Las colas por la regularización generan tensiones en las puertas del Ayuntamiento de Barcelona
La avalancha de solicitudes de migrantes colapsa las oficinas municipales y obliga a a la Guardia Urbana a intervenir

La apertura del proceso de regularización extraordinaria de migrantes ha desbordado esta semana los servicios de atención municipal en varios puntos de Cataluña y ha provocado este viernes momentos de tensión a las puertas del Ayuntamiento de Barcelona. Centenares de personas se concentran desde primera hora, algunas tras haber pasado la noche, ante distintas Oficinas de Atención a la Ciudadanía (OAC) para tramitar documentos como el certificado de vulnerabilidad social o el volante de empadronamiento, necesarios en muchos casos para iniciar el proceso. Las elevadas filas han derivado en escenas de tensión en la plaza de Sant Miquel y ha obligado a la Guardia Urbana a intervenir. El alcalde, Jaume Collboni, ha pedido “comprensión” y “tranquilidad” ante la situación y ha asegurado que el Ayuntamiento ampliará los dispositivos si es necesario.
El pleno municipal, que entre los temas debía abordar este viernes la gestión del dispositivo, se ha visto marcado por las tensiones en el exterior del Ayuntamiento. Aunque el proceso de regularización se prolonga hasta el 30 de junio, un elevado número de personas migrantes se aglomeran en las colas de los centros de atención para intentar agilizar al máximo sus trámites. Según ha confirmado fuentes del Ayuntamiento, la Guardia Urbana ha instalado vallas en Oficina de Atención Ciudadana de la calle Sicília y de la plaza Sant Miquel, además de regular el acceso a los equipamentos para contener momentos de tensión en la cola.
Aun así, numerosos solicitantes han denunciado que, tras horas de espera, no han podido ser atendidos y han recibido una cita para otro día. Collboni ha considerado “humano” que, ante su “angustia vital”, muchas de estas personas intenten obtener la documentación de forma inmediata. “Quiero hacer un llamamiento a ponernos en el lugar de estas personas, que llevan mucho tiempo en circunstancias difíciles”, ha señalado.
La gestión de los trámites de regularización ha sido un tema discutido durante toda la semana. El martes, la teniente de alcalde, Raquel Gil, sostuvo durante rueda de prensa que las largas colas estaban “dentro de lo previsto”, aunque los cuatro dispositivos de atención específicos para este proceso no se activaron hasta el miércoles. La oposición, durante el pleno de esta semana, ha criticado la falta de previsión ante una regularización anunciada desde enero y ha denunciado una gestión “improvisada” frente al colapso de las oficinas de atención ciudadana. Barcelona en Comú ha propuesto la creación de una ventanilla única para facilitar los trámites, mientras que el PP ha reforzado el rechazo a la política migratoria del Gobierno central.

Desde el lunes, cuando se abrió el plazo para presentar la documentación de forma presencial, los servicios municipales se han visto obligados a reorganizar su sistema de atención. Ese mismo día, más de 5.000 personas hicieron cola en el recinto ferial La Farga, en L’Hospitalet de Llobregat, para solicitar el certificado de vulnerabilidad. En Barcelona, el martes, más de 300 personas acudieron a la Fundación Ibn Battuta, entidad colaboradora del proceso, que ya acumula más de 8.000 citas previstas hasta junio. En ese punto también fue necesaria la intervención de los Mossos d’Esquadra para dispersar a las personas concentradas, que regresaban a la cola una vez se retiraba el dispositivo policial.
Tras los momentos de tensión este viernes, Collboni ha reiterado que el consistorio “ampliará los recursos” si la demanda lo requiere. Para hacer frente a la demanda, el Ayuntamiento ha habilitado hasta el momento cuatro puntos de atención sin cita previa: el Servicio de Atención a Inmigrantes, Emigrantes y Refugiados (SAIER), en la calle Tarragona; las oficinas de atención ciudadana de la plaza de Sant Miquel - donde se han registrado los episodios de tensión- y de la calle Monumental; y un nuevo dispositivo específico en la calle Miquel Bleach.


























































