Sol Carmona, experta en crianza consciente: “Alentar a un niño fortalece su autoconfianza; elogiarle puede generar dependencia”
La divulgadora y ‘coach’ publica su primer libro, ‘Quiéreme bonito’, un volumen práctico que ofrece a los padres pautas para trabajar su autoestima y la de sus hijos, una cualidad que, según defiende, se construye


Muchas veces los padres y las madres son incapaces de entender la infancia. Como si se hubieran olvidado que un día ellos también fueron niños. De esta realidad nace el proyecto Infancia Respetuosa, una plataforme online de divulgación y acompañamiento sobre crianza consciente con más de 250.000 seguidores que ofrece herramientas a familias y profesionales para educar desde el vínculo, el respeto y los límites claros, creada por Sol Carmona (Madrid, 43 años), coach y experta en crianza consciente.
“Era muy importante para mí poner el foco en la infancia, sobre todo en respetarla. Llevo años acompañando a familias y docentes hacia una crianza con conciencia y sin gritos”, señala por teléfono. “Criar de una manera consciente es mucho más que ponerte a aplicar técnicas o a repetir frases bonitas. Al final, es un camino de vida, una invitación a revisarse, a sanar y a crecer junto a nuestros hijos”, añade.
La también divulgadora resalta que nunca se deja de aprender y de evolucionar como padres a medida que los niños van creciendo, “incluso cuando son mayores”. Carmona acaba de publicar su primer libro, Quiéreme bonito. Claves para educar fortaleciendo la autoestima de tus hijos (Oberón, 2026), un volumen práctico que pretende ofrecer a los padres pautas para trabajar la autoestima de sus hijos —y la suya propia— porque, como resume: “La autoestima no se hereda, se construye”.
PREGUNTA. ¿Qué es la crianza consciente?
RESPUESTA. Criar de manera consciente o con respeto a nuestros hijos no significa que nuestros hijos puedan hacer lo que les dé la gana. No es una moda, no es sobreproteger, no es permisividad. Y, por supuesto, no es hacerlo todo perfecto. Es educar reforzando ese vínculo en el respeto, y poniendo conciencia en cómo me encuentro yo y en cómo se encuentra mi hijo.
P. ¿Por qué es importante?
R. Es esencial porque ponemos el foco en el niño, en su momento evolutivo, en lo que realmente necesita y qué le puedo aportar yo como padre o madre. Pero, sobre todo, hay que alejarse de esta creencia de que la crianza respetuosa o consciente es permisiva, porque no lo es.
P. ¿Por qué ha querido centrar su libro en la autoestima?
R. La autoestima es vital para el ser humano. Nos acompaña a lo largo de nuestra vida y se empieza a construir en la infancia. Todo lo que nosotros podamos hacer y aportar en ese momento a nuestros hijos va a evolucionar con ellos. Además, tener una buena autoestima no significa ser mejor que otra persona o que no vayamos a sentir miedo o que seamos las personas más positivas del mundo. Significa tener una visión honesta sobre cómo somos, y muchas veces eso no es así. No tenemos esa conciencia de quiénes somos realmente, de cuáles son nuestras fortalezas, cuáles son nuestras debilidades. Es importante tener ese mapa y este se empieza a construir desde edades muy tempranas.
P. ¿Cuándo empiezan los niños a construir su autoestima?
R. Desde el momento en el que nacen están tomando decisiones, constantemente están analizando, están experimentando. Los niños empiezan a construir su autoestima a partir de nuestra mirada, a través de nuestros ojos. Porque en esos momentos en los que son pequeñitos, y su cerebro no está maduro, todo lo que recogen es del feedback con nosotros, tanto de manera verbal como a través de nuestro comportamiento. Están absolutamente pendientes de todo, pero esas edades no son buenos analizadores, no están listos para ello.
P. Los padres también se equivocan. ¿Qué papel juega ese error en la crianza?
R. Nos equivocamos constantemente. Cómo afrontamos los errores es determinante para construir o debilitar la autoestima, tanto la de nuestros hijos como la nuestra propia. Venimos de generaciones en las que el error se veía como un fracaso. Y la verdad es que los niños funcionan por ensayo y error. Necesitan equivocarse muchas veces. Por ejemplo, que a un pequeño se le caiga varias veces el vaso de agua no significa que quiera provocar o retar al adulto; solo forma parte de su proceso de aprendizaje.
P. ¿Hay tiempo para criar con consciencia?
R. Está claro que vamos a meter la pata con nuestros hijos y es importante que las familias lo sepan. Puede parecer que la crianza consciente es conseguir la paz mundial, un método donde todo fluye y los niños caminan sobre las aguas, no discuten y todo es armonía. Y no es así, los conflictos existen en la vida y en las familias, y este modelo lo que cambia es la manera en la que resolvemos esos problemas diarios, cotidianos.
P. La autoestima en el centro de todo… ¿Qué papel tienen las etiquetas en su construcción?
R. La realidad es que etiquetar a nuestros hijos es una forma de cerrarles puertas. Cuando ponemos una etiqueta a un niño, dejamos de ver en realidad al menor y lo que vemos es su etiqueta o ese concepto o esa idea que hemos imaginado de él.
P. Y las etiquetas son solo negativas.
R. También las hay positivas. Lo que hay que tener claro es que las dos limitan, es decir, me están haciendo ver que yo soy de esta determinada manera y voy a asumir ese rol, porque es lo que el otro, mis padres, ve en mí. Y tenemos que saber que nuestros hijos no ponen en duda nuestras palabras. Para ellos son verdades absolutas. Ellos no piensan: “Mi papá o mi mamá se está equivocando”. Ellos siempre piensan que el problema está en ellos.
P. Otra cuestión que menciona en el libro es la diferencia que hay entre elogiar y alentar.
R. Todo el mundo piensa que alentar y elogiar es lo mismo, pero realmente tiene matices muy diferentes y el efecto que producen en las personas, en los niños, es totalmente distinto. El elogio pone el foco en el resultado y expresa una opinión. Cuando elogiamos, lo que generamos es la búsqueda de aprobación, que les reconozcamos y crea dependencia. Por el contrario, el aliento pone el foco en el esfuerzo, en el trabajo. No tanto en si algo es una preciosidad o una maravilla. Un niño necesita el aliento como una planta necesita el agua para crecer porque fortalece su confianza interna. Por eso, alentar es tan poderoso para la autoestima, porque genera autoconfianza.
P. Y la autoconfianza genera…
R. Cuando yo confío en mí, me empiezo a sentir más capaz y empiezo a tener y a desarrollar esa autoestima sana. Porque ya no depende del exterior, solo depende de mí.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































