Rusia condena a prisión a un humorista por hacer un chiste sobre mutilados de guerra y otro sobre Jesucristo
Un tribunal sentencia a casi seis años de cárcel al monologuista Artiom Ostanin tras una denuncia interpuesta por una organización afín al Kremlin


Un minuto de humor negro sobre el gran tabú de Rusia, la guerra de Ucrania, y otro chiste con Jesucristo como protagonista le han costado cinco años y nueve meses de cárcel al monologuista ruso Artiom Ostanin. El tribunal Meshchanski de Moscú le ha impuesto la pena al considerarlo autor de dos delitos: incitación al odio y ofensa a los sentimientos religiosos. El humorista —que está en prisión preventiva desde marzo del año pasado, cuando fue juzgado— denunció malos tratos de la policía e irregularidades en la celebración del juicio, pero sus quejas fueron desoídas.
Ostanin participó el año pasado en un programa del canal de YouTube Stand up en 60 segundos. Durante su intervención, emitida el 7 de marzo, contó que había sido atropellado por un “patinador sin piernas que pisó una mina”. Un movimiento fiel al Kremlin, Llamada del pueblo, viralizó su actuación tras acusar al comediante de “burlarse de un hombre discapacitado que posiblemente perdió las piernas en la operación militar especial”, el nombre oficial en Rusia de la guerra desatada contra Ucrania. Y acabó interponiendo una denuncia judicial. Un tribunal abrió la causa apenas una semana después: el 15 de marzo. Y ese mismo mes se celebró el juicio. La sentencia ha llegado casi un año después.
“No mencioné ni una sola palabra sobre la operación militar especial en el chiste, es una invención de esos canales [denunciantes]”, lamentó el cómico públicamente en aquel primer momento, cuando su actuación empezó a propagarse entre los medios rusos.
El humorista ha denunciado que las fuerzas de seguridad le golpearon y le raparon el pelo durante su arresto en Minsk, a donde había huido, y su traslado de vuelta a Moscú. Incluso una integrante del Consejo de Derechos Humanos del presidente ruso, Eva Merkachiova, difundió en su canal de Telegram una foto de la espalda del humorista con evidentes heridas de una paliza. Según su abogado, también recibió descargas eléctricas.
“En los tiempos difíciles surge un discurso que parece justificar las acciones ilegales contra los acusados. Esta es una tendencia peligrosa. Incluso si una persona ha cometido un delito (probado por un tribunal), ese hecho no da derecho a cometer un delito en su contra. De lo contrario, ¿cuál es la diferencia con ellos?“, remarcaba entonces Merkachiova.
Una vez en la capital rusa, el Comité de Investigación ruso publicó un vídeo en el que el Ostanin pedía “sus sinceras disculpas”, una declaración que no le ha librado de la cárcel.
Casi un año después, el juicio a Ostanin “ha sido tenso”, según la crónica del diario independiente ruso Nóvaya Gazeta. El periódico contó que la jueza Olesia Mendeléyeva “dejó claro desde el primer minuto que no tenía intención de escuchar al acusado”.
El tribunal sí aceptó un peritaje que aseguraba que la actuación del cómico “presenta una imagen de una persona con discapacidad ridícula, que evoca repugnancia, en contraste con la imagen de Ostanin”.
El juicio contra el comediante incorporó un nuevo delito el pasado diciembre. La investigación halló otra actuación de 2024 donde Ostanin evocaba un diálogo imaginario con Jesucristo. “Me volví a Jesús y él me respondió: ‘siéntate y tomemos una copa’. Se lo conté a la gente y, ¿sabéis que me hicieron? Me crucificaron”, decía.
Ostanin fue acusado entonces por las autoridades rusas de formar parte de “un grupo criminal”, responsable del vídeo, y de hacer en él “burla, ridiculización y desacralización con una actitud cínica” hacia Jesucristo. Según el Comité de Investigación, se ha abierto una causa para enjuiciar a otros posibles participantes del canal.
En su última intervención ante el tribunal, el cómico pidió perdón si alguien se había sentido ofendido y reclamó su absolución, incluso si esta era una condena limitada al tiempo que ya había pasado en prisión preventiva.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































