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Adiestramiento cualificado para un sector vital: la huerta española

Enseñanzas prácticas y de aplicación directa para jóvenes agricultores que obren el relevo generacional e implanten una visión comercial en el campo

FujiCraft ( GETTY IMAGES )

La renta agraria, el valor económico total generado por la agricultura y ganadería españolas, se disparó un 13% en 2025, alcanzado su máximo histórico de producción (75.676 millones de euros), con un incremento tanto en volumen producido (7,3 %) como en precios percibidos (2,6%). Aunque parezca un ámbito en crisis, para David Ruiz, responsable del Programa RELEVA-Incubadora de Empresarios Agrarios Cooperativos, iniciativa de la cooperativa agroalimentaria Anecoop, el sector agrario “es un motor económico muy potente y lleno de oportunidades”.

Para aprovechar esas oportunidades, eso sí, es necesario seguir avanzando en la profesionalización del sector, un reto aún pendiente a pesar de que en los últimos años se hayan dado pasos en la buena dirección. “Muchos agricultores son muy buenos técnicos o trabajan muy bien el campo, pero todavía queda bastante para que los agricultores se vean a sí mismos como empresarios, y para que trabajen de una forma empresarial”, sostiene Ruiz.

Comparte su opinión Javier Fernández, CEO de Agrofruit Business School, que pone como ejemplo el caso de la industria aceitera, en la que España es el primer país productor del mundo, pero, sin embargo, el octavo en ventas. “Tenemos todo lo que hay que tener para ser líderes, pero el problema es que tenemos un sector muy tradicional y atomizado; los agricultores saben de agricultura, pero no saben cómo comercializar, así que todavía nos queda mucho para poder controlar toda la cadena y ser líderes ya no solo en producción, sino también en venta y comercialización”, reflexiona.

Con ese fin, y desde hace tiempo, importantes escuelas de negocios ofrecen programas executive especializados en el sector agroalimentario. El problema, para Fernández, es que muchas de estas formaciones están pensadas únicamente para directivos de grandes empresas, tienen un coste elevado (por encima de los 10.000 euros) y sus temarios son muy generalistas. Para hacer frente a estas carencias e impulsar la profesionalización de pequeñas empresas agrarias —la gran mayoría en España—, en los últimos años han empezado a proliferar ofertas formativas dirigidas a mandos intermedios y pequeñas explotaciones, más pegadas al territorio y, por tanto, con un enfoque más específico.

Un ejemplo es el mencionado Programa RELEVA de Anecoop, que busca acelerar el relevo generacional entre sus socios y reforzar la visión empresarial y el liderazgo cooperativo de los jóvenes agricultores. “Queremos cambiar la mentalidad de los agricultores dándoles una formación teórica y práctica de cómo gestionar su explotación de una forma empresarial”, explica David Ruiz. El programa, que cuenta con el apoyo de la Universidad Politécnica de Valencia, ha iniciado su primera edición en 2026 con 15 jóvenes procedentes de varias cooperativas valencianas —todos ellos becados— y se plantea como un proceso de aprendizaje práctico continuo, de aplicación en la explotación para una mejora progresiva, con seguimiento y asesoramiento.

“Al final lo que queremos es que estos agricultores sean capaces de elaborar un plan de negocio que puedan aplicar en sus explotaciones”, apunta David Ruiz. El objetivo último es aumentar la competitividad de la huerta valenciana en un contexto más globalizado y exigente. “Tenemos que aumentar la competitividad de nuestros agricultores, porque eso es lo que de verdad va a generar sostenibilidad y rentabilidad en nuestro sector”, añade.

Mejores mandos intermedios

En un contexto formativo orientado sobre todo a directivos y gerentes, en Agrofruit Business School vieron un nicho de negocio en formar a responsables de área. “Al final, el día a día de muchas empresas lo llevan los mandos intermedios. Gente con mucha responsabilidad y, no en todos los casos, con una formación técnica actualizada o adecuada”, apunta Javier Fernández. Para ellos, desde la escuela de negocios han desarrollado tres programas de extensión universitaria —150 horas bonificables por Fundae, con título oficial expedido por varias universidades y a los que se puede acceder sin titulación universitaria previa— y cinco cursos de especialización —de entre 20 y 50 horas— que se desarrollan 100% online, pero que están diseñados para que cada participante aplique lo aprendido directamente en su empresa.

Por eso, el CEO destaca la importancia que tienen en sus formaciones los itinerarios de especialización, sobre todo en un país como España, con mucha diversidad productora territorial. Por ejemplo, los programas de Estrategia, Dirección y Gobierno de Cooperativas Agroalimentarias y Comercialización Hortofrutícola y Venta Estratégica tienen una parte que es transversal para todos los alumnos, pero luego ofrecen itinerarios de especialización para cereales, carnes, aceites y vinos, o para frutas y vegetales. “Al final cada producto tiene su especialización y sus particularidades, y no es lo mismo vender internacionalmente carnes que vender aceite o naranjas”, argumenta.

Recientemente, además, acaban de finalizar un curso de especialización en inteligencia artificial aplicada a la agricultura, en el que los asistentes han aprendido a recoger datos y utilizarlos en la toma de decisiones estratégicas. “Todavía queda mucho por formar en digitalización, pero eso va a ayudar a mejorar todas las actividades, procesos y procedimientos de cualquier empresa agraria”, apunta Fernández, quien, no obstante, destaca la importancia de preparar bien a las empresas antes de introducir cualquier herramienta tecnológica. “Si no hay una consultoría y una buena formación previas, implantar tecnología por sí sola lo único que puede hacer es amplificar los defectos de la empresa”, concluye.

Nuevos referentes para los sucesores

En las sesiones del Programa RELEVA-Incubadora de Empresarios Agrarios Cooperativos de Anecoop participan agricultores y empresarios que cuentan a los alumnos su trayectoria y casos de éxito en la gestión de sus proyectos. En un sector que, en Valencia, está dominado por trabajadores de avanzada edad, el objetivo del programa no solo es encontrar un relevo generacional, sino, en palabras de David Ruiz, su responsable, “generar nuevos referentes que puedan inspirar a otros jóvenes a seguir el camino, algo de lo que también estamos muy necesitados en el sector”.

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