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¿Qué sentido tiene un canal de wéstern en 2026?

AMC Western se lanza solo con películas de vaqueros en una época donde series como ‘Yellowstone’ y ‘Fallout’ han dejado claro que el género sigue vivo

'Caravana de mujeres' es una de las películas que emitirá AMC Western.AMC NETWORKS (AMC NETWORKS)

John Ford nació en un mundo, y en unos Estados Unidos que él acabaría definiendo, que nada tenía que ver con el actual. Mucho menos el cine. Aquel 1 de febrero de 1894, al arte por el que se haría famoso, y que con él alcanzó nuevas cotas, de hecho, todavía le quedaban meses para nacer. Y, sin embargo, el género que él tornó icónico y puramente cinematográfico todavía tiene suficientes adeptos como para triunfar. Así lo demuestran recientes e inesperados éxitos del wéstern en series como Yellowstone. Y así lo creen también los programadores de uno de los principales grupos de televisión en España, que este martes lanza el canal AMC Western, una emisora temática dedicada a un estilo de hacer cine que han dado por muerto demasiadas veces.

La elección de este contenido de nicho para conformar un nuevo canal de cable no es casual. “Queremos que llegue a todo el mundo, pero es indiscutible que el público que más televisión consume, y sobre todo temática, es el hombre mayor de 55 años. Es más del doble que el resto de la población. Cuando se programa una del oeste, la audiencia sube hasta un 22% en los canales”, explica Antonio Ruiz, director general de AMC Networks para el sur de Europa y LATAM, sobre esta estrategia, avalada no solo por el éxito de esas propuestas en su Canal Hollywood, dedicado al cine, sino también por los datos que alcanza Trece, que cada día marca su mejor cifra con películas wéstern. Sus tardes superan holgadamente el 3% de la audiencia y toca máximos superiores al 5%, siempre entre lo más visto de la TDT.

Pero ese wéstern mil veces repetido que veían los abuelos ya hace 30 años no es el único que triunfa hoy. El género ha resurgido en televisión gracias al universo Yellowstone, creado por Taylor Sheridan. La serie con Kevin Costner ha sido una de las más vistas de los últimos años en EE UU y ha expandido su marca de tipos duros por todo Paramount. En marzo, de hecho, estrena su tercer spin-off, Marshals: Una historia de Yellowstone, en SkyShowtime. A él se unirán The Madison, con Michelle Pfeiffer, y otros dos sobre el pasado y futuro del rancho Dutton. Landman, además, ha sido el cuarto original más visto del streaming en 2025, según los datos de Nielsen, y The Mandalorian, pese a ser Star Wars, es puramente una de vaqueros (con casco). Movistar Plus+ también alimentó esta euforia con Billy el niño, y la propia AMC aprovecha el género con Dark Winds, serie sobre la Nación Navajo que estrena cuarta temporada este febrero, y con The Walking Dead: Daryl Dixon, que mezcla iconos del salvaje Oeste con zombis. De momento, eso sí, AMC Western se limita a películas, con clásicos como Río Grande, Cimarrón o El hombre que mató a Liberty Valance y otras modernas como Deuda de honor (2014).

Porque esa iconicidad reconocible por todos logra una “afinidad” que atrae al público concreto que buscan. Y a nadie se le escapa que eso hace más fácil la venta a los anunciantes, detalla Ruiz: “Ahora se habla mucho de la publicidad enfocada en un público, pero no hay ninguna más eficaz que la que ya se define en la marca de un canal. Sabes a qué público concreto llegas. Es directa”, explica quien controla 18 canales lineales muy de nicho, sobre estilo de vida (AMC Living), nostalgia (VinTV) o true-crime (AMC Crime), que pueden verse en todos los operadores, salvo en Movistar Plus+, con quien rompieron relaciones contractuales. “Sabemos que existe la demanda, y este es un contenido premium para conectar con esa audiencia, que sepa dónde encontrarlo rápidamente y sin buscar entre una oferta enorme de contenido donde es fácil perderse. Esta opción es la de mejor calidad, seleccionada y programada con gusto no tanto para la plataforma, sino para el espectador de la televisión lineal. Es un refugio fácil ante la vorágine de oferta”, explica Ruiz.

El ejecutivo también apunta lo vivo que está por sus temáticas de honor, moralidad y la nostalgia de los vaqueros. También lo reconocible de iconos puramente cinematográficos: el sombrero, los desiertos, los poblados, el cowboy áspero... “Los temas centrales sobre descubrir un código moral en un universo profundamente amoral siguen ahí, y hacen del wéstern algo atemporal”, refrendaba la responsable de Fallout, Geneva Robertson-Dworet, hace unos meses a EL PAÍS. La serie, una adaptación del famoso videojuego, es una de las originales más vistas de plataformas, y su estética se asienta sobre los tópicos del género, aunque mezclado con la locura de un postapocalipsis nuclear con robots y monstruos. “El wéstern contiene todos esos temas tan simples del bien y el mal, pero los mejores lo llevan a una mayor complejidad. Plantean cuestiones sobre qué es realmente ser bueno y la bondad, cómo eso va a impactar a otros… además, como tienen una estética tan establecida, es fácil para el espectador reconocer su aura”, comparte uno de sus protagonistas, el actor Kyle MacLachlan, que también es parte del elenco de Verdades ocultas, otro neowéstern que ha recibido grandes críticas en Disney+.

En los últimos 20 años, además, y pese a llevar dándolo por muerto desde hace medio siglo, la taquilla de cine también ha llevado a la gloria wéstern recientes como Django desencadenado (2012) y Los odiosos ocho (2015), de Quentin Tarantino (que estará en el canal), o Valor de ley (2010) y No es país para viejos (2007), de los Coen. El propio Sheridan ha triunfado con Sicario (2015), Comanchería (2016) o Wind River (2017). Es verdad que otros no han hallado la misma suerte, pero seguirán nutriendo la selección de épica. Podrán tirar de Eddington (2024), de Ari Aster, First Cow (2019), de Kelly Reichardt, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007), de Andrew Dominik, El tren de las 3:10 (2007), de James Mangold, o la saga Horizon de Kevin Costner, que no pudo replicar el triunfo de Bailando con lobos y se ha quedado con una segunda parte inédita y sin financiación para las planeadas terceras y cuartas partes.

En todo caso, el wéstern sigue atrayendo a grandes como Martin Scorsese en Los asesinos de la Luna (2023), y la mirada femenina de Jane Campion con El poder del perro (2021) y Chloé Zhao en The Rider (2017). Y el wéstern crepuscular de Netflix nominado al Oscar, Sueños de trenes, no se queda atrás. Porque, por muchas veces que haya sido enterrado, nunca muere del todo. Tampoco, 142 años después de su nacimiento, el cine de John Ford.

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