La gobernadora Maru Campos agradece la “apertura y la disposición” de Sheinbaum para aclarar el operativo en Chihuahua
La panista ensalza a la mandataria después de reunirse el jueves con el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch


El Gobierno de Chihuahua parece haber enterrado el hacha de guerra. La gobernadora del Estado norteño, la panista Maru Campos, ha agradecido este viernes la “apertura y disposición” de la presidenta, Claudia Sheinbaum, para “mantener una comunicación constante”. En un breve comunicado, la mandataria estatal ha ensalzado al Ejecutivo federal y ha asegurado que toma cable para “trabajar juntos”. La nota se publica un día después de que Campos se reuniese con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, para tocar el espinoso tema de la presencia de agentes de Estados Unidos en operativos de seguridad en la región fronteriza.
Esta mañana, Sheinbaum ha mostrado un tono menos conciliador. “Se le pidió información y quedó de darla”, ha aclarado durante su conferencia matutina. También ha dejado claro que el balón está en la cancha de la panista: “Depende de ella”. Aunque no han trascendido los detalles del encuentro del jueves, las dos respuestas dejan más dudas en un escándalo que aún provoca réplicas en México. “De parte del secretario [Harfuch] se le dijeron todos los principios que hay que seguir, todas las leyes que hay que seguir para poder colaborar con algún Gobierno extranjero y que, en este caso, no se siguió este procedimiento”, ha afirmado la presidenta en la mañana. Las leyes mexicanas prohíben a los Estados colaborar con otros países en temas como la seguridad sin primero pasar por el filtro del Gobierno federal.
Los mensajes contradictorios de ambos Ejecutivos son un capítulo más de un escándalo que se destapó el pasado fin de semana. La controversia se originó después de que cuatro personas, entre ellas el director y un funcionario de la Agencia Estatal de Investigación y dos estadounidenses, murieran en un accidente de tráfico en la Sierra Tarahumara. El siniestro ocurrió después de un operativo conjunto para desmantelar narcolaboratorios. Al poco tiempo, distintos medios de EE UU, como Los Angeles Times, informaron de que los norteamericanos eran agentes de la CIA. Originalmente se había afirmado que solo eran empleados de la embajada de Washington en México. De hecho, así fue como lo dio a conocer el embajador, Ronald Johnson, en un mensaje en redes sociales.
Al calor del ruido, la gobernadora conservadora ha variado sus explicaciones. En principio, el Gobierno de Chihuahua dijo que los estadounidenses eran instructores de drones que capacitaron a los policías locales. También agregó que en las maniobras había militares mexicanos. Esto fue negado de inmediato por Sheinbaum. La mandataria sostuvo que ni la Secretaría de Defensa ni ella estaban enterados de la presencia de los norteamericanos. En otra explicación, mucho más inverosímil, el Ejecutivo estatal aseguró que los estadounidenses le pidieron de favor a los agentes locales que los acercaran en coche a la capital del Estado.
La colaboración entre Chihuahua y Washington no es nueva. En una entrevista con el Heraldo de Juárez el 13 de abril, el secretario de Seguridad del Estado, Gilberto Loya, declaró que había solicitado “de manera paralela” a la Cancillería los permisos para que se autorizara la presencia de las agentes de Estados Unidos en la Torre Centinela, el edificio de vigilancia e inteligencia de más de 20 plantas en Ciudad Juárez. Esta declaración ha azuzado la polémica. “¿Cómo de manera paralela? Solicitas la autorización, se establece en el Gabinete de Seguridad o en el Consejo Nacional de Seguridad si es pertinente y qué tipo de colaboración debe de haber para poder autorizar a un gobierno de un Estado”, reprochó Sheinbaum el jueves en su conferencia. En esa misma intervención, la mandataria lamentó que Campos no le contestara el teléfono.







































