Ir al contenido
_
_
_
_

Un influencer paramilitar sacude la guerra silenciosa en la Sierra Nevada de Santa Marta

‘El Bendito Menor’, quien habría amenazado directamente al presidente Gustavo Petro, vuelve a poner el foco en la disputa entre las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra y el Clan del Golfo

Influencer ‘El Bendito Menor’

Es un aficionado a las motocicletas, las armas de alto calibre y las cadenas de oro. Apenas supera los 25 años, pero es el hombre más buscado en La Guajira, el departamento del extremo norte de Colombia. Tener una recompensa de 500 millones de pesos (unos 140.000 dólares) sobre su espalda supondría la máxima cautela, pero Naín Andrés Pérez Toncel no se oculta. En su cuenta de Instagram suma más de 40.000 seguidores, en la de TikTok una cifra similar. El Bendito Menor, como le conocen en el territorio, es uno de los comandantes paramilitares de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) y acaba de ser señalado como responsable de una reciente masacre de cinco personas y de haber amenazado directamente al presidente Gustavo Petro.

Pasadas las 10 de la noche del pasado viernes 9 de enero, hombres armados a bordo de una camioneta abrieron fuego contra varias personas que bebían en una tienda del municipio guajiro de Maicao. Cinco de ellas murieron y otras dos quedaron heridas. Al día siguiente, El Menor publicó en su cuenta de Facebook un video grabado desde una camioneta, en el que él mismo y otros cuatro hombres encapuchados, vestidos de camuflado, con armas largas y brazaletes con la sigla ACSN recorrían de noche varias calles del municipio de la masacre, fronterizo con Venezuela. “Estamos aquí en Maicao, estamos prestos para brindarles la seguridad a todos los comerciantes, a la gente de bien, el pueblo nos anheló y nos hizo el llamado y nosotros atendimos”, dice el hombre en la grabación. La Defensoría del Pueblo y el Ministro de Defensa lo señalaron como el autor de la matanza.

Un día después, en otra cuenta de Facebook atribuida a Pérez Toncel apareció otro video, acompañado de un texto en el que se lanza una amenaza al presidente en represalia por la recompensa de 500 millones de pesos. Las imágenes captan las manos de casi una decena de hombres exhibiendo armamento de alto calibre. Uno de ellos sería El Menor, y supuestamente amenaza al presidente.

El grupo paramilitar ha emitido desde el fin de semana al menos tres pronunciamientos en los que niega su relación con la masacre de Maicao y cualquier amenaza de El Menor al presidente. Según su versión, el video es un montaje de una grabación antigua en la que exhiben su armamento y con un audio superpuesto, en el que se emite la amenaza. Esa misma información se la han hecho llegar las ACSN al negociador del Gobierno en la mesa que está instalada de diálogos con ese grupo, Mauricio Silva, a través de la línea de comunicación de emergencia que mantienen por las conversaciones de paz.

Sin embargo, la presunta amenaza al presidente elevó el perfil de El Menor. En la noche de este miércoles, el Ejército perpetró un ataque contra su campamento en Dibulla, en La Guajira, y estuvo muy cerca de capturarlo a él y a su pareja, Rosa Angélica Tarazona, conocida como La Bebecita y señalada de ser la encargada de las finanzas de la estructura. De hecho, este jueves, las tropas siguen desplegadas en el área, pisándole los talones.

El Menor, de hecho, es uno de los representantes de ese grupo armado en los diálogos, reconocido por una resolución de la Presidencia de abril del año pasado. El documento, que reconoce ese estatus a siete comandantes del grupo, implica la suspensión de las órdenes de captura en su contra. Es una categoría que también ostentan los dos máximos comandantes del grupo, Freddy Castillo Carrillo, conocido como Pinocho, y su hermano Carmen Evelio Castillo Carrillo, Muñeca, ambos solicitados en extradición.

Hay un corrido popular que circula con velocidad en los teléfonos de la zona. “En La Guajira resuena su palabra y su valor, el pueblo duerme tranquilo cuando patrulla ‘El Menor”, se escucha. Es solo uno de un puñado de canciones dedicadas al jefe paramilitar. Incluso, el legendario cantante vallenato Poncho Zuleta le ha enviado saludos. En sus redes también aparece como protagonista su novia, La Bebecita, quien fue capturada en septiembre pasado, en cuestión de horas recibió el beneficio de casa por cárcel y después salió del radar de las autoridades. Ahora aparece casi todos los días en las publicaciones de El Menor.

