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Lula intensifica la diplomacia ante un Trump que impone la ley del más fuerte

El presidente de Brasil habla sobre Venezuela con los líderes de España, México, Colombia y Canadá

Luiz Inácio Lula da Silva

El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los políticos más veteranos de América y del mundo democrático, insiste desde el sábado en que el ataque de Estados Unidos contra Venezuela “supone un precedente extremadamente peligroso para la paz y el orden internacional”. Cuando en 1962 la crisis de bahía Cochinos, en Cuba, puso al mundo al borde de la guerra nuclear, él acababa de empezar a trabajar de tornero en una fábrica de São Paulo. Tenía 17 años. Lula intensifica los contactos diplomáticos —conversó sobre Venezuela con los mandatarios de México, España, Colombia y Canadá entre el jueves y el viernes— mientras la cancillería lleva a los foros internacionales su condena y honda preocupación ante un Donald Trump desbocado, dinamitando el orden global creado por EEUU para sustituirlo por la ley del más fuerte.

Tanto en las conversaciones con los presidentes Claudia Sheinbaum, de México; Pedro Sánchez, de España; Gustavo Petro, de Colombia; como con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, los mandatarios coincidieron en condenar el ataque estadounidense contra Venezuela. El brasileño fue uno de los primeros Gobiernos en reconocer a Delcy Rodríguez como presidenta interina de Venezuela el mismo sábado.

Para Brasil, la gravedad del asunto va mucho más allá del ataque a la soberanía que supone que Estados Unidos sacara al líder chavista del poder y del país en una operación militar. “No perdamos el foco, esto no es un asunto sobre Maduro, Venezuela o Sudamérica. Es una amenaza global. Es una superpotencia cada vez más fuera de control y eso es gravísimo”, recalcan fuentes diplomáticas brasileñas.

La intervención en Venezuela, las amenazas de apropiarse de Groenlandia —territorio de un socio de la OTAN— y de atacar Colombia han dejado claro en menos de una semana el enorme potencial de peligro que supone el presidente Trump para un sistema multilateral que ya estaba gravemente dañado.

La guerra arancelaria de Trump dinamitó la Organización Mundial del Comercio. Las guerras de Ucrania y Gaza han debilitado al Consejo de Seguridad. Y ahora el republicano mete otro cañonazo a la línea de flotación de Naciones Unidas. Lula ha condenado de manera reiterada el uso de la fuerza sin el aval de la ONU. Para el brasileño, el multilateralismo y el diálogo son los instrumentos más eficaces para resolver los conflictos.

Él mismo solía presumir a menudo de que América Latina, con todos sus problemas, era una zona sin guerras entre Estados ni armas nucleares. Lula se ofreció a mediar entre Washington y Caracas, pero Trump ha decidido apostarlo todo a la ley del más fuerte.

A ojos del Gobierno de Lula, el mundo “vuelve a los tiempos de la Guerra Fría sin el barniz moral o geopolítico de otros tiempos”. La intervención en Venezuela ha dejado patente con enorme crudeza que el presidente Trump considera absolutamente innecesario disimular sus objetivos reales. “Ni siquiera trata de edulcorar que persigue los recursos naturales de otros países soberanos”, añade la fuente en referencia a su declarado interés en que las empresas estadounidenses hagan dinero con la explotación del petróleo venezolano y la tutela que Washington pretende ejercer durante quizá años.

Paradójicamente, las amenazas del venezolano Maduro de atacar militarmente a Guyana a cuenta de sus ricos yacimientos petroleros en la región del Esequibo resucitaron a finales de 2023 el fantasma de una guerra en Sudamérica y llevaron a Brasil a reforzar sus fronteras.

El abierto desafío de Trump para dinamitar el orden internacional impulsado por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial ha llevado a Brasilia a elevar el tono y acelerar los contactos internacionales.

Durante su conversación, los presidentes Lula y Sheinbaum “rechazaron cualquier visión que pudiera implicar una división anticuada del mundo en zonas de influencia”, según la nota difundida por la cancillería brasileña. Reiteraron “la defensa del multilateralismo, el derecho internacional y el libre comercio”. Brasil pretende cerrar cuanto antes un acuerdo comercial con Canadá y este viernes festeja un paso trascendental para que Mercosur y la Unión Europea creen una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Un acuerdo que nace también como un claro mensaje a Trump.

El Gobierno arrancó este mandato, en 2023, empujado a defender la democracia del ataque más grave desde el fin de la dictadura y enfila el final con un panorama difícil de imaginar hace solo tres años: obligado a defender, de nuevo tras el pulso tarifario, la soberanía frente a Washington, que despliega todo su poder militar, económico y político para someter de nuevo a sus vecinos del Sur.

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Sobre la firma

Naiara Galarraga Gortázar
Es corresponsal de EL PAÍS en Brasil. Antes fue subjefa de la sección de Internacional, corresponsal de Migraciones, y enviada especial. Trabajó en las redacciones de Madrid, Bilbao y México. En un intervalo de su carrera en el diario, fue corresponsal en Jerusalén para Cuatro/CNN+. Es licenciada y máster en Periodismo (EL PAÍS/UAM).
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