inercia de sus antiguos aliados a reconocer los delitos que les imputan. Quizá no haya ninguna. Algunos ya se rindieron antes, vistos los cargos que se acumulaban en la mesa del juzgado, caso de Gerardo González, hermano del Cuini, detenido en Uruguay hace diez años, extraditado después a Estados Unidos. Otros prefirieron no hacerlo, como el Menchito, condenado el año pasado a cadena perpetua, o el otro hermano del Cuini, sentenciado igualmente en 2025.
Sea como sea, el futuro del CJNG muestra signos de alejarse de los fundadores y sus familias. Hace unos 15 años, Erick Valencia y Nemesio Oseguera parieron las principales siglas del presente criminal mexicano, que en la actualidad tienen algún tipo de presencia en prácticamente todos los Estados del país y un buen puñado de naciones de las Américas y Europa, entre otros territorios. Pero entonces, apenas nacida la segunda década de los 2000, la suya era solo una de tantas bandas que trataban de imponerse en el escenario delictivo de Michoacán. Controlar Jalisco parecía entonces una quimera, nada que ver con lo que pasó después.
Detenido un par de veces desde 2012, enviado finalmente a Estados Unidos hace un año, El 85 vio la gran expansión del CJNG desde prisión: pasó encarcelado de 2012 a 2018. Para cuando salió, aquella vieja banda michoacana, que se hizo famosa por masacrar a más de 30 personas en una zona turística de Veracruz, se había convertido en un imperio. No quedó claro qué pasó, si trató de volver, si lo hizo, si el Mencho lo recibió... Lo que se dijo entonces fue que trató de disputarle algunos municipios y corredores, que la vieja amistad había concluido y que ya no quedaba nada. Las autoridades lo detuvieron de vuelta en 2022.
Aunque pueda sonar parecido, por ciertos paralelismos en el encierro, el caso del Cuini es distinto al del 85. González Valencia es cuñado del Mencho, que estaba casado con su hermana, Rosalinda González, alias La Jefa. Ella también ha pasado un par de veces por prisión por asuntos de lavado de dinero y otros delitos de guante blanco, pero ha recuperado la libertad y su nombre aparece en las quinielas de la sucesión, como el 03, otro hijo del Mencho. Detenido en 2015, el caso del Cuini representa los males del sistema carcelario mexicano: desde las diferentes prisiones en las que estuvo mantuvo su poder, apuntalado en las enormes ganancias del narcotráfico.
Sin Los Cuinis en escena, La Jefa, el 03 y los caudillos regionales del CJNG aparecen como los nodos logísticos y emocionales del grupo criminal, ahora que su líder ya no está. Simbólica, la previsible derrota procesal de dos de sus aliados presume un futuro de nuevos apellidos, caso de Gonzalo Mendoza, alias Sapo, o Audias Flores, El Jardinero. Eso si el Gobierno no trabaja en su detención y en desmantelar el grupo hasta la raíz, antes de que la sucesión llegue a puerto.
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