El Madrid “que cumple” que pregona Almeida contra el Madrid de la desigualdad que ve la oposición
El primer Pleno del Ayuntamiento del año enfrenta, de nuevo, dos visiones contrapuestas de la capital, la de “mejor momento” del PP y la de los planes vacíos que critica la izquierda


¿Cómo está Madrid con José Luis Martínez-Almeida al frente del Gobierno de la ciudad? Lo preguntan los partidos de la oposición y responden el alcalde y el resto de concejales de la bancada popular: “Este gobierno cumple”, “lo mejor está por llegar” y “mejor que con Pedro Sánchez”. El primer Pleno del año en el Ayuntamiento de la capital ha sido uno de respuestas cortas, intentos de zasca, menciones al Gobierno central, Julio Iglesias y Nicolás Maduro y, de nuevo, enfrentamientos por el relato de lo que es y no es Madrid.
Según el ejecutivo municipal, Madrid es la ciudad con mejor calidad del aire, más limpia, la que más construye vivienda pública, con una educación libre y sin ideología y cuya mayor amenaza es una y solo una: el sanchismo. La izquierda critica que existe un Madrid para los ricos y otro “normal”, para el resto de ciudadanos: el de los alquileres por las nubes, la falta de plazas en las escuelas infantiles ―6.400 menores han quedado en lista de espera en los centros municipales públicos― o la espera para conseguir una cita médica.
El alcalde, que ha intervenido en dos ocasiones al inicio del pleno, ha protagonizado uno de los momentos más tensos en el primer cara a cara con la líder de Más Madrid, Rita Maestre, en su vuelta a Cibeles tras seis meses por baja de maternidad. “Todo sigue igual, propaganda con la que nos aturden, pero en el Madrid real nadie dice esas frases. Nos roban, nos roban, y saben quienes son. Busquen buitre en la RAE“, ha respondido a las declaraciones de Almeida sobre que en la capital nunca se ha construido tanta vivienda pública como ahora y en línea con la campaña que lanzaron el lunes en varios edificios de la ciudad para denunciar la especulación inmobiliaria. Revuelo en la bancada popular.
El presidente del Pleno, Borja Fanjul, llama una, dos, tres, cuatro veces al orden. “Esto es un atraco y ustedes son los ladrones”, insiste Maestre. Es el turno de respuesta de Almeida: “Nos alegramos de darle la bienvenida, no tanto de que retome la vida política desde el odio y la confrontación”. El alcalde dice que quien roba a todos los españoles es el Gobierno de Pedro Sánchez con la financiación a Cataluña. Aplausos. Entonces, se dirige de nuevo a Maestre y le acusa de ser ella quien gentrifica Madrid por haberse mudado recientemente a Carabanchel, un “barrio cool”: “Pregúntese yendo usted a ese barrio y doblando la renta per cápita a quién ha expulsado”, le ha espetado y ha aludido a un estudio del Sindicato de Inquilinas en el que se criticaba que el problema en Carabanchel son las personas dramáticamente modernas que se mudan a vivir allí. “¿Es usted dramáticamente moderna, señora Maestre?”, se ha burlado Almeida, entre gritos y aplausos de los concejales populares. Hasta cinco veces más ha tenido que llamar al orden el presidente del Pleno.
A las 11.30, mientras continuaba el debate sobre el Madrid que reluce y el que no, los trabajadores de Samur Protección Civil se concentraban frente al Palacio Cibeles para pedir que se cuide más al servicio y, en concreto, se revisen los protocolos de seguridad ante el aumento de agresiones físicas que, denuncian, están sufriendo los sanitarios que prestan el servicio. Los profesionales exigen contundencia al Ayuntamiento y que no se esconda en el silencio. También se ha hablado de ello en el pleno.
Más Madrid pide que se revisen los protocolos y procedimientos de actuación del Samur, para garantizar la seguridad, y que se refuerce la plantilla. La vicealcaldesa y encargada de Emergencias, Inma Sanz, ha defendido que los servicios del Samur han recibido una puntación de 9,5 sobre 10 y que la izquierda quiere imponer la narrativa de que las agresiones son algo habitual. Los trabajadores del Samur se quejan de que los ataques físicos y verbales sí han aumentado.
La esperable mención a la gestión de la red ferroviaria, el accidente de Adamuz y el caos en los Rodalies de Cataluña ha llegado al final del Pleno con una moción de urgencia presentada por Vox para que el Gobierno actúe de forma “inmediata” en la red de cercanías de Madrid, y que se ha aprobado con los votos en contra de Más Madrid. El PP ha vuelto a exigir responsabilidades a Sánchez y a decir que las causas “directas” del accidente son el estado de la red y la gestión de un “hooligan”, en referencia al ministro de Transportes, Óscar Puente: “Su acción ha provocado la muerte de 45 personas”.
Gran parte del debate también lo ha copado la situación en Venezuela, a raíz de otra propuesta de Vox para que el Ayuntamiento exprese su apoyo a la transición democrática del país. La bancada de la izquierda ha acusado de “cobardes” y “cómplices” del “fascismo del siglo XXI” a PP y Vox, quienes, a su vez, hablan de “aliados de Maduro”, que es “lo mismo que Sánchez”, y de “abandonar al pueblo venezolano”. En el momento de decir sí o no a la propuesta, el Partido Popular ha votado, entre susurros y miradas de incomprensión de los concejales populares, en contra. Minutos después, pedían perdón por el error y recordaban que el pueblo venezolano “siempre ha contado y contará con el apoyo del PP”.
Ninguna de las demás propuestas ha salido adelante, ni la de retirar el galardón de Hijo Predilecto a Julio Iglesias, ni la de poner una escultura en recuerdo al primer alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván. Tampoco la iniciativa de Vox para que se desarrolle un programa de detección y prevención de la alienación parental ―un término sin base científica que oculta el maltrato infantil― y que se aplique en todos los servicios municipales. Había dudas de lo que haría el PP, después de que en septiembre votara a favor de otra iniciativa del partido de ultraderecha para obligar a los empleados municipales a informar a las embarazadas de un supuesto síndrome posaborto, que no tienen aval científico. Almeida reconoció después que fue un error apoyar la medida. En este caso, se han opuesto de forma rotunda, para que no haya dudas: “Esta proposición es la máxima representación de lo que es Vox. No existe, no está reconocido por la comunidad científica”.
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