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Ámsterdam, la primera capital del mundo que prohíbe la publicidad de carne

La medida, que entrará en vigor en mayo, afecta a los anuncios en la vía pública; los productos cárnicos podrán seguir publicitándose en los establecimientos que los vendan

Ámsterdam

Entrará en vigor el 1 de mayo, pero la medida fue aprobada el pasado 22 de enero: la capital de los Países Bajos prohibirá la publicidad de carne en el espacio público. Esta prohibición se aplicará mediante una modificación de la Ordenanza Local (APV) y afectará a espacios abiertos, vallas y pantallas publicitarias ubicadas en la vía pública y a la red de transporte. Los anuncios sí podrán seguir exhibiéndose en los establecimientos que vendan productos cárnicos, ya sea en escaparates o vitrinas, o en la proximidad inmediata del edificio (es decir, una carnicería podrá colocar un cartel anunciando sus productos delante de la puerta de su tienda). La medida no afectará a la publicidad en prensa escrita, radio, televisión o medios digitales.

Al excluir a los locales comerciales, la ciudad pretende evitar ser “innecesariamente restrictiva” y dejar claro que no se prohíben los productos cárnicos como tal, sino su promoción masiva en los espacios comunes de la ciudad, evitando así que se siga normalizando su consumo excesivo, que tiene importantes consecuencias para el planeta. Esta restricción también prohíbe la publicidad en la vía pública de vuelos, cruceros, combustibles fósiles y coches de gasolina, es decir, productos con un alto impacto ambiental.

La medida recibió el apoyo de 27 de los 45 escaños del consejo municipal de la ciudad y fue presentada de forma conjunta por el Partido por los Animales (Partij voor de Dieren) e Izquierda Verde (GroenLinks). Se enmarca en el respaldo de la ciudad de Ámsterdam al Plant Based Treaty, que promueve los alimentos de origen vegetal y una transición activa hacia sistemas alimentarios basados en vegetales, así como en el objetivo municipal de adoptar dietas más saludables y con menores emisiones. Para 2050, Ámsterdam se propone garantizar que la dieta de sus habitantes sea un 50% vegetal.

Tras la aprobación de la medida, Jenneke van Pijpen, del partido Izquierda Verde, declaró: “No puedes decir que te tomas en serio la política climática y seguir permitiendo estos anuncios”. Anke Bakker, del Partido por los Animales, afirmó: “Ámsterdam no tiene nada que ganar promoviendo una industria que solo causa sufrimiento animal y daño al medioambiente”.

Tal y como indica la ONU, los alimentos de origen animal, “especialmente las carnes rojas, los productos lácteos y los crustáceos de piscifactoría” suelen ir asociados a mayores tasas de emisión de gases de efecto invernadero, mientras que “los alimentos de origen vegetal (por ejemplo, frutas y verduras, cereales integrales, judías, guisantes, nueces y lentejas), suelen usar menos energía, terrenos y agua”.

Joey Cramer, director de la organización ProVeg Países Bajos, sostiene que esta restricción de la publicidad tiene sentido porque “sabemos que la mayoría de las emisiones de carbono en el sistema alimentario provienen de la producción de carne”. Algo a lo se adhieren también desde la rama española de esta organización. Verónica Larco, directora de comunicación de ProVeg España, afirma que la decisión “sienta un buen precedente y un ejemplo a seguir, donde las medidas políticas respaldan los objetivos climáticos y de salud a corto y largo plazo”. Y aporta un estudio de la revista Nature que afirma que las emisiones globales de gases de efecto invernadero procedentes de los alimentos de origen animal son el doble que las de los alimentos de origen vegetal.

Al factor medioambiental, se añade el de la salud. Según un informe elaborado por esta misma organización en 2024, la mayoría de los consumidores neerlandeses apoyan la transición a una alimentación más vegetal. El informe señala la necesidad de invertir la proporción de proteínas en la dieta: ahora mismo, en los Países Bajos, en torno a un 60% son de procedencia animal y un 40% de origen vegetal; el Consejo de Salud neerlandés recomienda que sea justo al revés: 60% proteína vegetal y 40% animal. El Consejo publicó en 2025 una actualización de sus recomendaciones alimentarias donde defendía un menor consumo de carne en favor de una mayor ingesta de legumbres y frutos secos como fuentes de proteína vegetal, destacando los beneficios de este cambio, tanto para la salud como para el medioambiente.

Aunque Ámsterdam es la primera capital que adopta la prohibición de publicitar la carne y otros productos de alto impacto ambiental en el espacio público, no es la primera ciudad (no capital) que lo hace. La vecina Haarlem aprobó esta misma medida en 2021, aunque la empezó a implementar en 2024. Le siguieron otras ciudades de Países Bajos como Utrecht o Bloemendaal, y hay varias más trabajando en propuestas similares.

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