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Irán trata de frenar las protestas celebradas en universidades durante tres días consecutivos

El régimen, bajo presión por el despliegue militar estadounidense, prohíbe la entrada en varios centros a los estudiantes que se manifiestan desde el sábado

Mujeres iraníes pasaban este lunes ante un cártel antiestadounidense en Teherán. ABEDIN TAHERKENAREH (EFE)

Los universitarios iraníes volvieron a las clases presenciales el pasado sábado, lectivo en el país, cuando comenzaba el segundo semestre del curso. Ese mismo día, cientos de ellos empezaron a protestar contra la República Islámica, sobre todo en Teherán, pero también en Mashhad, la segunda ciudad más poblada del país. Esas manifestaciones han proseguido este lunes por tercer día consecutivo, según ha indicado en la red social X la organización estudiantil iraní Estudiantes Unidos. Son protestas pequeñas, pero que aumentan la presión ante un régimen sobre el que pende la espada de Damocles que representa el enorme despliegue militar de Estados Unidos en la región.

Las autoridades iraníes ya están tratando de contener esas manifestaciones en los campus, que se encuentran entre las primeras de las que se tiene constancia desde mediados de enero, cuando la República Islámica trató de dar carpetazo a la última oleada de manifestaciones masivas en su contra. Lo hizo al precio de al menos 7.000 muertos —la cifra oficial es de 3.117—, miles de heridos y al menos 54.000 detenidos, según un cálculo provisional de la ONG iraní en Estados Unidos HRANA.

La Universidad Tecnológica Sharif de Teherán ha anunciado este lunes que prohibirá la entrada en los campus a los estudiantes que “han mostrado comportamientos contrarios a las normas y a la conducta universitaria”, informó la agencia semioficial iraní Mehr, citada por Efe. Otra universidad de la capital, la Shahid Behesti, ha adoptado una prohibición similar. Decenas de alumnos de ese último centro de educación superior se han concentrado este lunes a mediodía (una hora y media menos en horario peninsular español) para criticar a su régimen y como muestra de rechazo a ese veto impuesto a sus compañeros, ha denunciado la organización estudiantil iraní.

Estudiantes Unidos asegura también que las autoridades han movilizado desde el sábado a alumnos miembros de la milicia Basij, que depende de la Guardia Revolucionaria, que han protagonizado enfrentamientos con los estudiantes que se manifiestan contra el régimen. Un vídeo verificado por la cadena británica BBC este domingo reflejaba una de esas trifulcas. Este lunes, después de que se quemara una bandera en la Tecnológica Sharif, esos estudiantes basiyíes se han enfrentado a sus correligionarios críticos con el régimen frente a la Facultad de Ingeniería, según la organización estudiantil.

Los universitarios también están protestando en la Universidad Ferdowsi de Mashhad, situada en esa ciudad santa del chiísmo en el noreste de Irán, que fue uno de los principales focos de las protestas aplastadas en enero. En esas y otras concentraciones en los campus los estudiantes han enarbolado fotografías de sus compañeros muertos por la represión en enero.

Esas manifestaciones estudiantiles que están reviviendo tímidamente las protestas aplastadas en enero no han sido las únicas que empezaron la pasada semana. Otros iraníes han empezado también de nuevo a expresar su rechazo al régimen en los “chehelom” (literalmente, cuadragésimo); las ceremonias para conmemorar el final de los 40 días de duelo por las víctimas de la represión desatada en enero.

Élites

Durante la Revolución de 1979, la que propició la proclamación de la República Islámica, tanto las protestas de los universitarios como esas ceremonias por el final del duelo de las víctimas de la represión fueron claves para derrocar al sha Pahlevi. La violencia del Estado contra los asistentes a esas conmemoraciones, que a menudo derivaban en protestas contra la monarquía, provocaba a menudo nuevas muertes. Esas nuevas víctimas eran recordadas a su vez al concluir su duelo, 40 días después. Así se generó un ciclo continuo de represión y de manifestaciones contra el sistema monárquico.

El 15 de enero, el Instituto de Estudios de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés) subrayó que la República Islámica había reprimido las manifestaciones, pero “no el movimiento protorrevolucionario que ha impulsado las reiteradas oleadas de protestas durante la última década”. En el último informe del ISW, el pasado viernes, se da cuenta de al menos 20 protestas en ocho de las 31 provincias de Irán. Cinco de ellas reunieron a más de mil personas.

Las universidades que han albergado las manifestaciones de los últimos tres días no son, además, centros educativos corrientes. La Universidad Tecnológica Sharif, la Amir Kabir y la Shahid Behesti se encuentran entre los mejores centros de educación superior en Irán, reservados a los mejores estudiantes del país; los llamados a convertirse en las élites del futuro.

La Universidad Tecnológica Sharif es, por ejemplo, un centro prestigioso al que solo logran acceder los estudiantes que obtienen las mejores notas en el exigente Konkour, la prueba de acceso a la universidad de Irán. Solo el 5% de los bachilleres que se presentan a ese examen entran en sus aulas, según los propios datos de esa universidad que forma a ingenieros y científicos conocidos por su alto nivel.

En el pasado, sus estudiantes han tenido un papel protagonista en las oleadas de protestas previas a la que fue aplastada en enero. Por ejemplo, las que desató en septiembre de 2022 la muerte a manos de la policía de la moral de Yina Mahsa Amini. Esta joven kurda, de 22 años, había sido detenida acusada de llevar el velo obligatorio de forma “inapropiada”.

Lo que están gritando estos estudiantes en los campus, según reflejan los vídeos verificados por la BBC, la agencia Associated Press y también los que recoge el perfil en X de la organización estudiantil iraní, deja poco lugar a la duda. En la también politécnica Khajeh Nasir Toosi, en Teherán, los estudiantes corearon el sábado: “Luchamos y morimos, pero recuperaremos Irán”. En ese y otros campus, los universitarios gritaron “Muerte al dictador”, en alusión al líder supremo, Ali Jamenei, o “Mujer, Vida, Libertad” —el lema del movimiento desatado por la muerte de Mahsa Amini—, pero también “República Iraní”, en contraste con el nombre oficial del actual sistema político del país: República Islámica de Irán.

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