La UE urge a avanzar en la adhesión de Ucrania tras la marcha de Orbán
Los líderes europeos celebran aliviados junto con Zelenski la aprobación del préstamo para Ucrania y del nuevo paquete de sanciones tras levantar Hungría su veto


Suspiro colectivo europeo en Chipre: los líderes de la UE reunidos en la localidad chipriota de Ayia Napa han saludado con alivio la aprobación del préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania y un nuevo paquete de sanciones contra Rusia que les permite, tras el levantamiento del veto húngaro, declarar por fin misión cumplida. Pero Bruselas no quiere dejar de aprovechar el momentum creado con la derrota electoral de Viktor Orbán y el previsible fin del constante veto de Budapest a cualquier paso a favor de Kiev y ha instado a avanzar de una vez en el ingreso de Ucrania en la familia europea, abriendo la primera ronda de negociaciones para completar el proceso, aunque por ahora no hay fecha para ello.
Con la aprobación del préstamo y las sanciones, justo antes de la llegada de los líderes europeos a Chipre (salvo Orbán, que se ha ausentado), se han dado “dos pasos muy importantes para lograr una paz justa y duradera para Ucrania”, ha celebrado el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
No obstante, ha subrayado, hay que seguir haciendo más. “Ahora es el momento de mirar hacia adelante y preparar el siguiente paso. Y el siguiente paso es iniciar la primera ronda de negociaciones para la adhesión de Ucrania a la Unión Europea”, ha agregado, acompañado del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien se ha mostrado confiada a su vez en poder liberar el primer tramo del préstamo vital para mantener a Kiev y sus esfuerzos de guerra frente a Rusia “este mismo trimestre” del año.
Fuentes diplomáticas estiman que, estando todo preparado ya —solo faltaba que Hungría levantara el veto que impuso durante meses alegando que para ello Ucrania debía reactivar el oleducto de Druzhba por el que recibe petróleo y que fue dañado a comienzos de año en un ataque ruso— sería posible entregar los primeros fondos en mayo o, como muy tarde, en junio, unas fechas que también maneja Kiev.
Un pletórico Zelenski, cuya presencia en Ayia Napa fue confirmada solo cuando quedó claro que podría celebrar con sus aliados europeos el tan ansiado desbloqueo de los fondos y de las nuevas sanciones, el vigésimo paquete también retenido desde febrero por Hungría y Eslovaquia, ha celebrado también el compromiso de avanzar en las negociaciones de adhesión, demanda que ya lanzó en vísperas de su llegada a Chipre.
“Hablaremos con los líderes de Europa también sobre la apertura de clusters para Ucrania: las condiciones para ello ya se han cumplido”, adelantó desde Kiev sobre las áreas temáticas (clusters) que agrupan los hasta 35 capítulos que cubren el conjunto de la legislación de la UE. Estas van desde garantías en torno al Estado de derecho a reformas económicas que permitan al país candidato estar listo para entrar en el mercado interior.
Negociaciones estancadas
Desde el comienzo de la guerra de Rusia contra Ucrania, en febrero de 2022, la UE ha sido consciente de que admitir al país agredido en la familia europea era uno de los gestos de apoyo a Kiev y más contundentes contra Vladímir Putin y su ofensiva bélica a las puertas de Europa. En un tiempo récord, Ucrania se convirtió formalmente en país candidato en junio de ese año y, 18 meses después, en diciembre de 2023, en otra cumbre europea, se aprobó la apertura de negociaciones para su integración en el club comunitario.
No obstante fue un acuerdo político, un primer paso más simbólico que efectivo y que requería de un proceso formal que nunca llegó por el constante bloqueo de Orbán, considerado el principal —aunque no único— caballo de Troya ruso en el seno de los Veintisiete. Su marcha ahora tras su derrota electoral el 12 de abril ha abierto una ventana de oportunidad que los demás mandatarios parecen dispuestos a no perder.
El presidente chipriota y anfitrión de la cita, Nikos Christodoulides, cuyo país ostenta este semestre la presidencia de turno del Consejo de la UE, ha asegurado al inicio de la cita que está dispuesto a “abrir los clusters si se dan las condiciones políticas”. Eso sí, sin un calendario específico oficial —algunos Estados abogaban por concluir la adhesión en 2027— por la reticencia de varios países a acelerar un proceso que, subrayan, debe ser “basado en méritos” y no se puede hacer “por la vía rápida”, como ha dicho el primer ministro belga, Bart De Wever.
“Hay un futuro para Ucrania en la familia europea (…) pero es demasiado pronto para fijar una fecha de acceso”, ha declarado también el primer ministro holandés, Rob Jetten, que ha abogado por buscar “maneras creativas” para que tanto Ucrania como otros candidatos “puedan formar parte de la familia europea”. Pero sin atajos, ha subrayado: “Una membresía plena solo se puede dar cuando se cumplen todos los criterios”.
Ante la pregunta de si es posible lanzar un procedimiento acelerado para Ucrania, la alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, ha recordado que hay “varias propuestas sobre la mesa” que pueden ser debatidas. “Pero, por ahora, el proceso es el previsto para todos los demás, a menos que acordemos lo contrario”, ha agregado.


























































