Sergio Mayer, la telenovela de la simulación en Morena
El caso de Luis Morales Flores, el suplente del polémico legislador que abandonó el Congreso por un ‘reality’, evidencia cómo las negociaciones internas se imponen a la tómbola de plurinominales


La famosa tómbola como método para definir en Morena los espacios plurinominales en el Congreso mexicano no siempre se define por el azar. A veces el fantasma de la simulación se asoma. Luis Morales Flores lo aprendió de primera mano. En 2024, el hombre otomí fue insaculado como titular de una diputación plurinominal bajo la bandera guinda —el mecanismo que el partido enarbola como símbolo de democracia interna—, pero al llegar al registro, la realidad se transformó. “Salí como titular, pero me dijeron que quedaba como suplente”, ha resumido el diputado momentos después de concluir su paso fugaz como suplente en la Cámara de Diputados. En su momento, no hubo explicación. Tampoco un proceso transparente que justificara el cambio. Solo una reasignación silenciosa que terminó por colocar al actor Sergio Mayer como el propietario de una curul que, según Morales Flores, no le correspondía.
El capítulo golpea directamente uno de los pilares discursivos del partido gobernante y abre una grieta en uno de los dogmas instaurados por su líder moral y fundador, el expresidente Andrés Manuel López Obrador: la insaculación para acabar con el reparto discrecional de candidaturas. Un mecanismo para evitar lo que durante décadas el movimiento criticó en otros partidos: el “dedazo”. En la realidad, lo que se delinea son acuerdos en corto y nombres que suben y bajan en silencio. “No hacen llegar a los seleccionados de las tómbolas porque ya tienen los espacios seleccionados”, ha sostenido Morales Flores.
El movimiento no fue público. No hubo explicación detallada ni rendición de cuentas. Solo una impugnación denegada por el tribunal electoral; el recurso se sostenía del incumplimiento en el orden de prelación. Morales Flores resultó insaculado en la posición B de la lista de militantes, de acuerdo con lo previsto en la convocatoria y en los estatutos; “le correspondía el cuarto lugar como propietario y no el 12 como suplente, tomando en cuenta la acción afirmativa indígena, ya que se omitió considerar su autoadscripción como indígena otomí”, se lee en el recurso de impugnación. La resolución fue negativa a Morales Flores por saltarse la instancia correspondiente, en ese caso, la Comisión Nacional de Elecciones, no por el hecho reclamado.
Solo un reacomodo que, en los hechos, contradijo el principio que Morena ha defendido como una de sus innovaciones democráticas: que las posiciones plurinominales no se asignan por cuotas ni influencias, sino por un sorteo transparente. La contradicción se agudiza y adquiere fuerza cuando se coloca frente al discurso oficial. La presidenta Claudia Sheinbaum, después de su fracaso en la reforma electoral, ha insistido en la necesidad de cambiar la fórmula para terminar con los legisladores plurinominales designados por “dedazo”, aludiendo a los de oposición. Pero en Morena, el partido en el poder, la práctica choca con la teoría: las listas plurinominales siguen siendo terreno de negociación política. “El cargo era mío, pero soy un error del sistema”, refiere, pero insiste en que no busca confrontaciones.
Sergio Mayer, quien había solicitado licencia para participar en el reality show La Casa de los Famosos de la cadena Telemundo, ha regresado este miércoles a su curul en la Cámara de Diputados. Su retorno no fue terso. Desde la bancada de Morena surgieron críticas y voces de apoyo a Morales Flores. “El movimiento sirve a la patria, a la nación, a los mexicanos, no a la farándula, no a intereses económicos”, ha lanzado la morenista Andrea Navarro desde tribuna.
El actor ha tomado su lugar en la bancada de Morena mientras enfrenta un proceso en los órganos internos del partido que podría derivar en una posible expulsión. Mientras tanto, ha pedido disculpas. “Quizá fue políticamente incorrecto. Mi regreso no es una concesión, es mi derecho”, ha dicho desde su curul en respuesta a las críticas en su contra. En el otro frente, Morales Flores, militante de Morena desde 2005 y comerciante de profesión, ha regresado a la sombra de la suplencia.
La escena resume en un solo episodio, las contradicciones que atraviesan a Morena: entre discurso y práctica, entre mérito y negociación. En Morena, como en el resto de las agrupaciones políticas, las posiciones en el Congreso siguen siendo moneda de cambio. La tómbola gira pero la decisión está tomada.
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