Detenido un hombre que se ha atrincherado dos horas en una vivienda de Retiro con una catana
El agresor ha comenzado la discusión con su inquilino, y compañero de piso, porque este no quería seguir viviendo con él. El agresor ha sacado el arma para amenazarlo


Un hombre de 33 años se ha atrincherado en una vivienda del distrito de Retiro a primera hora de esta tarde tras una discusión con su inquilino. Según fuentes policiales, el agresor ha comenzado una discusión con su inquilino y compañeros de piso, que se encontraba en la vivienda con un amigo y ha sacado una espada tipo catana y los ha amenazado. Ha sido el inquilino el que ha alertado del carácter agresivo de su arrendador. Los tres jóvenes han conseguido esconderse en una habitación y salir indemnes de la vivienda. El agresor y dueño de la vivienda ha permanecido atrincherado en la casa durante dos horas hasta que ha sido detenido por la policía.
La discusión ha comenzado porque el inquilino al que alquila una habitación desde hace un mes le ha comunicado que no quería seguir viviendo con él. “Le ha dicho que le devolviera sus 500 euros que no quería estar más en esta casa y él se ha vuelto loco y le ha amenazado con una catana”, asegura un amigo del chico que vivía en la casa. El arrendado, que se encontraba con un amigo, ha conseguido esconderse en una estancia hasta que ha llegado la policía.
Los hechos han sucedido en la calle de Narciso Serra, adonde se han desplazado numerosos efectivos policiales así como dos dotaciones de bomberos. Las víctimas amenazadas han logrado salir de la vivienda, operación durante la que un agente ha resultado herido con un corte para el que ha necesitado asistencia médica. Los efectivos de bomberos se han preparado para desplegar una colchoneta en la vía pública por las posibles amenazas del hombre atrincherado de tirarse, pero no ha sido necesario usarla.
El hombre ha permanecido dentro de la vivienda en un sexto piso mientras la policía trataba de negociar con él. Según las personas congregadas frente a la vivienda se trata de un vecino del barrio de toda la vida llamado Antonio, al que muchos conocen porque durante un tiempo albergó un estudio de tatuajes en su casa.
Fuentes policiales indican que han desarrollado con él un proceso de negociación con para tratar de calmarlo y convencerlo que abandonara la vivienda de forma pacífica. Algo que ha sucedido sobre las cinco y media de la tarde, cuando ha salido de la vivienda esposado y cubierto con una capucha.
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