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29 años para completar el álbum de Argentina 1978: los tesoros mundialistas de un superfan mexicano

Francisco López de Lerena ha reunido 700 objetos de los torneos en medio siglo de afición, entre ellos tarjetas de Pelé o las entradas a todos los juegos de México 1986

Francisco López de Lerena en Ciudad de México, el 19 de marzo.Aggi Garduño

Francisco Javier López de Lerena tenía cinco años cuando tuvo, por primera vez, sus primeros objetos coleccionables de una Copa del Mundo. Era 1970 y una de ellas era una corcholata conmemorativa. La otra, una estampa de un jugador de fútbol que venía en los paquetes de papas Sabritas con motivo del torneo internacional de fútbol que se disputaba por primera vez en el país. Aunque no lo dimensionaba aún, puede que ese momento haya sido la génesis de una pasión que lo ha marcado por casi 60 años. Su oficina en la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), en Ciudad de México, donde es consejero nacional, es un desorden, pero porque se encuentra haciendo inventario. En las tres mesas que ocupa en su trabajo, hay cientos de objetos apilados, desde llaveros, posavasos, álbumes de estampas hasta muñecos. Cada uno de estos elementos es un pequeño fragmento de la historia de la máxima competición internacional de balompié a nivel de selecciones nacionales. Son los tesoros de López de Lerena, un coleccionista que preserva más de 700 objetos conmemorativos de los mundiales de México de 1970 y 1986.

El registro de sus tesoros lo realiza porque estos formarán parte de dos exposiciones que se realizarán en los próximos meses, una organizada por Concanaco y la otra por la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, con motivo del Mundial de Fútbol que tendrá lugar en México, por tercera vez, y que, en esta 23 edición, coorganiza con Estados Unidos y Canadá.

López de Lerena, de 60 años y nacido en Ciudad de México, se metió al mundo del coleccionismo de forma muy dubitativa. Su primer álbum de tarjetas de jugadores lo empezó en 1978, cuando Argentina fue el país organizador. Tenía 13 años, pero se desanimó de completarlo porque un error de edición elevó la colección de 289 a 551 tarjetas. Pasaron cuatro años y, aunque ya era filatelista, se prometió que no iniciaría otra colección. Sin embargo, como hubiera dicho el famoso Chespirito, “sin querer queriendo”, completó el álbum de 1982. Aunque asistió a todos los partidos del Mundial de 1986 y aún preserva en un catálogo cada una de las entradas de ese torneo como parte de su acervo, pasó del siguiente álbum y no lo completó.

Aunque López de Lerena se resistía, acabó llenando los álbumes del Mundial de la editorial Panini para las ediciones de 1990, el primero que llegó a México, según recuerda, y el de 1994. Su vena futbolera y coleccionista no pudo más. Fue el lanzamiento de una edición de 300 cromos de la marca Upper Deck para el campeonato que se realizó en Estados Unidos, su perdición, ya que lo devolvió a su álbum de tarjetas de 1978 y despertó el deseo de poder completarlo.

Sin Internet ni redes sociales para buscar objetos coleccionables como lo hace ahora, a sus 16 años comenzó su peregrinaje para conseguir todas las tarjetas del álbum de 1978. Recorrió distintos mercados de antigüedades en la capital mexicana, desde la Lagunilla hasta tianguis itinerantes.

“Como no las encontraba [las tarjetas], empezaba a comprar otras cosas. Muñequitos, sobres, discos, corcholatas, jugadores de plástico, ceniceros de melamina, de metal, todo lo que te puedes imaginar y no solamente de las Copas del Mundo que se hicieron en México, sino de todos los Mundiales desde 1966, cuando viene la explosión de las promociones de objetos comerciales según me iban alcanzando”, cuenta.

Tardó 29 años en completar las 551 tarjetas del álbum de 1978. De este se desprende una de las joyas de su colección, una tarjeta del Niño de oro, Hugo Sánchez, en su temporada de novato. El delantero fue declarado por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol como el mejor jugador mexicano del siglo XX. Esa pieza, que la guarda en el bolsillo al lado izquierdo de su camisa sobre su corazón, es una de sus consentidas, pues la considera el santo grial del coleccionismo futbolero en México y no la incluye en las exposiciones.

Lo que sí se podrá ver son corcholatas con el rostro de Pelé, O Rei, un póster de Mario Alberto Kempes, campeón con Argentina en 1978, las mascotas de los Mundiales de México, Juanito (1970) y Pique (1986), banderines o un balón de la marca Adidas original del campeonato de 1974, entre otros cientos de objetos.

La colección de López de Lerena parece que tuviera vida, porque ni siquiera cuando faltan poco más de 80 días para que inicie el torneo, esta deja de crecer. Casi cada día añade algo nuevo, cuenta su asistente que le ayuda con el registro. Cuando este diario lo visitó en su oficina, había adquirido recién el balón que se usará en este torneo y unas estampas de colección del año en curso.

“Tomé la decisión de decir que quiero cerrar mi colección con el Mundial de México 2026. Todo lo que salga lo voy a conseguir o lo voy a intentar. Voy a buscar los llaveros, las mascotas, las estampas, tarjetas piratas, estampas de Panini, lo que vaya saliendo. Es un buen reconocimiento para el cierre de un campeonato mundial. No puedo dejar que una colección así se muera, sin un oficio, sin una idea. Empecé con México 70, concluimos en 2026″, afirma.

López de Lerena dice que con cada Mundial a la gente le entra la nostalgia y es como una “onda cíclica” para el coleccionismo. Explica que las personas quieren o buscan recuperar un recuerdo de ediciones anteriores y que con cada cuatro años que pasan, los precios empiezan a subir. Pone como ejemplo los álbumes de Panini, la firma italiana responsable de las estampas que atrapan a los coleccionistas de 120 países del mundo en cada edición.

“Son una excelente inversión. El primer álbum de Panini ahorita, original de 1970, el primero que se hizo, no llegó a México, pero puede llegar a costar entre 5.000 y 10.000 dólares. Apenas se hicieron 3.000 de la versión italiana y el mismo número de la versión mundial. Tengo las dos piezas. Una réplica se va a mostrar en la Conferencia Interamericana de Seguridad Social. Repito y aviso, es réplica”, recalca con un semblante preocupado, pero sonriente.

López de Lerena describe estos 55 años de coleccionismo mundialista como “verdaderamente emocionantes y vibrantes”. Ver y cuidar sus objetos es “emocionante”. “Es historia pura”, complementa. A pesar de que en sus inicios evitó tratar de subirse al barco del coleccionismo de objetos de los mundiales, ahora piensa que la vida es una y que no vale la pena restringirse si algo te apasiona.

No puede jurar que vaya a cumplir su promesa de cerrar un ciclo de su vida de coleccionista con el Mundial de 2026, pero sí se ha prometido a sí mismo que por lo menos le bajará a la intensidad. “No creo vaya a tener la capacidad para poder ver otro Mundial en México, en el que pueda también mostrar todas mis cosas, pero decir que voy a dejar de comprar todo lo que salga de alguna otra Copa del Mundo va a ser muy complicado. Cierro un ciclo este 2026, pero no puedo decir que no coleccionaré los álbumes de los siguientes mundiales. Eso sí sería sacrilegio”, sentencia.

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