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La tribu elegida o por qué las amistades que crean los niños construyen hogar

Los progenitores deben aportar a los niños herramientas de sociabilización para que construyan relaciones sanas, esenciales para su autoestima y sentido de pertenencia

Las amistades durante la infancia son mucho más que simples reencuentros entre niños que se entretienen en compartir juegos, momentos o en planear aventuras. Con el tiempo, pueden llegar a tejerse vínculos esenciales, duraderos y auténticos más allá de la mera compañía. “Los amigos de los niños son un pilar fundamental en su desarrollo emocional, social y cognitivo. A través de sus iguales, los menores aprenden a relacionarse, a interactuar y a explorar en el entorno más allá de su familia nuclear”, declara Mercedes Bermejo, psicóloga infantojuvenil.

La importancia de construir vínculos tempranos llega a ser esencial a un nivel profundo en la psique del menor, porque les ayuda a entrenar habilidades de cara a la adultez como “la empatía, la negociación, la resolución de conflictos, y la regulación emocional”, señala. “En la infancia más avanzada y adolescencia, la pertenencia y los referentes son los iguales, y por ello, las amistades contribuyen también a la construcción de la identidad y de la autoestima, por lo que esto refuerza su valía personal”.

Según la Academia Americana de Pediatría, los niños que se desarrollan en entornos de apoyo, predecibles y enriquecedores están mejor preparados para una vida adulta sana y productiva, y para relaciones saludables y duraderas. Así, para que los menores puedan crear vínculos de amistad saludables, los adultos deben dejarles espacio a su elección y autonomía. “Cuando un niño elige con quién se vincula, pone en juego sus preferencias, sus valores, sus necesidades emocionales y, por lo tanto, su identidad, la cual se está construyendo”, explica Bermejo.

Es conveniente que los adultos ofrezcan apoyo, acompañen y ayuden a sus hijos a identificar qué relaciones les hacen bien y cuáles no. “Los padres deben acompañar, observar y orientar a los pequeños, es legítimo intervenir cuando vemos si hay abuso, bullying, exclusión o conductas de riesgo, pero siempre desde el diálogo y fomentando el pensamiento crítico, no desde la prohibición rígida, sino desde el asesoramiento y la experiencia que les ayude a identificar las relaciones qué suman”, sostiene esta experta.

Por su parte, Ainhoa Uribe Gutiérrez, psicóloga infantojuvenil, considera que es necesario aportarles herramientas sociales para que los niños aprendan a elegir bien. “Es importante que los niños elijan a sus propios amigos, aunque si vemos que hay menores que generan problemas o mala influencia, debemos de enseñarles herramientas sociales, pero no prohibir. No podemos controlar con quienes se juntan, pero sí gestionar la relación que tienen con sus amigos, por ejemplo, a poner límites, a que sepan decir no, a no caer en la presión del grupo, etc.”, explica Uribe.

Habilidades sociales como puente hacia la amistad

Los progenitores deben estar al corriente de todos los asuntos de sus hijos, y los vínculos de amistad es una cuestión esencial, también de cara al futuro. “Van a necesitar relacionarse con otras personas a lo largo de su vida, y la socialización la aprendemos desde pequeño, en el colegio, con nuestro grupo de amigos, por lo cual es importante que aprendan a relacionarse”, continúa.

El estudio El papel de los amigos en el desarrollo del compromiso conductual en el aula, publicado en octubre de 2025 en Early Childhood Research Quarterly analiza cómo las relaciones de amistad y la interacción con amigos están relacionadas con el desarrollo de las habilidades sociales. “Como la empatía, la resolución de conflictos, y menciona cómo algunas amistades pueden ser duraderas a lo largo del tiempo escolar y no solo pasajeras, una habilidad importante en etapas tempranas del desarrollo”, aseguran los autores en el informe.

“No solo es el colegio el foco de socialización, sino también si la niña o el niño va a ballet, baloncesto, o los scouts, dentro de esos ámbitos los progenitores pueden controlar sus relaciones”, prosigue Uribe, pero es el pequeño quien decide, pues esto les ayuda a reforzar su autoestima, el sentido de pertenencia, su autoconcepto y que se vean socialmente competentes".

El informe citado también recoge lo que se denomina peer attachment o relación con iguales o interacciones entre niños de la misma edad, que son conexiones sociales que influyen en el crecimiento emocional y social del menor, por lo que resulta relevante hablar de lo que los especialistas denominan a este término los “apegos horizontales”. “Si a la socialización del niño en el colegio, se le incluye la vida social externa con acompañamiento familiar, se profundiza en esos lazos y el nivel de intimidad aumenta”, prosigue Uribe. Para esta experta, estos apegos son muy importantes porque son vínculos hacia personas que no son las encargadas directas del cuidado, pero que son aquellos con los que se comparte vida y que amplían los círculos y contextos de socialización.

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Sobre la firma

Estefanía Grijota
Escribe como colaboradora en EL PAÍS desde 2016 en las secciones Estilo de Vida, Mamas y Papas, Icon Design o SModa. Apasionada de la psicología y el arte, le gusta explorar el binomio cuerpo–mente como camino hacia el bienestar. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid.
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