El personal del Hospital La Paz sale a la calle: “Es una situación infrahumana, sobrepasa el límite moral”
Decenas de sanitarios, celadores, administrativos y ciudadanos se suman a una concentración, convocada en mitad de la huelga, para denunciar hacinamiento de pacientes y falta de personal


La lluvia no ha detenido a decenas de sanitarios, administrativos y ciudadanos que se han sumado este miércoles a la concentración en la plaza del Hospital La Paz, convocada en mitad de la huelga de personal de las Urgencias traumatológicas y de adultos del centro sanitario, que se extenderá hasta este jueves a las 8.00, para manifestarse contra el hacinamiento de los pacientes y la falta de recursos humanos. El paro es simbólico porque el Servicio Madrileño de Salud indicó unos servicios mínimos del 93%, lo equivalente a un festivo o fin de semana, una cifra abusiva para el sindicato Trabajadores en Red La Paz-Área Norte, entidad que organizó esta reivindicación.
En la protesta también han participado las líderes autonómicas de Más Madrid y PSOE, Manuela Bergerot y Mar Espinar, además de la portavoz de Sanidad en la Asamblea del primer partido, Marta Carmona. “A este hospital, que es una de las joyas de la corona de la sanidad madrileña, Ayuso lo tiene en una situación límite, mientras se está ahorrando algunos sueldos en enfermeras y en celadores, dando un peor servicio a los madrileños”, ha reprochado Bergerot tras afear el cierre de servicios de Urgencias extrahospitalarias.
“Los que deja abiertos los tiene sin médicos, la Atención Primaria está asfixiada y este desmantelamiento de los hospitales públicos tiene un objetivo claro: convertir el presupuesto sanitario en el botín de Quirón”, ha espetado tras mostrar su apoyo a los trabajadores que reivindican poder dar un servicio de calidad a sus pacientes. “Si el problema de la sanidad pública bajo la gestión de la señora Ayuso sigue en esta situación, es que el problema es la señora Ayuso”, ha insistido antes de comunicar que su partido se personará ante la Fiscalía contra la gestión de Ribera Salud en el Hospital Universitario de Torrejón.
“Hemos conocido que claramente se ha dado una orden directa para que se reutilicen catéteres de un solo uso con el objetivo de ahorrarse dinero, de la misma forma que se dio una directriz de aumentar las listas de espera para poder tener más beneficios económicos. Vamos a seguir poniendo pie en pared, tanto en las instituciones como en la justicia”, ha trasladado antes de sumarse a los sanitarios que han participado en la concentración, entre los que se encontraba el enfermero de las Urgencias Generales de Adultos Alejandro Vilches.
“Estamos saturados, nos hemos acostumbrado a una sobrecarga asistencial que implica un riesgo para los pacientes. Es una situación infrahumana, sobrepasa cualquier límite moral”, comentaba mientras sujetaba una pancarta que reclamaba condiciones dignas para los enfermos y los sanitarios.
Vilches ha asegurado que empezó la semana en una sala de pacientes agudos con capacidad para 12 camas, pero en la que había 22 pacientes acostados más otros siete en sillones. “Su estado entrañaba una gravedad relativamente alta y algunos estuvieron tumbados en un pasillo sin la vigilancia y los medios necesarios”, ha relatado.
La situación se agrava esta temporada por la incidencia de los virus respiratorios y el enfermero reconoce que hay camas calientes. “En cuanto a una persona le dan el alta, hay que correr para tumbar a otra, incluso trasladamos a algún paciente al sillón mientras espera a que su familiar venga a recogerle porque urge su cama para quirófano”, ha expresado.
Detrás de él, Rosa María Crespo, administrativa de las Urgencias del Hospital Materno Infantil La Paz, se ha mostrado indignada, como profesional y como paciente: “Es una vergüenza, las condiciones son pésimas. Mi padre, que es muy mayor y está muy desmejorado, estuvo más de un día esperando en Urgencias. La situación es límite”, ha insistido tras animar a la sociedad a movilizarse por la salud y la sanidad pública, lo más importante, a su juicio.
