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Ana Sotillos, estilista: “Lamine Yamal representa a muchos chicos de la calle. No quiero disfrazarlo”

La estilista de la estrella del FC Barcelona, Vinicius Jr. o Bellerín cree que un futbolista puede (y debe) marcar la diferencia y defender la diversidad dentro y fuera del campo

Ana Sotillo posa junto a una de sus tres gatas en el salón de su casa.Daniel de Jorge

Cuando Ana Sotillo (Sevilla, 1995) protagonizó en 2016 el videoclip de Tentación, de Agorazein –grupo liderado por C. Tangana–, no imaginó lo que vendría después. Ha ejercido de modelo y directora creativa, pero se ha especializado en estilismo, es decir, vestir a personajes en sus vidas y/o en producciones audiovisuales. Está detrás del estilo de Lamine Yamal y, por ende de aquel traje blanco de Amiri de su (polémico) cumpleaños. Pero también ha trabajado con Vinicius Jr., Marcelo Vieira, Esther Expósito, Nico Furtado, Manu Ríos, Saiko, Recycled J, Héctor Bellerín o Natalia Lacunza.

Sotillo es agradable y educada y nos recibe con el café preparado. En el salón, diáfano, hay fotos familiares, láminas de Keith Haring y Dalí y libros de diseño entre los que destacan volúmenes sobre Virgil Abloh, el fallecido arquitecto, DJ y diseñador de ropa masculina que revolucionó la moda de los años 2010. Mientras hablamos nos observan sus tres gatas. “Jorge está rodeado de energía femenina”, bromea ella, cómoda en su sofá, aludiendo a su pareja, el músico conocido como Recycled J. “Me considero 100% estilista. Empecé como… ¿modelo digital?”, continúa. “Me llamaron de una discográfica porque les gustaba cómo vestía”.

Sus referentes van desde las Spice Girls o Rihanna hasta Veneda Carter o Sita Abellán, la modelo murciana de radical pelo azul. De fondo suena SWAG II, de Justin Bieber. “Es mi referente desde pequeña. Me fascinaba el hecho de que tuviese ropa customizada. Fue el primero en hacerme ver que un hombre podía vestir diferente”, explica.

Hoy en día las estrellas están expuestas constantemente y, de forma natural, se ha impuesto la dirección creativa para que nunca se salgan de su marca personal. A esta curadoría deben parte de sus carreras nombres como Rosalía o C. Tangana. Y también hizo que el estilismo subiera un escalón. “El fenómeno sirvió para profesionalizarnos y que nos tomasen en serio”, afiirma Sotillo. Eso sí, “no todo el mundo puede tener una estrategia de 360º y ser Tyler The Creator”, advierte. El estilismo sirve para engancharse al artista: “Es la primera impresión que te llevas. Trato de potenciar aspectos de su personalidad para que casen con la estética”.

Con Lamine Yamal hace algo similar. “Pienso los looks de Liga y Champions dependiendo del calendario. Entendiendo su personalidad le hago propuestas un poco más elevadas y locas, comparado con lo que él estaba acostumbrado”, dice. Las marcas de lujo están presentes, pero ella conoce su esencia: “Lamine representa a muchos chavales de la calle y eso está ahí. No quiero disfrazarlo”.

“Me cuesta entender cómo aguantan dentro. No me cabe en la cabeza que no haya personas del colectivo queer que se hayan pronunciado”

El cambio de estilo del catalán ha provocado críticas. “Hay un punto en que cuando alguien ve a un futbolista algo más presumido se piensa que deja de prestarle atención al deporte. No me parece justo”, responde la estilista. “En España estamos acostumbrados a que se relacione la moda con el deporte”, sigue. Para ella, la selección francesa y Jules Koundé son una referencia. “Pero también Bellerín, Borja Iglesias, Ruibal o Camello han roto estereotipos. A ver si hay más hombres que pierden el miedo a las asas y se ponen un bolso. Quiero romper los estereotipos de hombre cis hetero y ampliar la perspectiva. Intentar que los hombres puedan transmitir delicadeza y cariño”. Sotillo critica el ambiente tóxico que rodea al fútbol: “Me cuesta entender cómo aguantan dentro. No me cabe en la cabeza que no haya personas del colectivo queer que se hayan pronunciado”.

La estilista advierte: “El auge de la ultraderecha se nota en la forma de vestir. Los más jóvenes visten de una manera más conservadora. No existe la locura, la libertad y la diversidad de antes”, lamenta. “Si ves a un grupo de chavales parecen de la serie Friends. En la web de cualquier marca mainstream todo son líneas depuradas, abrigos clásicos y tonos neutros. Han vuelto las faldas con el corte por debajo de la rodilla y desaparecieron los grandes estampados. Puede parecer un look de colegio católico”. Su trabajo, en verdad, acaba de empezar.

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