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En clase con mantas, guantes y bufandas ante la falta de calefacción: “Nos morimos de frío”

Los alumnos de un instituto público de Torrejón de Ardoz van a la huelga tras meses de fallos en el sistema de aerotermia. 18 centros educativos de la Comunidad de Madrid padecen problemas de aislamiento térmico, según reporta CC OO

En el Instituto público Juan Bautista Monegro de Torrejón de Ardoz (Madrid) hay percheros, pero están vacíos. Los alumnos no se quitan el abrigo al llegar a clase. Al contrario, muchos se ponen la bufanda, los guantes y, en alguna ocasión, hasta una manta. Las camisetas térmicas y las medias bajo el pantalón ya las traen de casa. El sistema de aerotermia falla desde principios de curso, y este año aseguran que ha dejado de funcionar por completo, justo cuando más lo necesitan. Cinco borrascas han pasado por la capital en lo que va de 2026, y el frío busca también su sitio entre los pupitres. “Muchos días nos congelamos”, dice la alumna del cuarto curso de educación secundaria obligatoria, Laura Valdovinos, con voz constipada.

Este martes, el sindicato Comisiones Obreras certificó que el termómetro marcaba 15 grados dentro del laboratorio, por debajo del mínimo de 17 establecido para espacios interiores cerrados con trabajo sedentario, según la normativa de prevención de riesgos laborales, que también aplica a los docentes. El máximo estipulado para este tipo de lugares es de 27.

Tras recoger firmas los alumnos y reportar quejas las familias al equipo directivo, a la Asociación de Madres y Padres de Alumnos del centro y a la Comunidad de Madrid, sin éxito hasta el momento, este miércoles han decidido ausentarse de la actividad lectiva con una huelga y una concentración a las 10.30, convocada por el Sindicato de Estudiantes.

Desde Comisiones Obreras insisten en que este centro no es un caso aislado. Este curso reportan incidencias por problemas de calefacción y aislamiento térmico en 18 centros educativos, entre los que se encuentran los colegios Maestro Padilla de Carabanchel y Víctor Pradera, en Leganés. También el Instituto Julio Caro Baroja de Fuenlabrada o el Europa, en Móstoles.

Este último presenta grietas estructurales, goteras y aulas inhabilitadas para la docencia “sin que la Comunidad de Madrid haya proporcionado recursos para las reparaciones urgentes”, según reporta Comisiones Obreras, que no descarta tomar acciones legales contra el Gobierno autonómico tras informar de la situación. Raúl Fernández, integrante del Comité de Seguridad y Salud de este sindicato, visitó el Instituto Europa el pasado jueves, “cuando el termómetro marcaba 12 grados en un aula del edificio principal del centro”, a causa de problemas de aislamiento por ventanas en mal estado.

Los alumnos del Juan Bautista Monegro no consideran justa la situación que atraviesan, después de pasar años estudiando en barracones a consecuencia de las obras del centro educativo, que abrió sus puertas en 2019. “Ahora han inaugurado unas instalaciones nuevas para bachillerato, primero y cuarto curso de educación secundaria obligatoria, pero pasamos frío”, relata Marta Uzquiano, alumna de 15 años.

Este mes, el consejero de Educación, Emilio Viciana, y el alcalde de Torrejón de Ardoz del PP, Alejandro Navarro Prieto, supervisaron el centro, que alberga 970 estudiantes, con la intención de promocionar una inversión de más de 8,5 millones de euros que permitió en septiembre nuevas infraestructuras con 600 plazas públicas. Fue algo que indignó a Yolanda Corrales, madre de una alumna: “¿Cómo pueden estar diciendo que el centro es una maravilla cuando los niños pasan frío?“

Desde la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades insisten en que actúan de inmediato para resolver con la máxima celeridad cualquier incidencia que pueda producirse en los centros educativos públicos, siempre en coordinación y colaboración con las direcciones de los mismos y, en el caso de los colegios públicos, con los respectivos ayuntamientos, “propietarios de las instalaciones y por tanto responsables de su mantenimiento”.

Apuntan que “además de estas actuaciones puntuales sobrevenidas, solo en el último año se han invertido 18,5 millones de euros en obras de rehabilitación y mejora de infraestructuras educativas públicas”. El equipo directivo del Instituto Juan Bautista Monegro envió la semana pasada una circular a las familias, a la que este periódico ha tenido acceso.

En esta informaba de que el sistema de aerotermia “ha estado funcionando durante este curso”, pero reconocía que de manera irregular: “Ante las quejas durante el mes de diciembre del profesorado, alumnos y del propio equipo directivo, se hicieron numerosas llamadas a la empresa constructora para que la entidad instaladora pasara por el centro para ajustar de nuevo la temperatura, que en un primer momento y tras la primera revisión parecía que funcionaba bien, pero que en el mes de diciembre volvió a generar sensación de frío. No tuvimos contestación de la constructora y la instaladora nos ha estado dando largas”.

Finalmente, estas entidades visitarán el centro el día 2 de febrero, según el comunicado. Pero, de momento, el problema lo tienen los adolescentes que están en la parte renovada del instituto. En las instalaciones más antiguas sí hay calefacción. “Muchos días se está mejor en el patio que en las aulas”, confiesa Uzquiano en relación a las temperaturas.

La sensación de tener los pies entumecidos ya le resulta familiar. También a Nora Granados, de 15 años. En su caso, sufren más sus manos: “No responden en los exámenes, no puedo casi ni escribir. Nos estamos muriendo de frío, tiritamos en las exposiciones orales, nos cuesta hasta hablar”.

Está en el aula con muchas capas de ropa: “varios pantalones y pares de calcetines, camisetas interiores, sudaderas gordísimas, abrigos de pelo por dentro, guantes, gorro, bufanda...”. Valdovinos agradece el rato que pasa en algunas aulas en las que asoma el sol por la mañana. “Ahí se lleva mejor la temperatura”, reconoce. “Podrían ofrecernos de momento una alternativa como calefactores eléctricos”, sugiere.

Averías y falta de presupuesto

El año pasado las familias recibían información verbal por parte del centro que les resultaba confusa. “Tan pronto nos hablaban de averías como de falta de presupuesto”, comenta Corrales. Asegura que en una reunión, celebrada en noviembre, desde dirección se comentó a los padres que la Comunidad de Madrid construyó el edificio sin prever un presupuesto para suministros, personal de limpieza y conserjería.

“Que no se tomen esta protesta a lo personal, simplemente queremos que todo el mundo tenga derecho a una educación pública de calidad y que nadie enferme, que al final van a coger una neumonía entre el frío y la humedad”, insiste la mujer. El equipo directivo instó ayer a las familias, a través de otro comunicado al que este diario ha tenido acceso, a reflexionar “sobre si la opción del paro es una medida de carácter educativo y en las fechas previas a la evaluación”.

Desde el centro insisten por escrito a los padres en que, a su juicio, el Sindicato de Estudiantes no se ha informado correctamente de la situación al no ponerse en contacto con los docentes, y tachan la huelga de “desproporcionada y falta de sentido”. Pero la postura de la entidad convocante del paro es clara: “Todo esto es producto de las políticas de privatización salvaje del PP, en las que la educación pública es de segunda, no les importa salvo para hacer negocio. ¡Ni un euro más a la privada! ¡Estudiar en condiciones es un derecho, no es un privilegio!“.

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