La oposición deja solo al Gobierno de Sheinbaum frente a la embestida de Trump en la región
Movimiento Ciudadano se desmarca del PAN y el PRI y denuncia la “intervención ilegal” de Estados Unidos en Venezuela: “México jamás aceptaría nada así en su territorio”


Pocas cosas convocaban el consenso entre el Gobierno y la oposición cuando la presidenta, Claudia Sheinbaum, comenzó su mandato hace más de un año. Una de ellas era el rechazo común a una potencial intervención extranjera en México, una amenaza que soplaba desde el norte cada vez con más fuerza, pero siempre como un escenario lejano e improbable. El ataque de Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero, que terminó con la detención ilegal del líder chavista, Nicolás Maduro, la ha devuelto al centro del debate, pero nada queda ya de aquel cierre de filas nacional. La brecha que comenzó a abrirse en verano entre los principales partidos se ha ido ensanchando, y este jueves, en la sesión de la comisión permanente del Congreso, la política internacional se ha vuelto un arma arrojadiza más en las disputas internas contra el Ejecutivo, incluido el accidente del Tren Interoceánico.
Tanto el PRI como Morena y sus aliados políticos llevaban una propuesta de acuerdo ―cada quien en distintos sentidos― relacionadas con la situación que atraviesa Venezuela. La sesión ha discurrido prácticamente como un monográfico sobre la intervención de Donald Trump en el país latinoamericano, una cuestión que punza todo el continente y que coloca a México en una posición especialmente delicada, por su cercanía y por el apetito insaciable con el que el mandatario estadounidense presiona para que el Ejecutivo ponga fin al tráfico de drogas en el país. Todos los representantes electos han visto reflejado, de alguna forma, el destino de México en el de Venezuela, pero las conclusiones han sido muy distintas.
El contundente rechazo del Gobierno morenista a la actuación militar no ha encontrado eco en las bancadas contrarias. “No les preocupa el pueblo venezolano, lo que les preocupa es que hay cárteles de la droga en México que ya han sido declarados organizaciones terroristas, y les aterra que les puedan echar el guante“, ha lanzado el panista Ricardo Anaya al partido oficialista. ”No caigan en tentaciones, vean lo ocurrido con la propia María Corina Machado, [líder opositora venezolana]. ¿Creen que una intervención extranjera puede empoderarlos?“, ha reconvenido de vuelta la diputada del PT Ana Karen Hernández: una alusión al portazo de Trump a quien apuntaba como la llamada a ocupar el lugar de Maduro tras su captura, un escenario finalmente frustrado por Estados Unidos, que ha optado por la estabilidad que ofrece la continuidad chavista para controlar la industria petrolera.
El senador Manuel Añorve ha apuntalado la postura del PAN y ha avisado al partido de la presidenta: “El PRI siempre ha defendido la autodeterminación de los pueblos, pero eso no es un cheque en blanco para las dictaduras. Lo que pasó en Venezuela es una advertencia”. Su partido ha sido el que se ha pronunciado con mayor agresividad contra el Gobierno de Sheinbaum desde el ataque del sábado. “En Morena, más de uno tiembla”, afirmaban en un mensaje en su perfil de X. “Los narcogobiernos caen. Siempre”, habían publicado poco antes, en un juego de palabras que aludía a los mandatarios de sendos países latinoamericanos.
Venezuela ha copado las intervenciones de los principales partidos opositores, que han eludido nombrar o referirse a la intervención de Estados Unidos o a la política de Donald Trump en la región. En ese escenario polarizado, Movimiento Ciudadano se ha desmarcado de las otras formaciones y ha criticado con dureza la operación militar del 3 de enero, que ha calificado de “ilegal”. “La historia de América Latina, teñida en sangre, debe recordarse para no repetirse. La soberanía, la autodeterminación de los pueblos, son líneas muy delicadas como para romperlas. México jamás aceptaría nada así en su territorio", ha condenado el senador Luis Donaldo Colosio, que ha defendido la compatibilidad de rechazar la acción exterior de Trump y el régimen chavista de Maduro simultáneamente.
La soberanía nacional, pilar del derecho internacional, ha vuelto inesperadamente al centro de la agenda política. El debate de este jueves tenía ecos del que unos meses atrás, en agosto, protagonizó el Senado a cuenta de la misma cuestión. Entonces fue la panista Lilly Téllez, que representa al ala más extremo de su partido, quien alentó la posibilidad de que Estados Unidos “apoyara” al país en la lucha contra el narcotráfico. Sus declaraciones en el medio conservador estadounidense Fox News fueron leídas como una traición en el partido de Gobierno y causaron tal terremoto que Morena forzó la lectura en la Cámara Alta de un pronunciamiento conjunto contra “toda intervención o injerencia militar de cualquier ejército extranjero”.
El ataque del sábado ha apuntalado el tonteo de la oposición con el afán intervencionista de Trump en el continente. Venezuela no es México, pero ha sentado un precedente que hace temblar al resto de los Gobiernos latinoamericanos, incluido el de Sheinbaum, que batalla con su homólogo diariamente para evitar castigos mayores en forma de aranceles. “Algo va a tener que hacerse en México”, dijo el mandatario estadounidense poco después de la captura de Maduro. La amenaza nunca está conjurada del todo, solo se aleja o se acerca en función de la pericia y la suerte.
La defensa de la integridad territorial y las normas de convivencia internacionales, además de la férrea postura antifascista, granjearon a México un gran prestigio en la esfera global durante el siglo pasado, y han sido, desde entonces, una piedra medular de su política exterior. “Es algo muy valioso que tenemos los mexicanos. Nosotros no podemos estar de acuerdo nunca con que un país invada a otro”, ha dicho esta semana la presidenta, que ha enfatizado que se ha tratado de una postura común con independencia del color del Gobierno, “incluso durante todo el periodo priista”. El escenario hoy es otro: ningún ámbito está libre de disputa y cualquier pretexto es bueno para ganar terreno en casa.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Sobre la firma











































