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Un tribunal de apelaciones anula la mayoría de los aranceles de Trump

El tribunal deja en pie los gravámenes hasta mitad de octubre, para dar tiempo a las partes a apelar ante el Supremo

Donald Trump en la casa blanca, el 26 de agosto.
Macarena Vidal Liy

Un tribunal de apelaciones de Estados Unidos ha declarado ilícitos la mayoría de los aranceles que ha impuesto la Administración de Donald Trump al resto de países del mundo. La medida representa una dura bofetada para la política exterior del republicano, que ha recurrido a esos gravámenes para renegociar acuerdos comerciales, pero también como herramienta de presión ante gobiernos extranjeros para obtener objetivos no necesariamente económicos. De momento, no obstante, los aranceles continuarán en pie hasta mediados de octubre, para dar tiempo al Gobierno a apelar ante el Supremo.

La decisión también pone en peligro los cálculos presupuestarios de la Administración Trump, que cuenta con los cientos de miles de millones de dólares que piensa ingresar por esos impuestos a las importaciones para reducir el déficit galopante del país y cubrir los recortes de impuestos que aprobó este verano dentro de la llamada “Una Gran y Bonita Ley” (OBBB, por sus siglas en inglés).

Los jueces del tribunal de apelaciones han determinado, por una mayoría de siete contra cuatro, que el presidente se excedió en su uso de sus poderes de emergencia para aplicar aranceles. Trump había recurrido a una ley de 1977, la Ley de Poderes para Emergencia Económica Internacional -aprobada en una era de inestabilidad económica y de incertidumbre en el suministro de energía- para declarar que existía una emergencia y que, para atajarla, es necesario imponer gravámenes globales.

Los jueces discrepan. “Las leyes conceden una autoridad significativa al presidente para que adopte una serie de acciones como respuesta a una declaración de emergencia nacional, pero ninguna de esas acciones incluye explícitamente la imposición de aranceles o impuestos”, apunta la corte.

Con esa decisión, el tribunal mantiene el dictamen que había emitido en mayo la Corte de Comercio Internacional, que también había encontrado que Trump no debió haber invocado una ley de poderes de emergencia de 1977, conocida como Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional (IIEPA, por sus siglas en inglés) para imponer las tasas, una tarea que corresponde al Congreso. Aquella corte respondía a una demanda presentada por un grupo de Estados bajo gobierno demócrata y empresarios perjudicados por esos gravámenes.

La decisión de este viernes no afecta a los aranceles sectoriales para productos como los automóviles, el aluminio o el acero, aplicados mediante otra normativa y que seguirán en pie, decida lo que decida el Supremo para este caso.

El dictamen sí concierne a otras tasas, como las impuestas contra México o China como represalia por lo que considera la inacción de esos países para detener el tráfico de fentanilo que entra en Estados Unidos. También afecta a los aranceles que proclamó desde la Rosaleda de la Casa Blanca el 2 de abril, el día que calificó como “día de la Liberación”, y que alcanzan un mínimo del 10%.

Tras proclamar esos aranceles, Trump los suspendió casi de inmediato ante la tormenta que habían desatado en los mercados y para abrir negociaciones con los diferentes países. Aunque ha cerrado desde entonces una serie de acuerdos, entre ellos con la Unión Europea -a cuyos productos aplica una base del 15%, con muchos otros aún tiene pendiente cerrar un trato. El 1 de agosto esos “aranceles recíprocos” entraron finalmente en vigor.

El presidente estadounidense ha reaccionado de inmediato a la decisión de la corte. En un mensaje en redes sociales, ha escrito que “¡Todos los aranceles siguen en pie!” “Un tribunal de apelación enormemente partidista ha dicho incorrectamente que habría que cancelar nuestros aranceles, pero ellos saben que al final ganará Estados Unidos. Si desaparecieran esos aranceles, sería un desastre total para el país”, ha agregado.

Trump también insiste en que la desaparición de los gravámenes “nos haría financieramente débiles”. “Si se mantuviera esta decisión, destruiría literalmente a Estados Unidos”, agrega.

El inquilino de la Casa Blanca viene a confirmar también que su Administración apelará y la cuestión acabará en el Tribunal Supremo, donde la mayoría conservadora (seis de los nueve jueces) suele ponerse de su lado. “Con la ayuda del Supremo, usaremos (los aranceles) en beneficio de nuestra Nación, y Haremos a Estados Unidos Rico, Fuerte y Poderoso de Nuevo”.

La legislación estadounidense otorga al Congreso la potestad de aprobar aranceles. Según recuerda el tribunal en su decisión anunciada este viernes, cuando el legislativo opta por transferir esa capacidad al presidente, “lo hace de manera explícita”. “Eso no debería sorprender, pues el poder fundamental del Congreso de aprobar impuestos, tales como los aranceles, corresponde exclusivamente al poder legislativo, según nuestra Constitución”.

Antes de que el tribunal emitiera su decisión, los abogados del Estado habían enviado un pliego en el que advertían que un dictamen contra los aranceles tendría “consecuencias catastróficas”. También pedían que no se paralizaran las tasas aunque se declarasen ilegales.

Los letrados recordaban que Estados Unidos ya mantiene en pie acuerdos comerciales con la UE, Japón, Indonesia y Filipinas. “Nuestro país no podría devolver los billones de dólares que otros países se han comprometido a pagar, lo que provocaría la ruina financiera”, apuntaban. “El presidente opina que disolver esos acuerdos a la fuerza desencadenaría una crisis como la de 1929”.

Precisamente, el dictamen del tribunal se ha dado a conocer un día después de que la Unión Europea lanzase el proceso legislativo necesario para retirar buena parte de sus aranceles a los productos industriales estadounidenses y cumplir así el acuerdo comercial con Estados Unidos cerrado hace una semana.

Ese acuerdo obligaba a la UE a dar ese paso para que, a cambio, Washington rebaje al 15% las tasas que ahora aplica a los vehículos europeos, del 27,5%. Bruselas también expresa la intención de comprar productos energéticos estadounidenses por valor de 640.000 millones de euros, semiconductores por cerca de 40.000 millones de dólares, y equipos de Defensa.

El congresista demócrata de mayor rango en el Comité de Asignaciones, Richard Neal, ha declarado la decisión del tribunal “una victoria para el Estado de derecho, para la Constitución y para las familias estadounidenses que han pagado el precio de la agenda comercial de Donald Trump”. El diputado recuerda que las competencias sobre aranceles recaen sobre el Congreso: “la Constitución es clara, y ningún presidente, ni Donald Trump ni nadie, se puede inventar poderes que no tiene”.

El portavoz de la Casa Blanca Kush Desai ha declarado que Trump actuó de manera perfectamente legal al imponer los aranceles. “Esperamos con ganas nuestro triunfo al final en este tema”, ha sostenido.

Pero uno de los abogados defensores de los demandantes ha expresado su satisfacción por el resultado, que demuestra que Trump no cuenta con poder ilimitado para imponer aranceles por su cuenta y riesgo sin contar con el Congreso. “Esta decisión protege a las empresas y a los consumidores de la incertidumbre y los daños causados por estos gravámenes ilegales”, ha opinado Jeffrey Schwab, del Liberty Justice Center.

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Sobre la firma

Macarena Vidal Liy
Es corresponsal de EL PAÍS en Washington. Previamente, trabajó en la corresponsalía del periódico en Asia, en la delegación de EFE en Pekín, cubriendo la Casa Blanca y en el Reino Unido. Siguió como enviada especial conflictos en Bosnia-Herzegovina y Oriente Medio. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.
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