La CIA recomendó dar el poder de Venezuela a Delcy Rodríguez ante el riesgo de que María Corina Machado no controlara el ejército
Donald Trump decidió apostar por la continuidad del régimen chavista porque cree que así garantiza mejor la estabilidad en el país latinoamericano

Apenas 48 horas después de la detención de Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas especiales del ejército estadounidense, Delcy Rodríguez juró el cargo como presidenta del país. La mujer que hasta entonces se había desempeñado como número dos del Gobierno de Venezuela ha cogido con firmeza las riendas de un país sumido en una crisis política e institucional agravada por el golpe de Estados Unidos.
Tras la operación militar relámpago para derrocar al presidente venezolano, Washington ha dejado el poder del país latinoamericano en manos de Rodríguez basándose en unos informes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, en sus siglas en inglés), según revelan sendas informaciones publicadas por The New York Times y Wall Street Journal. Los espías estadounidenses aconsejaron a la Casa Blanca que sería más conveniente mantener en el poder a los leales al régimen chavista porque controlan el ejército y las fuerzas policiales. El informe de inteligencia fue encargado para analizar los posibles escenarios que se abrirían sin Maduro y no recoge planes para deponer a Maduro.
El documento de la CIA sugiere que la líder opositora, María Corina Machado, que cosechó un gran apoyo popular durante las elecciones de 2024, tendría dificultades para controlar el Gobierno venezolano y el ejército tras varias décadas de régimen chavista.
Machado, premio Nobel de la Paz en 2025, ha respaldado la retórica belicista de Trump contra Maduro durante los meses de escalada y ha apoyado toda la campaña de presión militar de Estados Unidos contra el régimen chavista, desde los bombardeos de narcolanchas hasta el secuestro del líder bolivariano. Pero su apoyo aparentemente inquebrantable a Washington no ha resultado suficiente para conseguir el aval para su ascenso al poder en Venezuela.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evitó sorprendentemente respaldar a Machado durante la conferencia de prensa celebrada el pasado sábado, en la que explicó los detalles de la operación: “Creo que sería muy difícil para ella ser la líder”. Y apostilló: “No cuenta con el apoyo ni el respeto del país. Es una mujer muy amable, pero no tiene el respeto”.
Además, fuentes próximas al presidente de Estados Unidos, recogidas por The New York Times, aseguran que el hecho de que ganara el premio Nobel de la Paz el pasado noviembre no sentó bien a Trump, quien había expresado en público su ferviente deseo de ser galardonado con ese reconocimiento. Este lunes durante una entrevista en la cadena FoxNews llegó incluso a ofrecerse para compartir el Nobel con Trump. “Como este es el premio del pueblo venezolano, ciertamente queremos dárselo y compartirlo con él”, dijo al tiempo que admitió que llevaba más de tres meses sin hablar con Trump, desde octubre, cuando le dedicó el premio. Otras fuentes aseguran que la relación entre Machado y los altos funcionarios estadounidenses que estuvieron en contacto con Machado en calidad de líder opositora durante los últimos meses no es del todo fluida.
El informe de la CIA, encargado para analizar la situación política en Venezuela tras la supuesta caída de Maduro, no recoge las opciones militares para destituir a Maduro, pero sí aconseja que las principales autoridades del régimen chavista, la vicepresidenta, Delcy Rodríguez; el ministro de Justicia e Interior, Diosdado Cabello; y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, están mejor posicionados para liderar un gobierno temporal en Caracas y mantener la estabilidad a corto plazo si el dictador caribeño era derrocado.
Trump tomó la decisión de mantener a Delcy Rodríguez en el poder, junto a un reducido grupo de asesores, tras leer el informe de la CIA, según dos de las fuentes consultadas por los diarios estadounidenses. A la Casa Blanca le preocupa la estabilidad en Venezuela tras la intervención militar, no quieren que se convierta en un polvorín con una guerra civil o revueltas militares.
La decisión de Washington parece coordinada con Caracas. Poco después de que Rodríguez se convirtiera en la nueva presidenta de Venezuela, Trump aseguró en una entrevista que el nuevo gobierno venezolano está “cooperando” con Estados Unidos. El líder estadounidense, sin embargo, descartó elecciones a corto plazo, porque, dijo, “primero hay que sanear el país”.
Las palabras de Trump parecen ser correspondidas. Nada más jurar el cargo, la nueva presidenta de Venezuela lanzó un mensaje para tratar de apaciguar las aguas con Estados Unidos: “Extendemos la invitación al Gobierno de los EE UU a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera”, escribió en su cuenta de Instagram.
Pese al aparente entendimiento entre Trump y Rodríguez, quien parece haber entendido las nuevas reglas geopolíticas de Estados Unidos, Maria Corina Machado persiste en su estrategia de lisonjear al inquilino del Despacho Oval. La opositora venezolana María Corina Machado lanzó un mensaje de agradecimiento por “su firmeza y determinación en el cumplimiento de la ley”. Y aseguró que Caracas será el principal aliado de Washington en materia de seguridad, energía, democracia y Derechos Humanos. La política venezolana remarcó que el derrocamiento de Maduro es “un paso enorme” que marca de forma ”inevitable e inminente" el comienzo de una transición en Venezuela. La oposición venezolan reclama unas elecciones para conformar un nuevo régimen: “La libertad de Venezuela está cerca y pronto vamos a celebrar en nuestra tierra. Vamos a gritar, orar y abrazarnos en familiar, porque nuestros hijos regresarán a casa”, subrayó Machado.
El papel de la CIA en la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela ha sido decisivo. Más allá del informe de inteligencia sobre las consecuencias políticas de detener a Maduro y aconsejar el apoyo al régimen chavista para controlar el ejército, la agencia de espías jugó un papel fundamental en la operación que permitió capturar a Maduro y su esposa.
Un grupo de oficiales de la CIA viajó a Venezuela el pasado agosto y reclutó a un precioso activo dentro del gobierno de Maduro que les permitió recabar información valiosa sobre sus movimientos, localización, estilo de vida y las características de su guardia petroriana. Gracias a esta información, el ejército tenía perfectamente localizado al líder chavista cuando lanzó la misión militar durante la madrugada del pasado sábado.
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