Bolitas de calabacín, la receta de albóndigas de verduras que no hace falta freír
Usamos la versátil hortaliza para hacer unas albondiguillas en el horno o la freidora de aire. Las puedes tomar con la salsa que más te guste


Estas bolitas de calabacín son una suerte de albondiguillas vegetales, unidas con huevo como cualquier albóndiga, pero con el calabacín como estrella de la función. El calabacín se ralla y se escurre a conciencia antes de formar la masa, que ya sabemos que contiene muchísima agua. Con huevo y pan para amalgamar, y un especiado con gracia, estas bolitas son una delicia que, como todos los bocados pequeñicos, te resultarán un poco adictivas.
Se pueden preparar en el horno o en la freidora de aire, y solo tienen la desventaja de que no admiten la congelación: se ablandan en demasía porque el calabacín suelta más agua aún al descongelarse, de modo que disfrútalas recién hechas. Una sabrosa alternativa a las albóndigas cárnicas o a las croquetas que remite a los falafel, por ejemplo. Se pueden servir tal cual o con salsas como el romesco, la salsa brava, o un buen alioli: todas les van de miedo.
Dificultad: La paciencia de formar las bolitas, pero, como ocurre con albóndigas y croquetas, esta receta es ideal para unir a la familia en torno a un objetivo común...
Ingredientes
Para 20-25 bolitas (según tamaño)
- 3 calabacines medianos (unos 500 g)
- 1 huevo
- 100 g de pan rallado o miga de pan duro
- 50 g de queso curado rallado
- 2 dientes de ajo
- 1 pellizco de pimentón
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite de oliva virgen
Instrucciones
Eliminar las puntas de los calabacines y lavarlos. Rallarlos con rallador grueso, ponerlos en un colador, salando ligeramente entre las capas y reposarlos por lo menos una hora sobre una ensaladera para que suelten agua. No tirar esta agua.
Al cabo de ese tiempo, exprimir el calabacín rallado con la mano o poniéndolo dentro de un paño y retorciéndolo; es una hortaliza con mucha agua de vegetación y conviene reducirla para no tener que añadir mucho pan.
Poner en una ensaladera el huevo batido, el pan rallado o miga de pan duro (previamente troceada), el queso rallado, el ajo majado, el pimentón y pimienta recién molida. No añadir sal, pues con la sal de la maceración de los calabacines y el queso puede ser suficiente.
Añadir los calabacines escurridos y mezclar bien hasta obtener una masita homogénea.
Ajustar la consistencia de la masa para poder hacer bolitas con comodidad: si la masa está demasiado blanda, agregar pan rallado hasta obtener una consistencia suficientemente firme. Si, por el contrario, estuviera demasiado seca, agregar un poco del líquido que ha exudado el calabacín.
Podemos probar la sazón de la masa cocinando un pedazo en el microondas. Rectificar si hiciera falta.
Con las manos, con dos cucharas o con un racionador de helado, formar bolitas de masa de calabacín del tamaño de una albóndiga corriente y ponerlas sobre una bandeja de horno o molde de papel para freidora de aire. Pintarlas con un poco de aceite de oliva para facilitar el dorado.
Asar las bolitas en el horno precalentado a 200 °C con ventilador unos 20-25 minutos, dándoles la vuelta a la mitad del tiempo para que se doren por todas las caras (en la freidora de aire usar la misma temperatura para asar las bolitas en varias tandas, pero comprobar el dorado al cabo de 20 minutos porque el calor es algo más efectivo que en el horno).
Devorar las bolitas solas o acompañadas de ricas salsas autóctonas.
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