El hijo de El Santo: “Mucha gente de clase alta no acepta que le gusta la lucha libre”
El luchador de máscara plateada se retiró del ring hace un mes tras 35 años de carrera. Warkentin conversa con él sobre el fenómeno social que supone este deporte, pero también de los peores y mejores momentos de su vida, desde la “traición” hasta la “felicidad”

El hijo de El Santo se retiró hace un mes de la lucha libre tras 35 años de carrera. “Estoy muy orgulloso de haberme ido en el momento preciso”, ha declarado en este episodio de Al Habla. Gabriela Warkentin ha conversado con él del éxito de un deporte popular que disfrutaban las clases bajas y que hoy se ha subido al ring de la gentrificación. “Hay mucha gente de clase alta que no acepta que le gusta la lucha libre”, explica Jorge Ernesto Guzmán, nombre real del luchador de máscara plateada.
El menor de diez hermanos recuerda además los pasajes que han marcado su vida más allá de ring. Desde un padre “exitoso” que no quería que ninguno de sus hijos fuera luchador hasta la “traición” familiar y matrimonial. “Mis propios hermanos me fueron dejando a un lado porque tenían prioridades. Mi refugio cuando murieron mis padres fue casarme. El matrimonio no funcionó”, confiesa el exluchador, que recomienda la terapia como método de sanación.
Hace una década planeaba su retirada. Toco fondo en 2013, cuando una lesión vertebral que le paralizó la parte izquierda del cuerpo hizo llegar a sus oídos: “Te vas a quedar paralítico”. La opinión de otro médico, cuenta el hijo de El Santo, le hizo aguantar sobre el ring. Viajó a España, Londres y Estados Unidos, donde forjó su nombre en letras de oro. “La lucha es un fenómeno social muy bonito porque todos conviven”, explica sobre el deporte que lo catapultó a la fama.
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