El hartazgo sanitario toma Callao: “Somos las peor pagadas de toda España”
Un centenar de enfermeras y fisioterapeutas protestan en el corazón de Madrid para denunciar la precariedad de las plantillas y la elevada carga de trabajo


Una marea azul y blanca inunda este lunes el corazón de Madrid. En la plaza del Callao un centenar de fisioterapeutas y enfermeras procedentes de todos los ámbitos asistenciales visibilizan su situación laboral con uniformes rotos y quemados. “Asfixiadas”, reza una pancarta. “Tu abuela merece cuidados, no prisas. Faltan profesionales”, subraya otra en una concentración en la que una performance silenciosa es la protagonista. “Urgencias colapsadas, enfermeras agotadas”, “somos las peor pagadas de toda España”, denuncian por escrito, mientras consiguen captar la atención de los turistas, que se acercan a hacerles fotografías. La protesta ha sido convocada por el Sindicato de Enfermería (SATSE), que acusa a la Consejería de Sanidad de inoperancia al “echar balones fuera continuamente”.
Los sanitarios denuncian la precariedad de las plantillas, la carencia de una política coherente de recursos humanos, las elevadas cargas de trabajo, la ausencia de incentivos como la jornada de 35 horas y la falta de conciliación familiar. De esta forma, justifican el inicio de una movilización, que no ha de ser la única, según advierten. Exigen un cambio de rumbo de los centros públicos del Servicio Madrileño de Salud. “Necesitan un giro de 180 grados, no existe ningún tipo de proyecto de futuro, y es necesario para evitar el colapso de un sistema que se ha considerado pionero”, insisten desde el sindicato.
Aseguran que las plantillas están, casi siempre, muy por debajo de lo habitual y que las bajas no se suplen. Lamentan que en el mejor de los casos la cobertura se efectúa de manera tardía y parcial. “No debe normalizarse lo que no es normal. Y no es normal que las direcciones utilicen sistemáticamente el eufemismo ‘necesidades del servicio’ para suspender permisos legalmente solicitados. Condenan a los profesionales a no poder conciliar”, protestan desde SATSE.

Cargan contra la Consejería de Sanidad al considerar que siempre afirma que la culpa es de otros, cuando la sanidad pública está transferida y depende del Gobierno regional. Mientras tanto, la fuga de personal es latente. En el primer semestre de 2025 abandonaron Madrid 650 enfermeras, según apuntan. “En lugar de fidelizarlas, el Gobierno autonómico pone trabas y promueve que se vayan a otras comunidades. Se niega a ofrecer a estas profesionales condiciones económicas, laborales y de conciliación atractivas”, indican.
La plantilla de enfermeras crece por debajo de las necesidades que marca la atención diaria desde hace años y son las propias sanitarias las que deben cubrir las ausencias de sus compañeras. “El tan publicitado Plan de Invierno no ha sido capaz, ni tan siquiera, de reforzar las plantillas ante la epidemia de gripe. Los escasos refuerzos reclutados no han llegado ni al 50% de los previstos y han sido utilizados por las direcciones para suplir las bajas existentes, que sistemáticamente no se cubren”, aclara el sindicato.
Se enfrentan a muchos problemas sin ninguna solución, a su juicio. También lo piensa Alicia Buja, fisioterapeuta en el Hospital Infanta Sofía. Acude a la protesta porque apenas puede conciliar y la cantidad de pacientes que debe atender le dificulta ejercer su trabajo con calidad. “La lista de espera en mi especialidad supera el medio año y hasta los 365 días en muchos centros sanitarios”, aclara. Muchas de las personas a las que asiste han pasado por una cirugía, un ingreso hospitalario o una neuropatía. “Necesitan ser atendidas pronto”, advierte. De lo contrario, sus problemas se cronifican, lo que también implica un coste económico más elevado. “Al final, los que pueden buscan otros recursos en la privada”, reconoce.

La presión asistencial a la que se somete en su jornada laboral es muy alta. “Parece que tratamos con tornillos en vez de con personas, después de uno viene otro”, relata. Para ella, lo más sangrante es que el Gobierno autonómico no quiera ver el problema: “Estamos al límite, nos deben muchísimas horas, que no nos compensan. Es normal que los compañeros no acepten este tipo de contratos y se vayan a poblaciones colindantes”. El salario base de un fisioterapeuta en la sanidad pública es de 1.400 euros, según reporta.
A su lado, Cristina González, enfermera en la unidad de Pediatría del Hospital La Paz dice estar cansada. “Estamos agotadas, saturadas, no aguantamos más. Intentamos que los pacientes no lo noten, aunque es inevitable. Cuidamos, pero también necesitamos que nos cuiden. Lo peor es que desde arriba saben que al final el trabajo sale porque lo sacamos adelante, sea como sea. Para nosotras la salud es una prioridad”, insiste.
Es testigo de cómo las camas se duplican en las habitaciones. “Los padres que tienen que acompañar a sus niños pasan las noches en condiciones que no son las correctas”, relata. El enfermero y secretario de Educación Sindical de SATSE Madrid, Ricardo Furió, comenta que sus compañeras acuden a trabajar con ansiedad. “Cuantas más profesionales faltan, más presión asistencial hay”, resume. La situación empeora en Urgencias, pero las sanitarias faltan en todos los ámbitos, también en las residencias de mayores y en los centros educativos.
“Desde hace años estamos englobados en un grupo profesional que no nos corresponde, que es el A2, deberíamos de ser A1, al igual que el resto de graduados”, reivindica Furió. A su juicio, las guardias nocturnas y los festivos se pagan a un precio irrisorio. “Te obligan a doblar por 15 euros la hora”, comenta. El Hospital Puerta del Hierro debe una media de 100 horas a cada enfermera, según reporta, y no es un caso aislado.
La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública alertaba en diciembre que de aquellas comunidades autónomas que sí han presentado presupuestos para el año 2026 y no los tienen prorrogados, como es el caso de Murcia, Cataluña, Baleares y Extremadura, es Madrid por sexto año consecutivo la autonomía con menor crecimiento de la dotación sanitaria per cápita: 1.537,28 euros por habitante, suponiendo un leve aumento con respecto a 2025 de 55,03 euros más. Pero la media nacional se sitúa en 2.013 euros por ciudadano.
“La Comunidad de Madrid para el año 2026 está presupuestando por debajo del gasto sanitario público consolidado que tuvo en 2023, último año del que hay cifras. Este rondaba los 1.700 euros por habitante”, apuntaban desde la federación. Furió Percibe una tendencia privatizadora en la Comunidad de Madrid: “No puede ser que la salud de los madrileños esté supeditada a un presupuesto tan bajo”.
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