Los profesores madrileños, desde Infantil a la universidad, salen a las calles: “La educación pública está en serio peligro”
Unas 50.000 personas, según el cálculo de los convocantes, han participado en una manifestación en contra de los “recortes” y el “abandono institucional” del Gobierno de Ayuso


¿Te imaginas vivir sin educación pública? Esa pregunta se la podrían hacer muchos madrileños, pero son los profesores los que invitan ahora a planteársela. Aunque más que invitar, obligan a pensar hacia dónde va el sistema pública madrileña con las políticas del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Este domingo han salido a las calles miles de personas entre docentes, familias y estudiantes de todos los niveles de enseñanza, desde Infantil hasta la Universidad, para reclamar a la Comunidad de Madrid que ponga fin al “abandono institucional” y a los “recortes” del sistema educativo público.
Los manifestantes, unos 50.000 según los cálculos de los organizadores, han salido de Atocha a las 12.00 con carteles de “sin educación no hay futuro”, “callar es complicidad” y “la educación no se vende” y han recorrido algunas de las principales calles madrileñas hasta Sol, donde se han plantado para exigir sus derechos. “El Gobierno de la Comunidad de Madrid nos tiene sometidos a todos los niveles educativos a situaciones de infrafinanciación, a condiciones laborales nefastas, a condiciones para el estudiantado también deplorables, que hacen que la educación pública madrileña se vea actualmente en un serio peligro”, ha denunciado Jorge Pérez-Huet, estudiante de la UCM y militante del Frente de Estudiantes.
Han participado todas las enseñanzas porque el profesorado entiende que los problemas de la educación pública madrileña son transversales. La lista de reivindicaciones es larga: la falta de recursos crónica, la sobrecarga y el abandono institucional en la educación especial; la creciente privatización y reducción del personal administrativo; la invisibilización de las trabajadoras; los bajos salarios, las largas jornadas y las elevadas ratios desde los 0-3 años a la secundaria; la falta de prácticas para el alumnado de Formación Profesional; la escasez de recursos que provoca la expulsión de estudiantes con necesidades educativas especiales y también la degradación y represión en las universidades.

La marea verde, como se conoce al movimiento de defensa de la educación pública, este domingo tuvo tintes amarillos, el color que representa a los profesores del primer ciclo de la Educación Infantil, que están una huelga indefinida sin precedentes que comenzó el pasado 7 de abril. “Era el día para demostrar la fuerza que tiene el 0-3″, dice Rosa Marín, profesora de Infantil y portavoz de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI), que asegura que su lucha “no va a parar” hasta que no consigan mejorar sus condiciones de trabajo. La sensación que tiene el gremio es de “abandono”, tanto por parte de la Consejería de Educación como del Ayuntamiento de Madrid, que tiene su propia red de escuelas infantiles. Sus demandas se centran en las bajadas de ratios y en las subidas salariales, en este caso, sobre todo, en los centros gestionados por el Gobierno municipal, en los que los sueldos rondan el SMI.
Los profesores de instituto, por su parte, han reivindicado una bajada de las horas lectivas, como ya venían pidiendo desde el curso anterior. Los de FP, mayor financiación y ampliación de plazas para que ningún estudiante tenga que verse obligado a pagar un centro privado por no conseguir hueco en la pública. Y los de las universidades, que no están convencidos con el nuevo acuerdo de financiación plurianual que firmó la Consejería de Educación con los rectores de la pública.
“Se ha hablado de una subida de 14.800 millones de euros, que de manera descontextualizada puede parecer una subida relevante, pero que como ya se ha analizado en las asambleas por la pública esta supuesta subida, además de contar con fondos, como las tasas que recaen sobre las familias, nos dejaría en una situación de precariedad e infrafinanciación muy parecida a la actual”, afirmaron a través de un comunicado conjunto las diferentes plataformas convocantes. “Esto no es más que un nuevo intento de desmovilización por parte tanto del gobierno de la Comunidad de Madrid como de la propia CRUMA [la Conferencia de Rectores de las Universidades Públicas de Madrid]”, apuntan.

En medio de esta tormenta que sufre la educación pública, la Comunidad de Madrid aviva su “romance” con la concertada, aseguran los convocantes a través de un comunicado, “la tendencia es clara: recortar lo público para abrir paso a lo privado”. “Cada año aumenta la financiación de la educación privada y concertada por diversas vías mientras se cierran grupos en educación 0-3 y obligatoria o asignaturas en la universidad”, añaden. Recuerdan también que el gasto para financiar etapas no obligatorias en escuelas privadas, como en bachillerato, FP o en primer ciclo de Infantil, no ha parado de crecer con el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso en detrimento de los centros públicos.
Los diferentes colectivos señalan que llevan más de un años preparándose para llegar hasta este día de unión de todas las etapas educativas en la Comunidad de Madrid. Los diferentes colectivos afirman sentirse más “fortalecidos y coordinados” que nunca para defender sus derechos. “Lo que reivindicamos es un cambio radical en la política de la Comunidad de Madrid hacia la educación pública; unas condiciones laborales dignas para todos los trabajadores de educación y una construcción de una educación pública, gratuita y de calidad, para la clase trabajadora y para sus hijos e hijas”, concluye Pérez-Huet.

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