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Abandonados a las puertas de la oposición: el cierre de la academia Innova deja a más de 1.000 alumnos y profesores en el aire

Ante la clausura repentina del centro, los estudiantes se quedan sin clases y sin saber si el dinero abonado por adelantado les será devuelto

Yulissa García, una alumna afectada por el cierre de la academia Innova, este jueves en Madrid.Pablo Monge

El teléfono de la academia Innova está apagado o fuera de cobertura y su sede en la calle Reina de las Mercedes de Madrid, en el distrito de Tetuán, ha bajado la persiana de forma sorpresiva y sin previo aviso a los alumnos, que exigen saber si el dinero abonado por adelantado les será devuelto tras ver el día 10 de abril un mensaje en el tablón de anuncios del campus virtual, donde se anunciaba la interrupción inmediata de las clases al “heredar la empresa de la anterior propiedad y administración una situación financiera extremadamente delicada”. El centro alega en este comunicado que se han esforzado por revertir la situación, aunque reconoce que han llegado a un punto en el que les resulta imposible continuar con la formación: “Os deseamos sinceramente que alcancéis vuestros objetivos, que siempre han sido también los nuestros, y os enviamos nuestros mejores deseos de éxito en vuestro futuro”. Pero los alumnos lamentan no haber sido contactados de forma individual y con antelación. Ahora, no les responden a sus llamadas, tampoco a sus mensajes. Yulissa García, opositora al cuerpo de Tramitación Procesal y Administrativa, de 26 años, calcula que hay más de 1.000 afectados.

“Nos han estafado. Había pagado 1.369 euros por un año de formación. Mi examen seguramente sea en octubre y ahora tengo que intentar prepararlo por mi cuenta. Hacer un desembolso económico más en otro centro me supondría un gran esfuerzo”, expone. Se matriculó a finales de noviembre. “Me he desplazado a la academia para pedir explicaciones, pero la puerta está cerrada y no se ve nadie dentro”, señala la mujer, residente en Getafe. Le parecía raro la constante rotación de profesores que había durante los últimos meses, pero no se imaginaba lo acontecido finalmente.

Innova prestaba un servicio virtual para los opositores a Correos, a Administración del Estado, a Justicia y a Auxiliar y Ayudante de Archivos, Bibliotecas y Museos. También preparaba otros exámenes en la Comunidad de Madrid, Cataluña y Andalucía ―donde tiene otra sede en Sevilla―, como los requeridos para ser celador en el Servicio Madrileño de Salud.

“Nos han dejado tirados”, dice al teléfono Ana Barranco desde su vivienda en Madrid. Oposita al cuerpo de Ayudantes de Museos del Estado. El primer examen lo tuvo el 11 de abril, un día después de la clausura repentina: “Me enteré del cierre inmediato un viernes a las 20.00 y la prueba era el sábado a las 9.00. Me eché las manos a la cabeza y comencé a llorar, estaba en shock, no entendía nada, todavía queda un segundo examen por superar en mayo". Ha conseguido localizar a alrededor de 70 personas matriculadas en este centro para superar esta prueba en concreto. Ella se vinculó a la academia en septiembre “por su buena fama y sus reseñas positivas”.

Entonces, pagó 440 euros de inscripción y 1.720 euros por la formación hasta mayo de 2027. “Era el paquete más económico para evitar intereses”, refiere la mujer de 25 años. La página web de esta entidad, que no ha respondido a las preguntas de este diario, señala que ofrece una “preparación de élite” y se presenta como “la mejor academia” para los opositores. Lo que más indigna a García es saber que hay otros alumnos que se matricularon en marzo. “Si la empresa ya sabía que su situación era tan mala, ¿cómo los admiten y les cobran?“, se pregunta.

Angie Carvajal, que oposita para ser administrativa del Estado, se apuntó a estas clases el 16 de enero como alternativa económica a la universidad: “Me costaron 1.345 euros con una promoción de dos años de enseñanza”. Se enteró de que el centro había cerrado cuatro días más tarde de que bajase la persiana. “Me avisó un profesor por correo. Me dijo que lo rebotase si conocía a más alumnos, pero la academia no se ha pronunciado”, explica. Siente indignación, también ansiedad. “Mi madre falleció en febrero y en vida decidió invertir parte de sus ahorros en que yo accediese a esta formación. Ya no es solo el dinero, es su esfuerzo”, expresa la mujer de 26 años a las puertas de Innova.

