Ir al contenido
_
_
_
_

La policía británica arresta al exministro laborista Peter Mandelson por su relación con el ‘caso Epstein’

La detención ocurre cuatro días después de la del expríncipe Andrés, también vinculada con el multimillonario pederasta

Peter Mandelson sale este sábado de su residencia en Londres James Manning (AP)

Peter Mandelson, veterano político laborista y exembajador en Estados Unidos cuya íntima relación con Jeffrey Epstein casi le cuesta el puesto al actual primer ministro británico, Keir Starmer, ha sido arrestado a las cuatro y media de la tarde de este lunes (cinco y media, en horario peninsular español) por la Policía Metropolitana de Londres. La detención del exministro tiene lugar cuatro días después de la del expríncipe Andrés, también derivada de sus conexiones con el multimillonario pederasta.

“Agentes de la policía han arrestado a un hombre de 72 años bajo la sospecha de haber cometido un delito de conducta inapropiada en el desempeño de un cargo público”, ha comunicado la Policía Metropolitana de Londres que, como en el caso del exprincipe, ha evitado llamar a Mandelson por su nombre.

“Fue arrestado este lunes 23 de febrero en su domicilio de Camden [Londres] y ha sido trasladado a dependencias policiales para ser interrogado. Dos órdenes de registro para sendos domicilios en Wilthshire y Camden han sido emitidas previamente”, concluye el texto.

Imágenes del exministro laborista saliendo de su domicilio y escoltado por agentes ocupan ya las portadas de los medios británicos.

Mandelson está siendo investigado bajo la misma figura delictiva que Andrés, porque también él es sospechoso de haber filtrado información económica confidencial del Gobierno a su amigo Epstein, cuando formaba parte del Ejecutivo de Gordon Brown como ministro de Negocios.

En concreto, en parte de los documentos hechos públicos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Mandelson alerta en un correo a su amigo financiero de la posible venta, a precios ventajosos, de un amplio patrimonio inmobiliario del Gobierno británico. Era el año 2009, y Brown luchaba desesperadamente por recabar ingresos con los que hacer frente a una crisis financiera que había sacudido las arcas del Estado.

En otro correo, Mandelson alerta a Epstein del paquete de ayuda financiera que Bruselas se dispone a aprobar para ayudar a las maltrechas economías de la UE. Y en un tercer correo, el veterano político laborista, conocido entre los suyos como “el principe de las tinieblas” por su habilidad para manejar los resortes del poder, sugiere al financiero que mueva los hilos para presionar al entonces ministro de Economía, Alistair Darling, y evitar así la anunciada subida de impuestos sobre las bonificaciones de los banqueros.

Las primeras informaciones sobre la complicidad de Mandelson con Epstein forzaron a Stamer a cesarlo como embajador en Estados Unidos. Mandelson estaba en situación de excedencia en la Cámara de los Lores desde que se desplazó a Washington, en febrero del año pasado. Apenas duró ocho meses en aquel puesto, al surgir las primeras pistas sobre su relación íntima y cómplice con el multimillonario pederasta. Aunque esas informaciones, que destacaban los mensajes de ánimo enviados a su amigo después de ser condenado por acosar sexualmente a una menor, son apenas nada comparado con lo que se conoció después.

El primer ministro seleccionó a Mandelson por sugerencia de su entonces jefe de Gabinete, Morgan MacSweeney. El astuto asesor que había ayudado a Starmer a conquistar Downing Street tenía una estrecha relación con el histórico político laborista, uno de los fundadores junto con Tony Blair y Brown del llamado Nuevo Laborismo. Mandelson había ejercido de mentor del joven irlandés, con gran habilidad estratégica pero poco conocimiento de los entresijos y los pasillos del poder en Londres.

Cuando la segunda remesa de documentos de Epstein confirmaron y aumentaron la gravedad de la supuesta traición de Mandelson, el Gobierno de Starmer entró en una situación de crisis que a punto estuvo de acabar con el derrocamiento del primer ministro. Una amplia mayoría de diputados laboristas expresó su irritación ante el escaso juicio de Starmer a la hora de confiar en Mandelson. El primer ministro llegó a admitir que había sido advertido previamente de la conexión del político con Epstein, cuando el financiero ya había recibido una primera condena por acoso sexual a una menor. Starmer pidió perdón a los suyos, acusó a Mandelson de haber mentido y traicionado su confianza y se comprometió a investigarlo hasta las últimas consecuencias.

A principios de febrero el Gabinete de Starmer envió a Scotland Yard todo el material a su disposición relacionado con las actividades de Mandelson. Por su parte, el ex primer ministro Gordon Brown remitió también a los investigadores material de cuando él estuvo al frente del Gobierno y el político bajo sospecha a sus órdenes, junto con una carta en la que describía sus acciones como “contrarias al patriotismo e inexcusables”. La policía tomó declaración a personal del Ejecutivo en esa primera fase de sus pesquisas.

La rebelión política en el seno del Partido Laborista pudo zanjarse con los ceses de MacSweeney y del director de Comunicación de Downing Street, Tim Allen, cuando la policía ya había comenzado por entonces a investigar, con el pleno respaldo de Starmer, a Mandelson. El primer ministro se comprometió en sede parlamentaria a entregar a la Comisión de Seguridad e Inteligencia todos los documentos relacionados con el proceso de designación de Mandelson como embajador, y dejar en manos de la citada comisión cuáles podían ser publicados y cuáles no. La Policía Metropolita reclamó que se retrasa ese proceso de publicación para no interferir en la investigación.

La trayectoria del veterano político, así como su historia personal, están estrechamente vinculadas con la historia del Partido Laborista, y su presunta traición ha agitado las aguas internas de una formación en la que las distintas corrientes andan siempre a a la greña. Mandelson fue director de Comunicación del legendario Neil Kinnock cuando estaba al frente de la formación en el partido. Durante su infancia y juventud fue vecino, y luego amigo, del exprimer ministro Harold Wilson. Su abuelo, Herbert Morrison, fue secretario de Estado en el Gobierno de Ramsay MacDonald, el primer jefe de Gobierno laborista del Reino Unido y luego ministro de Exteriores con Clement Attlee, el impulsor del actual estado del bienestar británico.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_