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El acuerdo educativo con el Govern agudiza la guerra sindical a un año de las elecciones del sector

Los directores lamentan que nadie defiende sus intereses y se sienten cuestionados: “Nos tratan como prevaricadores”

El president de la Generalitat Salvador Illa, rodeado por la secretaria general de CC OO de Cataluña, Belén López, y el secretario general de UGT de Cataluña, Camil Ros, en la firma del acuerdo educativo el lunes. David Zorrakino (Europa Press)

La unidad de los sindicatos de educación viene siendo como un matrimonio de conveniencia que, cuando es necesario, se mantiene para luchar por objetivos comunes: el avance del calendario escolar en 2022 o, ahora, una lista de mejoras salariales y de condiciones en las aulas. Pero esta relación de matrimonio mal avenido acostumbra a romperse rápidamente porque una parte es más exigente y pide ir más allá, mientras la otra es más partidaria del “más vale pájaro en mano…”.

Estas dos posiciones ya afloraron el lunes, cuando se anunció el acuerdo, firmado con CC OO y UGT, para inyectar 2.000 millones en cinco años para mejorar, básicamente, salarios y plantillas para la educación inclusiva. Ester Vila, responsable de pública de CC OO, admitió que no se podían “dejar pasar 2.000 millones y mejoras que había sobre la mesa” y recordó que otras negociaciones habían fracasado por el no constante de Ustec. La secretaria general de CC OO de Cataluña, Belén López, ha incidido este miércoles en este punto. “Ustec nunca ha negociado ni un euro”, ha asegurado. Y ha añadido: “No entendemos cómo es que todo el mundo no se suma a este acuerdo, a no ser que haya otros intereses que a mí no me toca explicar”.

En cambio, Ustec lamentó el fin de las negociaciones. “Es una lástima porque el colectivo está organizado y hubiéramos podido lograr más cosas”, aseguró su portavoz, Iolanda Segura, quien también afeó que el acuerdo se cerrara en “una negociación paralela” y lo tachó de “acuerdo político”. “Nunca he visto que un pacto educativo lo firma el presidente de la Generalitat y los jefes de los sindicatos. Está claro que se ha pactado en las altas esperas porque ello allana la aprobación de los Presupuestos”, asevera Segura.

Los sindicatos que no rubricaron el acuerdo también deploraron que solo lo han firmado CC OO y UGT (aunque el pacto que afecta al personal laboral sí lo firmó Ustec), que cuentan solo con cuatro sillas de la quincena que forma la mesa sectorial. Y, de hecho, respectivamente, son el tercer y sexto sindicato en las elecciones sindicales de docentes de 2023, unos comicios que impulsaron Ustec tras el conflicto con el exconsejero Josep Gonzàlez Cambray, y a Profesores de Secundaria (Aspepc), el segundo sindicato con más representación y también de un carácter combativo.

La cuestión no es baladí, a falta de un año de las próximas elecciones entre los docentes, en que los sindicatos tienen que empezar a marcar perfil propio. De hecho, Ustec asegura que estos últimos años se ha estado formando en cómo movilizar al personal. “Si planteamos un escenario de movilizaciones, el colectivo tiene que responder. En las protestas contra Cambray no estábamos tan organizados, porque él solo se hizo la campaña en su contra, pero ahora tenemos unas bases muy organizadas”, admite Segura.

Con todo, el anuncio del acuerdo ha polarizado las posiciones del profesorado. Para conocer la opinión de los docentes, Ustec, CGT y la Intersindical enviaron el martes un cuestionario por mail a los maestros, cuyo resultado se conocerá el viernes. Segura ya se muestra segura de que la encuesta les dará la razón. “Llevamos más de 30.000 respuestas y nos avalan”, resume. Con todo, la valoración real se verá la próxima semana en las calles y en las aulas, ya que la mayoría de sindicatos mantiene la convocatoria de huelga, que se lunes a jueves será territorial -cada día en zonas diferentes-, mientras el viernes será en toda Cataluña.

