‘Las esposas cazadoras’ y ‘Verdades ocultas’: America First
Ambas series retratan la América de Trump, que no es exactamente de Trump porque siempre ha estado ahí, solo necesitaba que alguien la validase, que alguien le dijese que está bien ser malo, que puedes —y debes— enorgullecerte de usar el poder para pisotear a los demás


Cuando se estrenó Todas las de la ley, fue noticia, por inusual, que The Guardian le diese cero estrellas. No sé si eran justas porque ya no pierdo el tiempo con las ocurrencias de Ryan Murphy, pero con ese baremo de lo que es noticiable deberían haberlo sido también las cinco que el mismo medio le ha adjudicado a Las esposas cazadoras (Netflix). “La serie más basura de la historia”, han escrito. “Mierda de la buena”, dije yo a mis amigas cuando se la recomendé. Me la puse de fondo en lo que esperaba fuese una plácida siesta dominical y cuatro horas después había ventilado la mitad de la temporada y tenía los ojos como un tarsero. A ver quién puede resistirse a todos los clichés de Texas: armas, sheriffs corruptos, alcohol —podría vivir en esas copas de margarita— y sexo a mansalva. También hay cuerpos recauchutados, actuaciones penosas y un reflejo poco sofisticado de la América de Trump. Que no es exactamente de Trump porque siempre ha estado ahí, solo necesitaba que alguien la validase, que alguien le dijese que está bien ser malo, que puedes —y debes— enorgullecerte de usar el poder para pisotear a los demás.

Comparte temática, pero no falta de calidad; a esta le sobra, Verdades ocultas, una joya de Disney+ que está pasando demasiado desapercibida. La protagoniza ese tesoro infravalorado que es Ethan Hawke y la escribe Sterlin Harjo, el mismo de la notable Reservation Dogs, con la que tiene muchos puntos en común. Vuelve a tratar la inferioridad de los indios en una tierra que es originalmente suya y lo irónico que resulta que quienes los diezmaron y redujeron a un estereotipo ahora consideren invasores a los que se acercan al país a buscar una vida mejor. Exactamente lo mismo que hicieron ellos, pero si mencionas esta obviedad, te llaman tolili. Su mensaje es loable, pero le predica al coro. A los trumpistas les dan igual las acciones de sus representantes. De hecho, cuanto más errático y contradictorio es el mensaje de la extrema derecha, más sube en intención de voto. Quizás porque hay un número significativo de personas para las que no importa estar mejor, sino que los demás estén peor, y eso es lo que te garantizan: vas a seguir siendo pobre y perderás derechos, pero te darás el gusto de ver a tu vecino en una cárcel salvadoreña, algo que para muchos es más valioso que la propia libertad. Y eso ya no es una verdad oculta, ahora lo gritan bien alto.
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