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Relación México-Estados Unidos
Columna
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Las malas compañías

Más allá de los “países hermanos” y las muestras de solidaridad latinoamericana, es momento de dejar atrás las malas compañías, cosa que también aplica en el ámbito local

En el oficio inacabable de la paternidad, siempre está presente el asunto de las amistades de los hijos. Las relaciones personales extrafamiliares como parte de la formación de los retoños. Las malas amistades pueden dar al traste con el proyecto del futuro luminoso que tenían la madre y el padre para los suyos. Desde vicios menores hasta adicciones letales forman parte del abanico en el que los padres sienten que fulano o zutana pueden influir en el descarrilamiento del esfuerzo familiar. “Dime con quién andas y te diré quién eres”, reza el dicho.

Al parecer lo mismo está sucediendo en la política internacional. Las amenazas cumplidas de Trump en Venezuela obligan a tener una mirada diferente en el vecindario. Si antes no tenía costo alguno ser amigo de los impresentables del barrio, todo indica que ahora eso podría tener un precio en el “futuro luminoso” de la llamada cuarta transformación. Las malas compañías pueden acarrear resultados insospechados. Querer mantener un liderazgo entre quienes ejercen dictaduras en sus países no tiene ahora ningún sentido, solamente representan problemas.

Es ya un lugar común hablar del corrimiento a la derecha en América Latina. Son cambios que le tocaron en suerte a Claudia Sheinbaum. Es paradójico que el primer cuadro formado en la izquierda que llega a la presidencia se encuentre con un vecindario que muda hacia el otro espectro ideológico. López Obrador tuvo mejor suerte, pues convivió con otros mandatarios que también se creían eternos. Ahora los iluminados están en la acera de enfrente.

La sustracción del dictador venezolano ha puesto al mundo a girar en torno a lo peligroso que puede resultar un arranque del presidente norteamericano. Lula, mandatario con oficio, cerró discretamente sus fronteras con Venezuela. Desquiciados como el colombiano Petro corrió a llamar por teléfono a Trump y pedir perdón por sus dislates recurrentes. Tanto Brasil como Colombia tendrán elecciones este año y nada garantiza que repita la izquierda como resultado de esos comicios.

Sheinbaum no está en la situación problemática de otros presidentes del vecindario. México se cuece aparte en la relación con los norteamericanos y el estilo personal de la mexicana ha sido de gran utilidad. Sin embargo, no está exenta de los embates mediáticos tanto del presidente estadounidense como de otros actores políticos en aquel país. Hay, por lo tanto, que cuidar formas y fondo. Es claro que se trata de una situación delicada e inédita. Por eso llama la atención que las filas radicales de Morena hagan llamados ridículos a la defensa de la soberanía y a enfrentar al imperio del mal. Están reviviendo sus veinte años. Sin embargo, este tipo de manifestaciones locales también son una mala idea. Mandar el mensaje de que tenemos una clase política primaria y básicamente antinorteamericana no será de gran ayuda. Tampoco es de utilidad, por ejemplo, que la Fiscal General de la República publique artículos en los que habla de la “agresión imperial” y de la “nefasta” política estadounidense en América Latina.

El reto inmediato pasa por redefinir las amistades, las relaciones con otros países, cuáles son productivas, cuáles estorban a los intereses de México. Más allá de los “países hermanos” y las muestras de solidaridad latinoamericana, es momento de dejar atrás las malas compañías, cosa que también aplica en el ámbito local.

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Sobre la firma

Juan Ignacio Zavala
Consultor en comunicación política y analista de la vida política mexicana. Ha participado en diversos medios de comunicación como polemista y comentarista. Ha sido responsable de comunicación de instancias como el PAN, la presidencia de la República y la FGR. Es autor de varias novelas, entre ellas 'Polarizados, una guerra'. íntima".
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