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Minneapolis despide con una protesta a Greg Bovino, la cara de la represión de Trump en la ciudad demócrata

El presidente releva al polémico comandante en jefe de la Patrulla Fronteriza por el zar de la frontera, Tom Homan, que toma el control sobre el terreno desde este martes

Unas 150 personas, de esas que cada día protestan contra el despliegue de 3.000 agentes de la policía migratoria de Donald Trump en Minneapolis, se concentraron este lunes en el desangelado parking de un hotel de la I-94, a las afueras de la ciudad, para aguarle la despedida a Gregory Bovino, comandante en jefe de la Patrulla Fronteriza y encargado hasta ahora de las operaciones sobre el terreno en la ciudad del Medio Oeste.

No es una despedida con honores. El presidente de Estados Unidos anunció este lunes que mandaba a Tom Homan, el zar de la frontera de la Casa Blanca, para reemplazarlo al frente del mayor operativo militar contra la inmigración lanzado por Trump desde su regreso al poder. Bovino sale de escena solo dos días después de que uno de sus hombres matara a tiros por la espalda a Alex Pretti, enfermero estadounidense de 37 años, cuando este estaba en el suelo.

Los manifestantes, convocados por las redes sociales, se citaron a las 20.00 en el hotel en el que creían que Bovino iba a pasar su última noche en Minneapolis. Bajo una fina nieve, hicieron ruido con cacerolas y botes de pintura, megáfonos, altavoces que escupían canciones de rock duro, tambores y hasta una pequeña batería. Un cordón de unos treinta policías guardaba la entrada al hotel y cargaron repetidamente contra el gentío, que gritaba consignas como: “¡Bovino, vete ya, en el infierno te están esperando!“.

Gregory Bovino en un operativo en Columbia Heights, Minneapolis, el 13 de enero.

Nadie estaba en condiciones de confirmar si el tipo estaba efectivamente en el interior, aunque los fornidos hombres que contemplaban la escena desde una de las ventanas parecían agentes federales, tal vez del Servicio de Inmigración y Aduanas estadounidense (ICE son sus ya infames siglas en inglés), y como tales los insultaron los manifestantes. “Si no descansara ahí dentro, no habría tanta presencia policial”, dijo un tipo que no quiso dar su nombre y vestía una sudadera diseñada por él mismo con el mapa de Minnesota y un mensaje que jugaba con el tópico que dice que sus habitantes son amables por naturaleza (“nice”) y el nombre del ICE.

A eso de las 21:30, un policía avisó de que la protesta pasaba a partir de ese momento a ser una “reunión ilegal”, y recitó los artículos de los que se acusaría a los que fueran detenidos. Media docena de personas corrieron esa suerte, cuando los agentes empezaron a empujar a la muchedumbre a base de conquistar espacios en el gigantesco no-lugar en el que todo transcurrió.

Bovino, que dijo poco después de la muerte de Pretti que este estaba dispuesto a causar una “masacre”, algo que desmienten los videos del trágico incidente, no se va solo. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, contó este lunes, tras una conversación por teléfono con Donald Trump, que esperaba que con él partieran otros efectivos de los cuerpos federales desplegados en la ciudad desde hace casi dos meses.

También sale de escana la imagen con la que Bovino ha escogido presentarse al mundo en estas semanas; con un uniforme, un corte de pelo y unas formas de ecos paramilitares. Su ascenso fue directamente proporcional a la impaciencia del presidente de Estados Unidos con los resultados de la que prometió en campaña que sería la “mayor deportación de la historia”. Los indicios apuntan a que su caída podría ser igual de fulgurante, aunque con Trump nunca se sabe.

Está previsto que Homan, con un perfil más político, se reúna este martes con el alcalde, un día después de que Trump también hablara con el gobernador demócrata de Minnesota, Tim Walz, candidato a la vicepresidencia con Kamala Harris. Tras meses de insultos, el republicano cambió su tono al hablar del gobernador, una de sus dianas predilectas. “[Walz] me llamó para pedir colaborar acerca de Minnesota. Fue una llamada muy buena y, la verdad, parece que estamos en la misma onda”, escribió el presidente en su red social, Truth.

Después, Trump, que dio durante toda la jornada señales de estar interviniendo personalmente para arreglar una crisis de imagen ante un país que rechaza mayoritariamente las tácticas del ICE, se reunió durante dos horas en el Despacho Oval con Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, y Corey Lewandowski, su principal asesor, según informó de The New York Times. Fue un encuentro solicitado por ella. Noem también corrió el sábado, con el cadáver aún caliente de Pretti, a acusarlo de “terrorista doméstico” y a mentir diciendo que se acercó a los agentes que lo mataron “blandiendo un arma”.

Según el Times, Trump no dio a entender en la reunión que los puestos de Noem o de Lewandowski estuvieran en peligro. Como Bovino, la secretaria de Seguridad Nacional es uno de los rostros de la política antimigratoria de Trump, que, tras la muerte de dos estadounidenses en las calles de Minneapolis −además de Pretti, la poeta Renée Good, madre de tres hijos− parece estar entrando en la fase de mitigación de daños.

La defenestración de Bovino y los apuros de Noem fueron recibidos este lunes en las calles de Minneapolis como una pequeña victoria. Nadie es tan iluso como para apostar a que el presidente de Estados Unidos haya cambiado repentinamente de idea, pero los resistentes a sus políticas se sintieron más cerca de ganar una guerra que este lunes por la noche registró, entre una cacofonía de tambores y cacerolas, su penúltima escaramuza en el parking de un hotel de carretera.

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