María Corina presidenta
Para ganar las elecciones en Venezuela, se necesita entrar por la puerta principal de la Casa Blanca, como lo hará en pocos días Delcy Rodríguez

No tengo la menor duda de que, apenas haya democracia real en Venezuela, su presidenta será María Corina Machado. Después del ataque norteamericano a Caracas para extraer a Maduro de su domicilio como si fuera una muela, dos mujeres han ocupado el espacio internacional: Delcy Rodríguez y María Corina. Dos mujeres inteligentes y con los pantalones bien puestos, muy valientes y preparadas para manejar un país trapeado por la violación a los derechos humanos y la corrupción.
Pero lo que las diferencia es muy profundo. María Corina unió el país en contra de la dictadura y el oprobio, mientras Delcy Eloína se manchó la mano de torturas denunciadas por la oposición y fungió como principal asesora de Maduro. Es heredera como ninguna del dictador que enfrenta un juicio en Estados Unidos. Delcy Eloína gobierna al país con el respaldo de Trump y en cambio María Corina, según el insoportable presidente del mundo, “no tiene el apoyo ni el respeto de su pueblo para gobernar a Venezuela”. Eso pese a haber ganado las elecciones de 2024, por un margen amplio. Edmundo González Urrutia, candidato totalmente desconocido pero llevado de la mano de María Corina, arrasó en la competencia electoral con el dictador.
Con ese panorama desolador, llegó el Premio Nobel de Paz para la heroica María Corina, quien ha expuesto su vida por su pueblo en muchas ocasiones, por defender a su gente de la ignominia, por defender la libertad. Ha sufrido la clandestinidad. Sin hijas, sin amigos, cambiando de escondite cada vez que las circunstancias lo ameritaban, para llegar a Noruega escogió una tormentosa odisea que no le permitió llegar a tiempo para recibir el trofeo. La reemplazó su hija, quien impresionó al auditorio por lo atinada de su intervención.
Para arreglar las cargas con Trump, y a sabiendas de que el mandatario norteamericano es susceptible y débil a la lambonería, consideró oportuno incurrir en un acto de esa naturaleza para obtener un cambio radical en el concepto que Trump tenía de ella. La recibió por la puerta de atrás, la que se usa para los lagartos, pero al final cayó en la trampa y no resistió la fotografía con cara de ponqué, recibió un Nobel chimbo de Paz. Noruega rechazó el engaño (eso no se puede), pero Trump, conmovido con la seňora Machado, manifestó que ella era una mujer increíble y que por lo tanto había que involucrarla de alguna manera en su “protectorado” a Venezuela.
Eso sí, las vaciadas a María Corina llegaron a tutiplén: “Vergüenza”, “Martirizaron la memoria de la humanidad”, “Acto lamentable de sumisión a Donald Trump”. Caída en desgracia por lambona, pasando de héroe a villana de la noche a la mañana, borrando con el codo lo logrado con la mano, envileciendo un galardón que significaba el máximo homenaje en la historia universal. “Nobel de Paz engañado con el vergonzoso endoso de María Corina a Donald Trump”, “Indulto para la humanidad”, fueron algunos de los insultos absurdos que le enviaron a la heroica y futura presidenta el día que haya elecciones libres en el bravo pueblo. Solo les faltó endosarle el Nobel a Delcy Eloína. No se han dado cuenta de que, para ganar las elecciones en Venezuela, se necesita entrar por la puerta principal de la Casa Blanca, como lo hará en pocos días la presidenta encargada del país.
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