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Técnicos y maquinistas señalan 21 puntos peligrosos en la red de Rodalies

El Govern pide que el servicio sea gratuito hasta que se recupere la plena normalidad

Desde el accidente ferroviario mortal de Gelida del pasado martes por la noche, en el que murió un maquinista en prácticas, los sindicatos, Renfe, Adif y el Govern llevan días tratando de encontrar la fórmula para garantizar la seguridad en toda la red de Rodalies. El miércoles se intentó mediante “marchas blancas” —recorridos sin pasajeros para analizar el estado de la infraestructura— y un certificado de seguridad extendido por Adif. Pero no fue suficiente, porque no convenció a los maquinistas, que el jueves pidieron formar parte de los equipos técnicos que realizaron nuevos análisis de todas las líneas. Tampoco han sido suficientes, a la luz de los nuevos desprendimientos —uno en la R1 en Blanes el viernes, y otro en la R4 en entre Cerdanyola y Sabadell este sábado—, que han vuelto a sumir a Cataluña en un caos de movilidad con una nueva suspensión del servicio este sábado. Los equipos siguen trabajando y la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, ha explicado que se están analizando “en torno a 21 puntos de la red, dos de ellos en estos momentos con mucha intensidad”.

Los episodios de temporal meteorológico de las últimas dos semanas han enseñado las costuras del sistema, dando lugar a “un volumen de incidencias sin precedentes”, según ha explicado el Govern. Y los maquinistas no volverán a sus puestos de trabajo hasta que se garantice la seguridad de una infraestructura que esta semana ha dado muestras muy claras de su falibilidad. Mientras la oposición y las asociaciones empresariales y sindicales recuerdan el déficit histórico en inversiones en la red de Rodalies, el Govern está cada vez más acechado por el hartazgo ciudadano ante una semana de caos de movilidad que se suman al histórico de incidencias y retrasos que acumula este sistema ferroviario regional.

De ahí que el Govern, que es titular del servicio, haya querido mostrar un gesto ante la ciudadanía apretando a Renfe. El consejero de Presidencia, Albert Dalmau (quien lidera el Govern ante la ausencia del president Salvador Illa, ingresado en el hospital), ha pedido a las operadoras la gratuidad del servicio “hasta que se recupere la plena normalidad del servicio”. “No se le puede pedir a los ciudadanos que paguen por un servicio que no se puede operar en condiciones”, ha dicho Dalmau.

Pero antes de volver a la completa normalidad, al menos tiene que haber seguridad en la red. Y esto pasa por identificar cuáles son los sitios más problemáticos o con más riesgo (de desprendimiento, de obstáculos o de mal estado de la infraestructura) y definir qué actuaciones hay que hacer para ponerles remedio. El Govern ha explicado que este sábado se están llevando a cabo “revisiones exhaustivas” de toda la infraestructura, unas revisiones que se suman a las que hicieron los equipos técnicos mixtos (formados por técnicos de Adif, Renfe y por maquinistas) el jueves, y a las “marchas blancas” del miércoles.

Tras todos estos análisis, el Govern ha identificado 21 puntos peligrosos, repartidos por las 13 líneas de Rodalies. Paneque ha explicado que Adif está revisando “de forma continuada y permanente” todos los puntos de riesgo, y que ha puesto a disposición los servicios que suelen trabajar en desprendimientos tanto en carreteras como en Ferrocarrils de la Generalitat (FGC). También se han activado 170 autobuses adicionales de servicios diarios para reforzar los corredores interurbanos.

En la clasificación de los puntos peligrosos han participado los sindicatos de maquinistas. Un portavoz del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF), explica a EL PAÍS que el pasado jueves decenas de trabajadores maquinistas junto con técnicos de Renfe y Adif recorrieron las líneas. “Los maquinistas no somos geólogos ni ingenieros. No sabemos cómo afecta el agua a los elementos. Nos fiamos de Adif y de sus certificaciones. Adif dijo que las líneas eran seguras y ni 24 horas después se produce otro derrumbe en Massanet-Massanes que constata que no hay seguridad”, denuncia el sindicalista. Fue entonces cuando se abrió el gabinete de crisis en el departamento de Territorio. Unas reuniones en las que participaba Renfe, Adif y la Generalitat pero donde no estuvieron invitados los maquinistas de la compañía. “Aún así nos fueron pasando los documentos desde dentro de la reunión y marcamos los puntos que consideramos más peligrosos. Ellos nos sugirieron unos puntos donde había riesgo de deslizamiento y nosotros les exigimos añadir como puntos peligrosos los túneles del Garraf de la línea R2 Sur y el tramo de Badalona y Montgat de la R1”, informa el representante de SEMAF.

Además de los puntos señalados por SEMAF se acordaron, en la reunión, puntos amplios donde no circular. Uno de los puntos es la R15 entre Vila Seca y Riba-roja d’Ebre dirección Zaragoza. La R13 y R14 entre Vila-seca y Lleida y la R13 entre Sant Vicenç de Calders y Valls. Por la R4 no se puede circular por Gelida porque todavía está el tren accidentado del martes, pero tampoco entre Terrassa Est y Manresa ni la RL4 entre Manresa y Tarrega. La R3 tiene la circulación cortada por obras pero también se considera punto de riesgo de Sant Quirze de Besora a Puigcerdà. La R1 tiene dos puntos: de Malgrat de Mar a Massanet-Massanes, donde el viernes tuvo lugar el derrumbe y entre Figueres y Portbou.

“La Generalitat insistió en que este sábado debería haber servicio de Renfe y por eso discutimos esos puntos con problemas de seguridad. La mañana de este sábado se ha reanudado el servicio pero ha habido decenas de desprendimientos independientemente de los puntos peligrosos que hemos marcado. Lo correcto es dejar de prestar servicio como se ha acabado haciendo. Es más, Ferrocarriles de la Generalitat también debería, porque con este tiempo es lo más seguro”, concluye.

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