Un muro ondulado de ladrillo protagoniza el Serpentine Pavilion 2026 de la mano de un estudio mexicano
Lanza Atelier es el segundo despacho de arquitectura en el país que es elegido para diseñar el prestigioso pabellón que adornará los jardines de Kensington en su vigésima quinta edición


En medio de una larga mesa de madera situada al centro del cuarto, la maqueta que cobrará vida este verano en los jardines de Kensington, en Londres, posa con orgullo revelando el diseño que ha sido elegido para la vigésima quinta edición del Serpentine Pavilion 2026. Un llamativo muro rosa acapara la atención mientras su forma ondulada envuelve a quien lo mire. Al norte, como la corona de la instalación, se levanta una especie de nave que da continuidad a un movimiento que parece originarse de la pared con un techo traslúcido sobre él. Pero, más allá del zigzagueo que no pasa inadvertido, el verdadero protagonista de la edificación es el componente color rojizo que erige todo y, a la vez, lo conecta con la galería principal: el ladrillo.
Isabel Abascal (Madrid, 41 años) y Alessandro Arienzo (Ciudad de México, 38 años), fundadores de Lanza Atelier, el despacho elegido para diseñar el pabellón de uno de los espacios de arquitectura más prestigiosos del mundo, cuentan en entrevista con EL PAÍS que la apuesta por este material viene de una intención de regresar a lo básico. “[El ladrillo] está hecho de tierra o arcilla. Es uno de los primeros materiales de construcción de la historia de la humanidad. Se viene usando desde hace miles de años y se sabe que tiene una durabilidad muy larga en relación a muchos otros materiales”, señala Abascal. Arienzo explica que, al mismo tiempo, es también una forma de innovar: “Revisando los 24 pabellones que se hicieron antes, no había una propuesta que se hubiera logrado con mampostería, así tal cual tabiques. Nos parecía una manera muy bonita de investigar cómo usarlo constructivamente con otro sistema que [solo] poner mortero y tabique sobre tabique”.

La elección no fue ninguna coincidencia. El ladrillo es también un modo de conectar el proyecto con el ideario del mismo estudio. “Siempre abordamos los materiales, no tanto por capricho o deseos propios, sino por lo que nos enfrentamos en su contexto. [...] En este caso, el tabique es un material muy fácil de conseguir y que se asociaba a la cultura de México, [a la cultura] casi que universal y a la propia galería”, comenta Arienzo. Así, el ladrillo, dispuesto de manera que se revelan los desperfectos de origen -como “hendiduras”- que usualmente se esconden, también cuenta su propia historia. “El tabique que estamos usando es estándar. No es ningún material high tech [de alta tecnología], sino que es el tabique de Reino Unido con las medidas estándar. Viene de una fábrica que está como a 30 km al sur de Londres, que fue una fábrica importante en la reconstrucción de la ciudad después de la Segunda Guerra Mundial”, narra Abascal.
La cercanía de la fábrica con el pabellón no debe pasar desapercibida. Es testimonio de la importancia que la sustentabilidad tiene para Lanza Atelier y que, más allá de reducir el impacto ambiental que la construcción genera, va en armonía con una parte fundamental del diseño: el muro ondulado o crinkle-crankle wall. Desde el antiguo Egipto, este método llegó a Reino Unido de la mano de ingenieros neerlandeses para convertirse en un elemento popular de la arquitectura inglesa para bardear, sobre todo, jardines. Arienzo subraya que, de esta manera, los constructores “evitaban hacer dos líneas de tabique”, lo que implicaba menos material y, “por la geometría ondulante, [el muro] se estructuraba mucho mejor” gracias a la estabilidad que ganaba con el soporte lateral.
Delante de una pared llena de llamativas maquetas de sus distintos proyectos, los arquitectos afirman que su propuesta parte de no subestimar el pabellón de tabique para conferirle permeabilidad y darle la misma importancia al exterior que al interior. Arienzo detalla que un espacio de alrededor de 2 cm separa cada columna que integra el muro para que la gente pueda ver y para que el sol y el viento puedan pasar. Para Abascal, “esas fisuras [...], que dejan ver a través [de ellas], se vuelven una pantalla, como una cortina muy porosa” que desaparece los límites. “Esa metáfora nos parece muy bonita. El que un muro realmente no sea una división, sino un lugar que atrae al público y que se vuelve un lugar de encuentro”, comparte.

La arquitectura como una “manera de habitar el espacio” es una idea que se repite a lo largo de la conversación con los fundadores de Lanza Atelier. Tanto Abascal como Arienzo resaltan la relevancia de las personas para activar de manera “espontánea” un sitio pensado desde la arquitectura. Y sostienen, en esa misma línea, que su propuesta para el Serpentine Pavilion no conlleva un mensaje específico. “Lo que queremos es que la gente se sienta parte de donde está”, asegura Arienzo. Para ellos, esta idea es transversal a su profesión y no se limita a este proyecto, que albergará distintas actividades culturales a partir de su inauguración el 6 de junio y hasta el 25 de octubre.
La designación de Lanza Atelier para el diseño del famoso pabellón en Londres coincide con el décimo aniversario del estudio, un guiño que este despacho de arquitectura mexicano, el segundo en ser elegido para este cometido en los 25 años de existencia de la plataforma de Serpentine, recibe con gratitud y emoción. “Es una oportunidad muy bonita como para hacer una síntesis de la oficina. [...] Es un privilegio estar pronto en este escenario para llegar a [...] un público mayor e inspirar a otras personas a que también formen parte de la discusión acerca de qué arquitectura necesitamos”, cierra Abascal.
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