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El general Ricardo Trevilla: “Se intentó capturar al Mencho, pero estaba muriendo nuestra gente”

El secretario de Defensa de México afirma que se “conminó” al líder del Cartel Jalisco Nueva Generación a entregarse, pero que él respondió disparando y matando a un oficial del Ejército

Ricardo Trevilla, en Palacio Nacional de la Ciudad de México, el 23 de febrero. José Méndez (EFE)

El secretario de Defensa de México, Ricardo Trevilla, ha sostenido este martes que la intención del operativo del Ejército del 22 de febrero no era matar a Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho: “Se intentó capturar, pero estaba muriendo nuestra gente”. El general ha detallado que tres uniformados cayeron en la operación en Tapalpa, en la sierra de Jalisco. En la primera fase del enfrentamiento, en las cabañas, fallecieron un oficial y un agente de tropa, según Trevilla. Después durante la persecución en el bosque al líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) murió otro oficial. “Al Mencho, rodeado, se le conminó a entregarse. Él hizo fuego, falleció un oficial, y el resto del personal en defensa de su vida tuvo que hacer uso del armamento en apego de la ley”, ha señalado el secretario. El capo y dos de sus escoltas murieron a causa de las heridas cuando eran trasladados en helicóptero; otros ocho presuntos integrantes del CJNG quedaron como víctimas mortales del enfrentamiento en las cabañas.

El relato oficial de la caída del capo más buscado del mundo se va completando a cuentagotas. El Ejército ha mantenido desde el inicio que después de un seguimiento de años, las autoridades habían conseguido ubicar a una de las parejas sentimentales del Mencho. Ella —de la que no ha trascendido su identidad— fue trasladada el viernes 20 de febrero hacia un fraccionamiento privado, el Tapalpa Country Club. Ahí, en una casa de lujo, los militares identificaron también al líder del CJNG. La mujer salió al día siguiente de esa localidad, conocida por ser el lugar de descanso de los ricos de Jalisco, pero El Mencho se quedó.

Un vecino de Tapalpa contó a EL PAÍS que ese sábado en la noche se preparó una fiesta en las cabañas La Loma, a unos dos kilómetros del fraccionamiento privado. Este complejo de lujo, que había sido señalado por el Departamento del Tesoro desde 2015 por estar vinculado al CJNG, cuenta con unas 10 viviendas, estacionamiento y cancha de baloncesto. Es ahí donde la Secretaría de Defensa vio su oportunidad, porque el líder de uno de los mayores imperios criminales contaba solo con una docena de hombres de protección. En la madrugada del domingo empezó el operativo.

Ante las preguntas de por qué no se consiguió atrapar vivo al narcotraficante, Trevilla ha apuntado que “era poco probable que él se entregara, llevaba mucho armamento”. Según los datos del Ejército, en su guarida de Tapalpa, el jefe del CJNG guardaba vehículos, una decena de armas largas, granadas y tres lanzacohetes, uno de ellos del mismo tipo con el que derribó un helicóptero del Ejército en 2015 en el primer operativo para capturarlo.

Trevilla ha señalado que mientras los militares peleaban con el CJNG en las cabañas, dos equipos de fuerzas especiales persiguieron al Mencho en su huida al bosque. En total, fueron unos 13 o 14 elementos. Iban acompañados, por aire, de seis helicópteros. Mientras estaba escondido entre los árboles, el líder del CJNG disparó a uno de estos vehículos, que tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en Sayula, una localidad a unos 45 kilómetros. Los vecinos de Tapalpa afirman que el enfrentamiento duró horas, hasta el medio día, y que además del sonido de los disparos, “cimbraba la tierra”. ”Ya no eran las balas, sonaban como bombas", señaló una mujer que vive frente a las cabañas. El Ejército no ha reportado qué munición tiraron sus unidades, tampoco si El Mencho hizo detonar las granadas que llevaba.

Estas son solo algunas de las preguntas que, tres semanas después del operativo más importante del sexenio de Claudia Sheinbaum, todavía siguen. ¿Por qué el criminal más buscado del mundo, que según la propia Secretaría de Seguridad estaba protegido habitualmente por varios anillos de seguridad y un centenar de hombres, solo tenía esa noche una docena de escoltas? ¿Por qué, si a las 8 de la mañana el CJNG ya había empezado las represalias en Puerto Vallarta, a 400 kilómetros, no llegaron más refuerzos del cartel a Tapalpa donde la batalla duró hasta mediodía? ¿Trataron de llegar y fueron repelidos? ¿Dónde murieron los 25 guardias nacionales ese 22 de febrero? ¿En qué operativo? ¿Y las otras decenas de presuntos integrantes del Cartel Jalisco? Los agujeros todavía plagan el escenario de la caída del narco más perseguido de todos.

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