Detrás de las denuncias por abusos en las sedes diplomáticas de México: “El mensaje de la Cancillería es aguantar”
Los maltratos y malos manejos se han normalizado ante la impunidad de cónsules y embajadores al interior de varias representaciones en el exterior

Lidia denunció por violencia laboral a un cónsul en Estados Unidos, pero le tocó trabajar todavía dos años más para él. A Raúl lo único que le advirtieron es que su nuevo destino estaba entre los cinco más tóxicos de ambiente laboral. Tres de las mujeres que denunciaron a Jorge Islas hablan de una “violencia generalizada” cuando era cónsul de Nueva York, pero Claudia Sheinbaum le ofreció el puesto de Coordinador General de los Consulados en México. EL PAÍS ha recopilado nueve testimonios de trabajadores en representaciones de México en el exterior que denunciaron abusos y violencia en su puesto de trabajo por parte de sus titulares. Ninguno de ellos ha recibido una respuesta o solución por parte de la Secretaría de Exteriores (SRE), como mucho les han recomendado tomar cursos, a los acusados pero también a los propios denunciantes. El último caso, con la salida de Josefa González-Blanco como embajadora de Reino Unido con una estela de 16 denuncias por acoso laboral, ha terminado de abrir la caja de Pandora. “Las denuncias son un secreto a voces dentro de la Cancillería”, apuntan las fuentes. “Es un patrón muy claro que vemos desde hace años”, señala un exdirectivo de la SRE, que reconoce que los titulares se vuelven “intocables”. A las preguntas de este periódico, la Cancillería ha emitido un escueto comunicado en el que anuncia que “se atienden todas las denuncias presentadas”.
Uno de cada tres embajadores de México fue nombrado por motivos políticos. Ahora, de 80 embajadas, 24 están a cargo de un titular que no es miembro del Servicio Exterior Mexicano (SEM), es decir, sin formación diplomática. De Argentina y Canadá, hasta Italia y Francia, estos titulares fueron elegidos con el favor de la presidencia de la República. “Cuando tienen acceso a Palacio [Nacional], tienen vía libre. Un director general, que sería su jefe, un subsecretario, o incluso el mismo canciller, dependiendo del calibre de estos personajes, no tienen el poder suficiente para gobernarlos”, apunta esta fuente: “No rinden cuentas. Son amigos o conocidos, o han forjado un acuerdo con Palacio, ante lo cual los altos mandos de Cancillería son poca cosa. A veces no solo hay cosas de abuso o nepotismo o arbitrariedad, sino de incompetencia o incapacidad”.
En su tarjeta informativa, emitida este lunes, la Secretaría de Exteriores señala que son el Comité de Ética y el Órgano Interno de Control (OIC) —que depende de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno— los que “realizan las investigaciones correspondientes”. “Ambas instancias llevan a cabo las averiguaciones pertinentes a las denuncias que se reciben, conforme a la ley aplicable, y son responsables de emitir los resultados de las investigaciones para los efectos disciplinarios que correspondan”, señala la Cancillería.
De las dos instancias para emitir quejas y denuncias, el Comité de Ética solo tiene facultad para emitir recomendaciones no vinculantes y está conformado por los mismos miembros del Servicio Exterior. “Quienes te entrevistan son titulares, igual hasta amigos de él. Entonces en mi caso se enteró de todo y al final no resolvieron nada... Dan recomendaciones incluso a mí, que fui la que denunció el hostigamiento, me hicieron tomar cursos como si yo fuera la culpable”, lamenta una integrante del SEM, desde Estados Unidos, quien prefiere guardar el anonimato. También sobre su experiencia con el OIC: “Puse mis denuncias desde el verano de 2023, el Órgano Interno de Control al momento ni sus luces, nada, no sé ni siquiera si mi caso sigue abierto”.
Lidia, nombre ficticio, relata lo que vivía por parte del titular de su consulado en Estados Unidos: “Me encerraba en su oficina con otros empleados para interrogarme por qué le hablaba a ciertos empleados y para decirme que mi trabajo no importaba. Le pidió al guardia de seguridad que me vigilara y le contara todo lo que yo hiciera. Me aisló por completo”. Como en muchos casos, este acoso laboral termina con consecuencias médicas: “Me dio un ataque de pánico y acabé en urgencias”. Ella se atrevió a denunciar, pero no sirvió de nada y tuvo que trabajar dos años más con él. “Insistí hasta el cansancio por mi traslado, no les importó que viviera violencia en el trabajo. A raíz de mi denuncia el hostigamiento se hizo peor. No me dieron nada, ninguna protección”, lamenta.