Recurso de las direcciones

El acuerdo tampoco ha gustado a las direcciones, especialmente la parte que recorta de 7.000 a 2.500 las conocidas como plazas perfiladas, que son las que ocupan interinos, no según el orden de las listas, sino según su perfil y que son diseñadas por las direcciones para buscar maestros especialistas (por ejemplo, impartir las Matemáticas en inglés). Los directores consideran que ello les ata de manos. “Nosotros tenemos unos objetivos educativos y los recursos no pueden venir al azar. Si tienes una singularidad tienes que poder definir esa singularidad del claustro que te permita ejecutar esos planes”, defiende Arturo Ramírez, miembro de la junta central de directores. “Nos dicen que debemos liderar proyectos, pero después nos limitan el personal; entonces, no hace falta hacer puertas abiertas porque todas las escuelas serán iguales”, añade Jordi Satorra, presidente de la asociación de directores Axia. Satorra también pone el foco en que la medida contradice las recomendaciones de la OCDE -organismo al que el Govern se ha encomendado para mejorar los resultados-, en cuanto a dar más margen a las direcciones para seleccionar el personal, así como ajustar los perfiles del profesorado.

Las direcciones tampoco ven bien que, en las entrevistas para seleccionar estos docentes, los sindicatos deban estar presentes. “Ello desautoriza a las direcciones, se pone en cuestión nuestra honorabilidad. Nos están tratando como presuntos prevaricadores”, lamenta Satorra, quien recuerda que esto no se produce en otros procesos de selección del Departamento.

También reprochan que se mantenga la medida implantada el año pasado para que las plazas perfiladas que no se cubran pasen a ser ordinarias, un punto el pasado julio ya provocó el caos en las adjudicaciones y acabó con el cese de Enric Trens, subdirector de plantillas, por haber aplicado la norma superior y no el acuerdo con los sindicatos, un extremo que enfureció a los directores. Todos estos aspectos sobre las plazas perfiladas han quedado recogidos en una resolución publicada en el DOGC el pasado 5 de marzo, contra la cual la asociación Axia prepara un recurso de reposición porque considera que vulnera diferentes normativas, como el Decreto de plantillas, el Decreto de direcciones o la propia Ley de Educación de Cataluña.

Hay otros puntos del acuerdo que las direcciones critican, como el anunciado descenso de ratios. “Es un brindis al sol, porque pone progresivamente y no se concreta, además los centros de máxima complejidad ya tienen la ratio reducida a 27, el problema es el 10% adicional y muchas aulas tienen sobrerratio. Si quieren una medida efectiva, que eliminen ese 10% adicional, pero aun así, se tardaran cinco años para que esté extendida en toda la ESO y nueve en primaria”, asevera Robert Velàsquez, miembro de la junta central de directores.

Con todo, las direcciones se sienten “dolidas” y desamparadas. “Ello refleja el poco peso que tenemos, todo el mundo cuestiona las direcciones”, lamenta Ramírez. “Los sindicatos nos critican y no defienden nuestros intereses, pero la Generalitat tampoco nos defiende, nuestra voz no se escucha”, lamenta Satorra, presidente de Axia, una asociación adormecida durante años, pero que en febrero renovó su junta y que en los últimos días ha vivido una oleada de afiliaciones, superando ya las 300 (de 2.500 centros públicos).

El acuerdo tampoco ha gustado al conjunto de 240 centros que han decidido no hacer salidas ni colonias para el próximo curso. La oferta del Govern de pagar 50 euros por noche la considera “irrisoria” y recuerdan que lo que buscan “es que haya un cambio profundo en el sistema. Es como la Renfe, falta de inversión continua hasta que peta”, asegura una portavoz de la plataforma, quien también denuncia presiones de la inspección hacia las direcciones para que esta medida de presión no sea votada y aprobada por los claustros.

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