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China, un nuevo eje en los posgrados empresariales

El tablero geopolítico hace de Pekín un socio clave para las escuelas de negocios españolas, que están reforzando alianzas, programas y presencia en el gigante asiático

La Universidad Jiaotong, en Shanghái, es uno de los centros de educación superior más antiguos de China.Yelena Rodriguez Mena ( GETTY IMAGES )

Durante años, China fue para las escuelas de negocios europeas y españolas un destino académico entre muchos; una parada en el mapa de la internacionalización, un intercambio o una experiencia breve que añadía diversidad a los programas globales. Hoy ese papel ha cambiado. China ha dejado de ser un destino para convertirse en un eje. Este giro responde a una doble dinámica. Por un lado, al ascenso sostenido del gigante asiático como potencia económica, tecnológica y académica, y por otro, a un panorama geopolítico cada vez más fragmentado que obliga a universidades y escuelas de negocios a repensar sus alianzas con criterios más estratégicos y menos inerciales.

El vicerrector de Relaciones Internacionales de ESIC University, Andrés Gómez Funes, lo resume en una frase: “China ha dado el paso de destino académico a mercado estratégico”. La afirmación marca un cambio de enfoque: para formar perfiles de alcance global hace falta comprender, desde dentro, uno de los sistemas económicos más influyentes del mundo.

El patrón es común. En una primera fase la relación de las escuelas se articuló alrededor de intercambios de estudiantes, estancias cortas o acuerdos puntuales. Con el tiempo, ese modelo ha evolucionado hacia estructuras más ambiciosas. En ESIC, la presencia china se organiza en tres niveles: movilidad académica estructurada, experiencias internacionales integradas en programas y alianzas institucionales con universidades locales. El siguiente paso, apunta Gómez Funes, “no es crecer en volumen sin control, sino sofisticar en modelo”, lo que implica establecer programas híbridos, dobles titulaciones y formación a medida para empresas chinas.

En Esade, esa evolución se traduce en una red de colaboraciones con algunas de las escuelas más influyentes del país como la Guanghua School of Management de Peking University. Asimismo, una intensa movilidad de estudiantes y profesores forma parte de su estrategia. Cada año, más de un centenar de estudiantes chinos pasan por sus aulas, mientras sus alumnos acceden a ecosistemas académicos y empresariales de primer nivel en ciudades como la capital china o Shanghái.

Joan Rodón, deputy general director de Esade, remarca que ya no se trata de acuerdos puntuales, sino se avanza “hacia una colaboración mucho más estructurada, transversal y sostenida en el tiempo”. El objetivo, añade, “no es crecer en volumen, sino en impacto y relevancia”. Aspiran a profundizar en experiencias inmersivas, en proyectos conjuntos con impacto empresarial, en la movilidad de profesorado y “en espacios que ayuden a comprender mejor la interacción entre Europa y Asia en sectores estratégicos”.

Laboratorio de innovación

China se ha consolidado como un laboratorio de innovación empresarial difícil de ignorar. Sectores como el comercio electrónico, la digitalización y la inteligencia artificial avanzan allí a una velocidad que obliga a mirar con atención. Para las escuelas de negocios, las alianzas con el gigante asiático abren varias vías de impacto. La pedagógica, al integrar modelos educativos distintos. La transferencia de conocimiento aplicado en ámbitos donde China es puntera y el desarrollo de programas conjuntos que obligan a repensar contenidos y metodologías.

En el caso de IE University, la aproximación se articula a través del China Observatory, creado en 2018 como plataforma de investigación y conexión empresarial. “Queremos ser un rompehielos en todo lo que tiene que ver con China”, explica Félix Valdivieso, presidente del IE China Center. Las más recientes informes emitidos por el observatorio, junto a la Cheung-Kong Graduate School of Business —única escuela de negocios privada en el país asiático—, analizan desde la presencia china en África hasta la competencia en poder blando con Estados Unidos.

Políticas para atraer talento

Según Félix Valdivieso, del IE, Estados Unidos está ahuyentando talento y cree que eso le va a pasar factura. China, por su parte, está intentando lo contrario: fomentar políticas para atraerlo. “Muchas de sus universidades ciertamente están entre las mejores del mundo, son de una calidad extrema y entrar en ellas es tan difícil como acceder a Harvard o Stanford”, relata.

La nueva geopolítica no frena la internacionalización, la redefine. La tensión entre bloques, las restricciones regulatorias y la competencia tecnológica obligan a adoptar enfoques matizados. En Europa, la fórmula parece resumirse en reducir riesgos sin romper vínculos.

Para las escuelas de negocios implica seleccionar socios con mayor precisión, diversificar geografías y gestionar con cuidado los riesgos reputacionales y regulatorios. “Menos acuerdos, pero con mayor impacto y alcance”, sintetiza Gómez Funes, de ESIC University.

Joan Rodón, de Esade, coincide. Apunta que las alianzas siguen siendo esenciales, pero exigen más gobernanza y definición estratégica clara y encontrar un equilibrio entre apertura y protección. “China destaca por su velocidad de aplicación tecnológica, científica e industrial, mientras que Europa aporta capacidad regulatoria, solidez institucional y una visión estratégica de largo plazo”, resume.

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