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Las lagunas de Ambroz, el pulmón verde al este de Madrid que enfrenta a vecinos y ecologistas con el Ayuntamiento por su conservación

El Consistorio proyecta sobre los terrenos del humedal la construcción del barrio Nueva Centralidad del Este, con más de 18.000 viviendas y un campus de desarrollo

Vista de las lagunas de Ambroz, en el distrito San Blas-Canillejas (Madrid), el 5 de febrero de 2026.Victor Sainz

En el distrito San Blas-Canillejas conviven dos modelos de ciudad: el Madrid tecnológico y el Madrid residencial. A primera vista son dos ecosistemas muy diferentes, por un lado los bloques de viviendas de distintas alturas y, por otro, las grandes naves del polo industrial Madbit, pero en realidad los dos comparten un mismo patrón: el paisaje colonizado por el asfalto y el hormigón. Lo que muchos no saben es que en San Blas también se encuentra uno de los refugios de biodiversidad más importantes de la capital, las lagunas de Ambroz, un humedal de 700 hectáreas donde el Ayuntamiento proyecta un barrio con más de 18.000 viviendas: la Nueva Centralidad del Este. El plan del Consistorio aún se encuentra en fase de evaluación técnica y ambiental, pero ya ha despertado la oposición de la Sociedad Española de Ornitología (Seo/Birdlife), Ecologistas en Acción y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (Fravm), quienes denuncian que la propuesta supone un “riesgo de pérdida irreversible” para un espacio en el que proponen crear la Casa de Campo del este.

Si alguien pasea hoy por los escabrosos caminos de tierra del humedal se encontrará una vista radicalmente distinta a la que había 15 años atrás en la misma zona. ¿La explicación? Un proceso de renaturalización que ha transformado un yacimiento minero de la empresa toledana Tolsa en un ecosistema que acoge 1.080 especies de invertebrados; 156 de aves; 13 de mamíferos; 449 de plantas; 11 de reptiles y anfibios; y 55 de hongos, según el estudio Las Lagunas de Ambroz y su entorno, realizado entre 2020 y 2022 por más de una decena de asociaciones ecologistas. Eva Hernández, coordinadora del área de Gobernanza Ambiental de Seo/Birdlife, explica que la emergencia de agua de nivel freático —acumulada en el subsuelo— hacia la superficie originó una especie de balsas que, una vez que caducó la explotación minera del terreno y se detuvo la extracción de minerales en la zona, “experimentaron un proceso de renaturalización que desembocó en un humedal”.

La aparición espontánea de un pulmón verde equiparable a 700 campos de fútbol en el cinturón urbano de Madrid ha estimulado en los últimos años el interés de las asociaciones ecologistas y también de los vecinos. Enrique Villalobos, responsable de Urbanismo, Vivienda y Medio Ambiente de la Fravm destaca la importancia de las lagunas de Ambroz como reserva natural en pleno corazón de la capital. “Madrid es una ciudad completamente urbanizada. Con un mapa térmico de la urbe se puede comprobar que solo hay dos grandes refrigeradores que alivian el efecto isla de calor urbana: la Casa de Campo y El Pardo y, en menor medida, El Retiro, y las lagunas son una gran alternativa”. De acuerdo con el miembro de la Fravm, la conservación del humedal no solo permitiría aliviar las altas temperaturas en los meses de calor, sino también contribuir al “reequilibrio territorial” de los barrios madrileños. “Los grandes espacios verdes están en el norte. En el sur y en el este solo tenemos las lagunas de Ambroz como refugio de biodiversidad”, agrega.

Ahora los ecologistas y los vecinos ven una “oportunidad histórica” para articular un gran corredor verde en la apertura de la consulta pública sobre el desarrollo de la Nueva Centralidad del Este. Así lo explica Hernández: “Nuestros objetivos son crear una zona protegida, la Casa de Campo del este, e incluir la laguna dentro del catálogo de embalses y humedales de la Comunidad de Madrid”.

La planificación del suelo es una de las grandes preocupaciones de los ambientalistas. El 23 de enero, la Fravm solicitó formalmente el cambio del uso urbanístico del humedal —de suelo urbanizable no sectorizado a suelo no urbanizable con protección ecológica—, una modificación que conllevaría, entre otros aspectos, la prohibición de edificar en la zona y la imposibilidad de reanudad la actividad minera. Ese nuevo estatus legal allanaría el camino para garantizar la protección de la Casa de Campo del este, pero chocaría diametralmente con el plan urbanístico que el Ayuntamiento de Madrid ha trazado sobre el papel para este enclave natural de la capital que limita con el municipio de Coslada.

El barrio Nueva Centralidad del Este —que todavía se encuentra en las fases iniciales de tramitación— es un proyecto del Consistorio que contempla la construcción de más de 18.000 viviendas en una extensión de 158,83 hectáreas en el entorno de las lagunas de Ambroz. El resto de la superficie edificable se destinará a un futuro campus tecnológico, que ocupará alrededor de 43 hectáreas, y otras 25 que se dedicarán a otros usos. Las zonas verdes, que actualmente ocupan todo el área en el que se va a levantar el nuevo barrio, quedarán reducidas de 700 a 130 hectáreas. En esa propuesta de ordenación la laguna de Ambroz no desparecería, sino que pasaría a estar integrada en una “avenida forestal”, el Bosque Metropolitano.

Respecto a la pérdida de biodiversidad que denuncian asociaciones como Seo/Birdlife o Ecologistas en Acción, un portavoz del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad consultado por este periódico responde que el Gobierno municipal “no comparte en absoluto” su diagnóstico. Y añade que “será precisamente la puesta en marcha de la Nueva Centralidad del Este” la que permitirá integrar en el Bosque Metropolitano las lagunas de Ambroz.

La misma fuente defiende poner el foco sobre el potencial que ofrece la parcela para impulsar el mercado de la vivienda. “El 50% de la edificabilidad propuesta para nuevos hogares estará destinada a viviendas con alguna clase de protección: la vivienda de protección de precio básico sumará 595.610 metros cuadrados [59,6 hectáreas] y la vivienda de protección de precio limitado, 198.537 metros cuadrados [19,85]”.

Seo/Birdlife señala que apoya las iniciativas relacionadas con “democratizar” la vivienda, pero le afea al Área de Urbanismo que no busque alternativas a las lagunas de Ambroz. “Somos conscientes de la necesidad de vivienda que hay en Madrid, pero pensamos que la destrucción de una zona que proporciona biodiversidad no es la solución a la falta de precios asequibles”, se queja Hernández. Ecologistas en Acción tampoco ve con buenos ojos la urbanización de los terrenos. “El sureste de Madrid ya tiene un déficit de zonas verdes en comparación con otras áreas de la ciudad, pero si a eso le sumas la edificación salvaje que está promoviendo el Ayuntamiento con grandes desarrollos urbanísticos, la situación va a empeorar más”, critica Yago Martínez, miembro de Ecologistas en Acción.

En paralelo al debate sobre la conservación de la biodiversidad, la regulación de la temperatura o el reequilibrio territorial, emerge otro conflicto: el modelo de ciudad. Martínez lo tiene claro: “Cada vez está más documentado que el hecho de vivir cerca de la naturaleza o de tener a mano zonas verdes es un factor que previene enfermedades y que beneficia a la salud. Entendemos que para la ciudadanía de Madrid proteger espacios como las lagunas de Ambroz supondría un incremento de la calidad de vida significativo”.

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