En medio del caos, Barranco empezó a descargar todo el material disponible en el campus virtual “para intentar sacar la máxima rentabilidad posible al pago único realizado” ante el miedo de que el contenido pudiese desaparecer, aunque la academia explicó en su comunicado expuesto en el tablón de anuncios que el acceso a la página web quedaba abierto con lo disponible hasta ese momento.

“Pero no ha sido del todo así, a veces funciona y otras, no”, refiere tras aclarar que el verdadero problema es quedarse sin el resto del temario pendiente de recibir, sin las clases en directo y sin la posibilidad de consultar dudas. “Hay docentes que de forma voluntaria se han ofrecido a ayudarnos por su cuenta con alguna sesión de repaso”, comenta. Estaba contenta con los profesionales y con la atención de la academia. Nada le hacía sospechar este desenlace. “Todo era normal”, insiste.

@ana_2000xx ⚠️ Atención ⚠️ Centro Innova cierra y deja TIRADOS a decenas de alumnos y profesores. Ojo que su web sigue funcionando!! #oposiciones #opositores #academia #viralvideos #viral ♬ sonido original - ana_2000X

Tampoco se imaginaba esta situación el profesor Roberto Regal, de 42 años. No percibe su sueldo desde enero. “Mis tres años de relación laboral con esta entidad han sido buenos hasta que en 2025 para justificar el retraso de algún pago me dijeron que la anterior propiedad les había dejado las cuentas vacías, pero que no iba a haber ningún problema, que yo iba a cobrar”, comenta. Así fue, hasta 2026. “Intenté ser comprensivo con su situación y seguir con las clases. Confiaba en que todo se iba a solucionar porque los alumnos seguían matriculándose”, expresa. Siempre mantuvo la comunicación con los responsables del centro por escrito. Era fluida hasta que de la noche a la mañana le dejaron de responder.

El 10 de abril, a diferencia de los opositores, sí recibió un mensaje de forma individual: “CENTROS DE PREPARACIÓN INNOVA, S.L. se encuentra en una situación que le impide continuar sus actividades por causas imputables a la anterior propiedad y administración de la misma, que vaciaron el activo de la empresa, dejándola sin liquidez y sin acceso al crédito, lo que ignoraba la actual dirección”. En el escrito la entidad señala que sus esfuerzos por revertir la situación no se han visto acompañados de ventas que permitiesen mantener a flote la academia, mientras se buscaban soluciones a la largo plazo. “Por todo ello, nos vemos en la triste obligación de comunicarle que debemos resolver la relación que nos ha unido. Su crédito quedará incorporado en el listado que se presentará en la solicitud de concurso que se está preparando”, concluían.

Regal percibe falta de honestidad por parte de la empresa: “Cuando yo preguntaba si había problemas, me decían que todo estaba bien, que solo era una cuestión de regularizar la caja. Creo que han jugado conmigo cuando pensaba que estábamos en el mismo equipo”. Conoce a otro docente afectado, pero intuye que hay más, aunque no los conoce dado que las clases eran virtuales. La deuda que la empresa mantiene con él es de 1.600 euros, es autónomo y ofrecía dos clases semanales de mindfulness para opositores.

Los estudiantes se organizan en un grupo de Whatsapp con la intención de tomar medidas. Valoran realizar una demanda colectiva por la vía penal y muchos ya han recurrido a la Organización de Consumidores y Usuarios. Tal y como establece el contrato que los alumnos firmaron con el centro, la academia tiene la obligación de impartir la formación durante el periodo contratado. Su cierre podría suponer un incumplimiento contractual y darles derecho a reclamar la devolución del dinero, al menos de la parte proporcional no disfrutada, según explica Barranco tras revelar que con la editorial que suministraba material al centro también hay una deuda.

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