“Todos están enterados”
Hace tiempo que las denuncias dejaron de ser un secreto en la Secretaría de Exterior mexicana. “Todos están enterados, pero nadie se hace responsable”, cuenta Raúl, también nombre ficticio por miedo a represalias. El funcionario cuenta que se entusiasmó con su nombramiento a Estados Unidos, hasta que le empezaron a llegar los primeros focos rojos de su próxima asignación: “El director de empleados locales de Dirección General de Servicio Exterior y Recursos Humanos nos mandó llamar a cinco compañeros para decir que íbamos a consulados con una situación complicada. Nos dijo que es el top cinco más tóxico del ambiente laboral”. Los consulados en cuestión eran Nogales, Nueva York, Austin, Denver y Santa Ana.
A día de hoy, los titulares de Nogales y Denver siguen en sus puestos a pesar de las reiteradas denuncias, de acuerdo con denuncias públicas y los informes anuales de actividades del Comité de Ética. “El caso de Denver es brutal. Pavel Meléndez tiene muchísimas denuncias y ahí sigue”, dice una fuente de Exteriores. El titular tiene más de una decena de denuncias por maltratos que incluyen gritos, amenazas, acoso laboral, acoso sexual, hostigamiento y discriminación. “El mensaje de la Cancillería es aguantar, hasta que trasladen al titular”, dice un empleado de la embajada de Reino Unido, que ha visto salir ahora a Josefa González-Blanco, después de cuatro años, y ahora espera al exfiscal Alejandro Gertz-Manero.
Sucedió también en el caso del consulado de Estambul con Isabel Arvide y en el de Nueva York con Jorge Islas. En el primero, la periodista, nombrada por Andrés Manuel López Obrador en 2020, se hizo viral meses después de su nombramiento por un audio en redes sociales en las que se le escuchaba amenazar a gritos a un empleado. A pesar de esto y un puñado de denuncias, Arvide conservó su puesto como cónsul tres años más.
Bajo el mandato de Jorge Islas, la violencia fue generalizada, de acuerdo con los testimonios de tres exempleadas recopilados por EL PAÍS. Las entrevistadas aseguran, que se interpusieron más de 30 denuncias, una de ellas incide en que pueden ser todavía más, porque los números de folios de las denuncias se repetían: “Yo comprobé que otras dos empleadas tenían el mismo folio que mi denuncia”. Todavía dentro de la representación en Nueva York, una de las más grandes de Estados Unidos, las extrabajadoras buscaron soluciones por dos vías. Por un lado, una comunicación no oficial con la Cancillería y por otro, denuncias oficiales en el Comité de Ética y el Órgano Interno de Control, de las que solo se emitieron recomendaciones de “realizar acciones encaminadas a mejorar el clima laboral”.
Así, sostuvieron conversaciones con el director de personal y entonces director de Servicios Consulares, Jaime Vázquez Bracho. “Varios hablamos con él (Jaime Vazquez Bracho) y le contamos lo que estaba sucediendo, nos aseguró que se iba a atender. Obviamente, no se atendió nunca y la mayoría de nosotras nos fuimos del Consulado”, cuenta una de ellas.
A pesar de estas denuncias en el Comité de Ética y del Órgano Interno de Control, Jorge Islas fue nombrado Coordinador General de los Consulados en México por la presidenta Claudia Sheinbaum. A raíz de eso, 16 mujeres del Consulado publicaron una carta para la presidenta pidiéndole reconsiderar el nombramiento. Islas a pesar de negar todos los hechos, decidió rechazar el cargo. “Habíamos agotado todos los recursos institucionales”, dice una de las firmantes de la carta, “fueron las redes sociales las que nos salvaron”.
Como consecuencia de denuncias frente al Órgano Interno de Control sí se ha llegado a cesar a algún titular, uno de los casos, fue en 2020, a Roberto Valdovinos como titular del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) por acusaciones de hostigamiento laboral. Sin embargo, esos casos son la excepción, de acuerdo con una fuente de Exteriores: “tiene que haber voluntad política para cesarlos, las denuncias no bastan”.
Con información de Zedryk Raziel
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