“Antes hacíamos guardia cada dos fines de semana y ahora es rara la vez que no tengamos que trabajar los sábados y los domingos. No conciliamos y nuestro cansancio lo pagan los pacientes. En Admisión podemos recibir a más de 300 en una tarde. Hemos pasado de estar cinco personas en un turno a ser tres. Estos recortes los sufrimos desde octubre”, ha contado otra administrativa del servicio de Urgencias Generales, de 40 años, que prefiere no ser identificada para evitar represalias.
Mientras, el portavoz del Gobierno regional, Miguel Ángel García Martín, restaba importancia a la protesta. “Los datos que tenemos es que nadie ha secundado esa huelga. Quizá habría que preguntarle a los sindicatos si están haciendo la huelga en el lugar oportuno. A lo mejor, habría que hacerla en las puertas del Ministerio de Sanidad para reclamarle a la ministra plazas que necesitamos de médicos y de sanitarios”, decía en rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.
La técnica en cuidados auxiliares de enfermería, Gloria Hernanz, ha insistido en que la mayoría de sus compañeros no pueden parar al verse obligados a cumplir con los servicios mínimos, que la gerencia del centro sanitario es incapaz de cumplir, según ha asegurado. “Esta mañana tenía que haber tres administrativas en Atención al Paciente y había dos. En Admisión tendría que haber seis, aunque eran tres, pero las Urgencias han vuelto a amanecer saturadas”, ha relatado.
Atención Primaria resentida
Considera que si los pacientes están en los pasillos es porque la Atención Primaria está muy resentida. “De 190 personas que pueden venir, por lo menos 100 tienen mocos o les duele un oído. Se forma un cuello de botella”, ha recalcado tras pedir mayor inversión en el Hospital La Paz. “Las instalaciones están fatal, hay camas de 1961″, ha apuntado.
Los protestantes solicitan ratios seguras para los pacientes y espacios auxiliares que puedan abrirse de forma automática cuando la presión asistencial incremente. “Este martes a las 19.00 la sala 3, habilitada para 32 camas, tenía 45 pacientes y la 1, 28, cuando tiene capacidad para 12. Basta ya, así no se puede trabajar”, ha protestado Hernanz.
Le ha mostrado su apoyo Raquel Boca, integrante de la plataforma ciudadana Vecinos y Vecinas de Barrios y Pueblos de Madrid por la Sanidad Pública: “Nos solidarizamos porque nos va la vida en ello. Los médicos están en unas condiciones deplorables y se sigue privatizando casi toda la sanidad pública”
También han acudido a la protesta doctores de los centros de salud aledaños que han querido apoyar a sus compañeros. “El Plan de Urgencias Extrahospitalarias de la Comunidad de Madrid, aprobado en 2022, ha provocado que un tercio de nuestros dispositivos no cuenten con equipos completos y estén sin médicos. Si la Atención Primaria se cae, es imposible funcionar, todo colapsa”, ha explicado una médica de 51 años, que prefiere mantener el anonimato para evitar exponerse, al igual que una enfermera del servicio de Urgencias del Hospital La Paz, que asegura padecer una “sobrecarga brutal”.
Ha reconocido acudir nerviosa a su puesto de trabajo por lo que pueda pasar. “Tengo miedo a que se ponga alguien mal o a que haya algún error, las probabilidades son altas. En mis turnos de los últimos tres meses raro ha sido el día en que no hayamos hecho un parte al juez de guardia por no poder hacer frente a todos los cuidados que los pacientes precisan”, ha explicado la mujer de 27 años.
Este ha sido el peor año de los cuatro que lleva trabajando en este centro sanitario: “Es una bomba a punto de estallar, lo raro es que no haya reventado ya. Algún día va a pasar algo porque no se nos dan soluciones. Me da vergüenza tener que tumbar a un paciente en el pasillo porque no tengo otro sitio”.
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