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Los neobancos y las ‘fintechs’ pelean con la banca tradicional por los clientes en México

La irrupción de nuevos jugadores en el sistema financiero mexicano pondrá a prueba un sector con ganancias récord por más de 304.000 millones de pesos

La aplicación móvil de Nubank en un smartphone en la Ciudad de México, México, en agosto de 2023. Alejandro Cegarra (Bloomberg)

La irrupción de neobancos y fintechs está reconfigurando el sistema financiero de México. El paso tecnológico de las aplicaciones a las sucursales ha dado paso a la incursión de nuevos jugadores en un sector dominado, por años, por los grandes capitales y marcas. Así, en los últimos meses, el regulador bancario mexicano ha autorizado a un puñado de neobancos, quienes buscan aprovechar el auge de un sector que solo en 2025 dejó ganancias récord por 304.000 millones de pesos. De la británica Revolut a la brasileña Un, pasando por nombres como Plata, Hey Banco, Ualá u Openbank, las opciones financieras en el país latinoamericano han comenzado a abrirse. Una mayor oferta, no obstante, en un entorno retador, con una economía que creció en 2025 menos de un 1% y una penetración del crédito debajo del 35% del Producto Interno Bruto (PIB).

El acceso a servicios financieros en México aún es una asignatura pendiente. En el Gobierno actual, la presidenta Claudia Sheinbaum ha advertido en varias ocasiones sobre el bajo acceso del crédito bancario entre la población, pese a los altos márgenes de rentabilidad de la banca, por encima de los 304.000 millones de pesos anuales. En vísperas de la celebración de la 89 Convención Bancaria en Cancún, esta semana, los financieros y expertos aguardan el cónclave más importante del sistema financiero mexicano para conocer cuál será el diagnóstico y los compromisos que pactará el Gobierno de México con los privados para abrir la llave del financiamiento.

Frente a esta barrera de acceso, desde hace una década aparecieron en el mapa las empresas tecnológicas de perfil financiero, conocidas como fintechs. Una figura que permite ofrecer servicios financieros, pero sin el respaldo del sistema bancario mexicano. Ahora, el nuevo paso de estas mismas empresas tecnológicas es migrar hacia la banca tradicional, pero bajo la promesa de un servicio más digital y cercano. Esta decisión les permite captar dinero de los clientes y, con ello, financiarse, así como abrir su abanico de servicios. Además, la licencia bancaria les abre la puerta para ofrecer desde hipotecas hasta inversiones complejas, algo que una fintech no puede hacer directamente.

En esta carrera por un sector financiero en bonanza, la banca tradicional ha hecho su propia apuesta al crear una opción más orientada a la digitalización y las aplicaciones móviles. Con estas nuevas incursiones, en México operan ya 54 bancos y aún hay una lista de interesados, como Mercado Pago, en la fila para obtener su licencia bancaria. Entre los nuevos jugadores figuran la británica Revolut, que cuenta con millones de clientes en Europa, Openbank de Grupo Santander o Ualá, que llegó como fintech y en 2021 comenzó el proceso de adquisición del banco mexicano ABC Capital. La fintech mexicana Klar también está en proceso de obtener su licencia bancaria tras adquirir la unidad digital Bineo de Banorte, mientras que el gigante brasileño Nu obtuvo, en abril pasado, su autorización para ser un banco, convirtiéndose así en la primera Sociedad Financiera Popular (Sofipo) en obtener este aval de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Jorge Sánchez Tello, consultor financiero independiente, explica que esta migración se debe a que ser una Institución de Fondos de Pago Electrónico, figura bajo la que operan las fintechs, o como una Sofipo tiene techos regulatorios, mientras que al convertirse en un banco pueden captar depósitos del público de forma masiva y usarlos para prestar. Además, solo los bancos cuentan con la protección que garantiza los ahorros de los usuarios hasta por 400.000 unidades de inversión (Udis), equivalente a unos 3,3 millones de pesos. Esto es vital para atraer a clientes institucionales y nóminas.

El especialista refiere que la irrupción de estos nuevos jugadores está llegando a segmentos que la banca tradicional rechazaba por “costosos” o “riesgosos”, por ejemplo, los jóvenes, los trabajadores informales o las pequeñas empresas. “Al no tener el costo operativo de miles de sucursales y cajeros, pueden ofrecer productos con cero comisiones, resolviendo la barrera de entrada para la base de la pirámide socioeconómica”, señala.

Por otra parte, añade Sánchez Tello, la banca tradicional decidió que no podía competir con sus estructuras viejas y creó sus propios neobancos: Hey Banco de Banregio u Openbank de Santander y otros jugadores como BBVA o Santander han invertido millones de pesos en sus aplicaciones para no perder relevancia entre sus clientes. “Mientras los neobancos se vuelven ‘bancos totales’, las fintechs se especializarán en negocios verticales como remesas digitales o gestión de tesorería para pequeñas y medianas empresas”, zanja.

En México, la banca es un buen negocio. En 2025, estas entidades sumaron ganancias históricas por 304.400 millones de pesos. Esto supuso un crecimiento de 1,1%, respecto a 2024. La bonanza del sistema financiero se registró a pesar del estancamiento de la economía mexicana. La banca superó esta caída en la actividad crediticia, así como por menores ingresos por intereses debido al ciclo de recortes en las tasas dictadas por el Banco de México. Si el año pasado, aun con las nubes en el horizonte, los bancos lograron crecer, 2026 promete ser un año de más crecimiento y, por ello, el apetito sobre el sector sigue en ascenso.

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