El estridente líder paramilitar es apenas el nuevo rostro visible de una guerra enquistada hace al menos cinco años en la Sierra Nevada de Santa Marta, el segundo sistema montañoso litoral más alto del mundo, enclavado entre los departamentos de Magdalena, Cesar y La Guajira. Una disputa entre las ACSN y el Clan del Golfo (que se hace llamar Ejército Gaitanista de Colombia) se libra en silencio a lo largo y ancho de una de las zonas más turísticas de Colombia, con asesinatos selectivos, atentados sicariales y hombres que aparecen descuartizados, según ha advertido la oficina de la ONU para los Derechos Humanos en el país. La masacre de Maicao ocurre en uno de los municipios en los que ambas estructuras se disputan el control. En las ACSN, El Menor es el encargado de esa guerra en La Guajira.

Magdalena, uno de los epicentros de la confrontación, pasó de 374 homicidios en 2021 a 615 en 2025, según la Plataforma de Defensores de DDHH de la Sierra Nevada de Santa Marta. Lerber Dimas, líder de esa plataforma, atribuye el alza al accionar de las ACSN y su disputa contra el EGC: no en vano el municipio con más homicidios, después de la capital Santa Marta, es Zona Bananera, clave en esa confrontación y que con menos de 100.0000 habitantes registró más de 100 asesinatos el año pasado. “El Gobierno subestimó a las ACSN. Siempre las vieron como un grupo marginal, local, fácil de desmovilizar; resultó ser bien jerárquico, organizado y con un abanico de poder muy fuerte”, sostiene Dimas.

En junio de 2025, el Clan asesinó al comandante de las ACSN conocido como Comando 18, en límites entre Magdalena y La Guajira. El funeral quedó registrado en la cuenta de Instagram de El Menor: el ataúd, cubierto por una bandera con la sigla del grupo, es cargado por un puñado de hombres, mientras alrededor otros hacen disparos al aire con pistolas y fusiles. De fondo suenan mariachis. “La despedida de un gallo fino”, escribió Pérez Toncel.

Una pieza fundamental en esa guerra son los esfuerzos de los dos grupos por imponer control social y normas de convivencia en los territorios. El 10 de diciembre pasado, una niña de tres años fue hallada muerta en un saco en una vivienda del corregimiento de Mingueo, en Dibulla (La Guajira), una zona de absoluto control de las ACSN y en particular de El Menor. Con el paso de las horas, la comunidad estableció que el responsable sería un adolescente de apenas 14 años. El jefe paramilitar compartió en sus redes lo que vino después: hombres bajo su mando presuntamente capturaron al adolescente, lo torturaron, lo mutilaron y finalmente lo decapitaron. No hubo juicio. Su cabeza fue colgada de un árbol.

En noviembre pasado, la oficina de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia condenó públicamente esa imposición de castigos y torturas por parte del grupo paramilitar. A lo largo de ese año, esa dependencia recopiló 19 registros audiovisuales que documentan trabajos forzados, inmovilización de extremidades o exhibición de carteles con mensajes de arrepentimiento. Entre las víctimas hay mujeres obligadas a barrer las calles o a quienes se les rapaba el cabello de manera forzada. A principios de diciembre, la Defensoría del Pueblo emitió una alerta por la confrontación: al control hegemónico de las ACSN en buena parte de ese territorio se opone la pretensión de consolidación de los gaitanistas.

La orden de captura contra El Bendito Menor ya no está suspendida, confirma Mauricio Silva, el negociador del Gobierno. Si bien sigue en firme su reconocimiento como representante en los diálogos, la Fuerza Pública lo está persiguiendo. Es una situación que el grupo armado acepta, ahonda Silva. El presidente Petro ha avalado la extradición de los dos máximos líderes del grupo —Pinocho y Muñeca, el primero libre y el segundo en prisión—, aunque condicionada al avance del proceso de paz. La disputa paramilitar está siendo abordada en las mesas que mantiene el Gobierno con ambos grupos —la del Clan avanza en Catar—, con el fin de desescalarla. “Hemos tenido avances”, confirma Silva, aunque prefiere no revelar detalles.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Sebastián Forero
Colaborador de EL PAÍS en Colombia. Antes estuvo en la sección de Nacional del periódico, en Madrid, cubriendo inmigración. Durante cinco años trabajó en el diario 'El Espectador' cubriendo el conflicto armado, paz, derechos humanos, tierras y política de drogas. Máster de periodismo UAM - EL PAÍS.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_