Ir al contenido
_
_
_
_

“Estás embarazada, no enferma”, “no puedes engordar más” y otras frases que dañan a las mujeres durante la gestación

El embarazo es una etapa que puede ser de gran empoderamiento, pero también de mucha vulnerabilidad. El lenguaje, tanto del entorno como de los sanitarios, puede tener consecuencias emocionales y psicológicas

El discurso alrededor del peso de una mujer embarazada está obsoleto; necesitan nutrirse bien y suficiente. DrGrounds (Getty Images)

La gestación es una de las etapas más intensas a nivel emocional en la vida de una mujer. El cóctel anímico es tan intenso y, en ocasiones, contradictorio, que la empatía es clave para acompañarlas en este proceso. Sin embargo, no siempre se escogen las frases o consejos más acertados. “Estás embarazada, no enferma”, por ejemplo, es una frase que resuena en los oídos, aun hoy, de muchas gestantes; puede decirse con una buena intención, pero también puede tener un efecto disuasorio ante posibles quejas y ser más nociva de lo que parece.

Hay que entender que el embarazo, obviamente, no es una enfermedad, pero sí es una etapa de ciclo vital de profundos cambios a todos los niveles y reducir esta vivencia a una frase simplista que pueda invisibilizar el malestar emocional y colocar a la mujer en la obligación de poder con todo es perjudicial. No es que esté enferma, pero tiene ciertas limitaciones y requiere de una sensibilidad por parte de la sociedad”, sostiene la psicóloga sanitaria y experta en familia Mercedes Bermejo.

El problema de minimizar el malestar que muchas mujeres sufren durante el embarazo puede llevarlas a exigirse más de la cuenta. “Puede empujar a desconectarse de señales corporales, emocionales, a no pedir ayuda, a forzarse más de lo recomendable para no parecer exagerada o poco agradecida”, asegura Bermejo. “Podemos caer en un modelo de maternidad exigente y poco compasivo”, prosigue, “que puede aumentar el riesgo de ansiedad, agotamiento emocional e incluso complicaciones físicas”.

Lo importante es la intención y el contexto en el que se dice esta frase, ya que utilizada de forma negativa pretende culpabilizar, por ejemplo, a una mujer que en cualquier momento de su embarazo solicita la baja laboral porque está cansada, informa Naza Olivera, matrona y experta en IBCLC, conocida en redes como Comadrona en la Ola. “O también le puede pasar por el estrés del trabajo que no le deja dormir o el motivo que sea”, agrega quien tiene unos 175.000 seguidores en su cuenta de Instagram. “El cuerpo de la mujer está pasando por cambios físicos grandes, hormonales y cerebrales, dar una baja laboral en el embarazo, si la mujer la necesita, es cuidarla a ella y a su bebé”, prosigue Olivera.

“Cuidar un embarazo necesita de muchos pilares de salud para evitar la aparición de complicaciones, como un parto prematuro, preeclampsia o diabetes gestacional”, agrega Olivera. Esta misma frase, “estás embarazada, no enferma”, utilizada desde otra perspectiva, puede ser positiva: “Por ejemplo, mujeres que hacen ejercicio y entrenan con intensidad pueden continuar, simplemente adaptando”. “Desde mi experiencia, creo que cada vez hay más facilidades, incluso por parte de los compañeros de atención primaria, que dan las bajas sin tanta dificultad, y a nivel empresarial y de grandes empresas también hay una mirada más amable en cuanto a adaptar el trabajo al momento del embarazo en que se encuentre la mujer”, comenta la ginecóloga y obstetra Marimer Pérez.

Otras frases que dañan

Hay otras frases que pueden llegar a ser como una losa para una embarazada, como los comentarios, juicios o apreciaciones sobre el peso . “Ya has cogido todo lo que tenías que coger”, “ya no puedes engordar ni un kilo más”, “a ver si cierras un poco el pico”... son frases que se usan con frecuencia y pueden ser muy hirientes. La mujer se siente regañada y que lo está haciendo mal. "Algunas sufren ansiedad antes y después de las consultas donde las pesan y, además, les genera angustia pensar que van a hacer daño a su bebé. El discurso alrededor del peso está obsoleto. Las mujeres embarazadas necesitan nutrirse bien y suficiente”, aclara Olivera.

Si el peso es uno de los caballos de batalla, la edad es otro de los temas delicados: “A las mujeres con más de 38-40 años se les habla de embarazo geriátrico. Y aunque es verdad que se va retrasando la edad de la maternidad por las circunstancias sociales, no tiene ni pies ni cabeza”, sostiene Olivera. Según explica, geriatría hace referencia a vejez y, aunque hay muchas definiciones, suele considerarse a partir de 65 años. “Así que es muy desacertado hacerlas sentir viejas y ponerles todos los riesgos del mundo sobre la mesa, cuando la edad metabólica depende del estilo de vida y se puede hacer mucho por un embarazo lo más sano posible”, añade esta matrona.

Suele pensarse que estas valoraciones desacertadas provienen siempre del entorno de la mujer; sin embargo, en ocasiones, estas actitudes también proceden del personal médico. “Es muy frecuente y, probablemente, es multifactorial. Por un lado, el personal sanitario está exhausto, dispone de poco tiempo y eso cambia el estado de ánimo y la capacidad de empatizar con la mujer a la que atiendes”, argumenta Oliver. “Por algún motivo que sería interesante investigar, parte de los profesionales sanitarios se vuelven autoritarios y parece que solo están para regañar”, añade, aunque matiza: “Por supuesto, también hay muchos profesionales que, con carga o sin ella, disfrutan de lo que hacen, sienten vocación y tratan a las mujeres con cariño, empatía y respeto”.

Sentirse cuidada, respetada y acompañada en las consultas influye mucho en cómo la mujer vive su propio embarazo; el lenguaje importa y la empatía es la clave. “Los profesionales sanitarios deberíamos ser mucho más empáticos y validar los sentimientos de la gestante, creando un ambiente confortable”, sostiene Pérez. Para esta experta, no hay que decir a una gestante cómo se debe sentir: “La empatía, la validación de sentimientos y el cariño son claves en nuestra profesión”.

Expresiones como “y lo que te queda” o “y eso no es nada, verás luego” son sentencias anticipatorias y estresantes, según esta matrona, y aumentan la ansiedad y colocan a la mujer en un futuro amenazante. “Este tipo de frases desconectan en lugar de acompañar y generan un clima de alarma innecesario”, retoma Bermejo. “Se deben buscar mensajes que acompañen sin juzgar, que ofrezcan seguridad emocional y que refuercen la idea de que no hay una única manera correcta de vivir el embarazo”, aconseja la psicóloga.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_