Christian González, el defensa colombiano que busca su primer anillo de Super Bowl
El esquinero es uno de los artífices del resurgimiento de los ‘Patriots’. Con 23 años, saltará a la cancha del escenario más grande del deporte estadounidense con el objetivo de levantar el trofeo de campeón


El domingo, Christian González jugará el partido más importante de su breve pero meteórica carrera como profesional. El esquinero de 23 años, de padre vallecaucano y madre tejana, saltará a la cancha del Levi’s Stadium en el extrarradio de San Francisco para disputar el Super Bowl LX defendiendo los colores de los New England Patriots, una de las franquicias más populares de la NFL en Latinoamérica, que intenta volver a lo más alto luego de una época dorada comandada por el quarterback Tom Brady.
La irrupción de González en la liga profesional de fútbol americano estadounidense no fue casualidad. El deporte de alto rendimiento ha sido parte medular en su familia. Su padre, Héctor González, emigró a Estados Unidos con una beca, persiguiendo el sueño de convertirse en basquetbolista profesional. Su hermana, Melissa González, representó a Colombia en Tokio 2021 en el atletismo con vallas. Tras pasar por el fútbol y el atletismo, Christian eligió el fútbol americano. “Jugué todos los deportes mientras crecía, pero me quedé con el fútbol americano (...) crecí en Dallas, allá el fútbol americano lo es todo”, contó en una entrevista para el sitio oficial de los Patriots en español en 2023.
El trabajo de un esquinero en la NFL exige técnica y precisión en dosis idénticas. Se trata de la primera defensa contra el pase y requiere de habilidades tan especializadas como correr hacia atrás y cambiar de dirección a máxima velocidad, leer los ojos del quarterback y, como una calca, seguir cada movimiento de los receptores. También hace falta algo de instinto para adelantarse a la jugada y levantar los brazos, o girar en el momento oportuno para evitar a toda costa la consecución de un pase. González desarrolló las bases de estas condiciones en la preparatoria, donde alternaba entre las posiciones de esquinero y receptor abierto mientras distintas universidades se fijaban en él. Su carrera en el fútbol americano colegial inició en 2020 en los Colorado Buffaloes, un equipo de alcance mediático pero lejos de las grandes potencias que más jugadores aportan a la NFL.
En 2022, González dio el salto a los Oregon Ducks, un semillero de talento para la NFL y uno de los programas deportivos universitarios más ambiciosos del país. Allí, su capacidad atlética y sus habilidades para defender el pase lo pusieron en la mira de reclutadores, proyectado como uno de los prospectos más destacados de su posición de cara al draft del 2023, el evento anual donde los equipos de la NFL seleccionan a sus futuras estrellas entre cientos de jugadores del fútbol americano colegial y les ofrecen un contrato para comenzar su carrera como profesionales.
Los New England Patriots, un equipo en reconstrucción tras el fin de su dominio de la liga a inicios del siglo XXI, fijaron su atención en González y lo eligieron en la primera ronda del draft de 2023 con la decimoséptima selección global. Esa noche, la reacción de Christian se hizo viral: vestido de blanco impoluto, el colombiano se levantó de su asiento y caminó hasta el escenario al escuchar su nombre. Tras saludar al comisionado, desabotonó su saco y mostró orgulloso la bandera colombiana cosida en el interior del forro.
En su primer año, González brilló durante el inicio de la temporada bajo las órdenes del mítico coach Bill Belichick antes de que una lesión en el hombro que requirió cirugía pusiera fin a su año de novato. 2024 significó su consolidación: tras su regreso, sumó dos intercepciones en la temporada y ocupó el puesto 84 entre los 100 mejores jugadores de la NFL.
Una temporada más tarde, Christian González es uno de los artífices del resurgimiento de los Patriots, el equipo revelación que, contra todo pronóstico, vuelve a la gran final del fútbol americano profesional apenas un año después de terminar 2024 con una marca de cuatro victorias y 13 derrotas. También se trata de la primera postemporada de González, que ya mostró su valía en la Final de Conferencia, cuando una intercepción suya selló el triunfo de New England ante los Denver Broncos y con ello, su boleto al escenario más grande del deporte estadounidense, el Super Bowl.
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