La gota malaya de las incidencias en Rodalies
Los fallos en los últimos tres años suman más de 291 días perdidos y 2,4 millones de viajeros afectados

Tres sentimientos fueron transversales este miércoles en las estaciones cerradas de las Cercanías catalanas -Rodalies- y las de autobús, colapsadas, que asumieron la carga de la suspensión repentina del sistema ferroviario. Los usuarios -más de 400.000 cada día- no ocultaban su enfado por el caos, aparte de la consternación por el accidente mortal en Gelida (Barcelona). Pero, al mismo tiempo, nadie se mostraba sorprendido. La tragedia es una gota más en la cabeza de unos usuarios cada vez más torturados e impotentes ante el estado de un servicio cuyos fallos en los últimos tres años suman más de 291 días perdidos y 2,4 millones de viajeros afectados.
“Esto solo es una novedad para quien no usa el tren todos los días. Los retrasos son la normalidad, siempre es un caos”, explicó Stephany Díaz, trabajadora del hogar que ayer tenía previsto desplazarse desde Barcelona hasta Gavà y que se encontró en Sants con que no había servicio, pese a que en las pantallas se anunciaban los trenes. “Cada día es una sorpresa distinta. A veces llego a la estación cinco minutos antes y actualizan la aplicación diciendo que el tren va con 40 minutos de retraso”, agregó Anderson, un trabajador de la construcción, que perdió ayer la jornada al no poder llegar a Cubelles.
La falta de sorpresa, incluso en un día excepcional, se explica por el largo descontento acumulado por la ciudadanía catalana hacia el servicio ferroviario. En 2007, los problemas en el servicio generados por la obra de conexión del AVE con Madrid en L’Hospitalet de Llobregat derivó en unas considerables protestas ciudadanas que el movimiento independentista hábilmente rentabilizó. “Somos una nación y decimos basta. Tenemos derecho a decidir sobre nuestras infraestructuras”, fue el lema de una manifestación que, el 1 de diciembre de ese año, congregó a 200.000 personas según la cifra de la policía.
Los socialistas, entonces también en la presidencia de la Generalitat, se quedaron solos defendiendo las obras derivadas de la llegada de la alta velocidad y el reordenamiento de las vías en el acceso a Sants. Sus socios del tripartito, ERC e Iniciativa, se hicieron al lado de la ahora extinta Convergència i Unió en la protesta. Casi 20 años después, el nivel de la pugna política sobre quién es el responsable de la falta de inversión ferroviaria en Cataluña (se han construido nuevos kilómetros de AVE pero no de vías de Cercanías) y la responsabilidad de la falta de inversión sigue siendo la misma: el tú más (o menos).
En 2010 se concretó un traspaso de Rodalies (aprobado en 2007) que nunca dejó contento a nadie y en el que la Generalitat se podía limitar a decidir sobre el servicio. El restablecimiento de la vía del diálogo entre el Gobierno central y el de la Generalitat, tras el parón político del procés, tuvo como uno de los puntos en la agenda la situación de las infraestructuras de transporte. El Ejecutivo de Pedro Sánchez comenzó con el de ERC y ahora con el de Salvador Illa a abordar los incumplimientos acumulados.
Es cierto que se trabaja como nunca para renovar una red que hace cinco años presentaba ya un panorama deficiente. Varios tramos de vía con más de dos décadas de antigüedad, casi la mitad con vía única y puntos críticos con una saturación de más del 75% (circulan unos mil trenes). La Generalitat, Renfe y Adif han intentado buscar la cuadratura del círculo, manteniendo el servicio, embarcándose al mismo en un ambicioso plan de obras, a un ritmo de 600 millones de euros anuales, en toda una prueba casi de fe ante unos usuarios cada vez más cansados.
Pese al componente trágico de la incidencia de ayer, para el usuario de las Cercanías catalanas, se trata de un fallo más en la lista. “Desde hace tiempo me despierto una hora antes de lo que debería por miedo a llegar tarde al trabajo. Mis jefes saben que es un problema, pero ya no aceptan más esa excusa”, explicó César P., otro usuario afectado que ayer deambulaba por Sants. Entre 2022 y 2024, los trenes de Rodalies y Regionales catalanes sufrieron en ese periodo un total de 693 incidencias (1,5 por día de media), que afectaron a un total de 2,4 millones de pasajeros. Estos datos, obtenidos mediante la Ley de Transparencia, muestran que los minutos perdidos acumulados por los parones en el servicio ascienden a 420.421, el equivalente a 291 días.
La R-4, precisamente la línea sobre la que cayó el muro al paso del convoy, es la que acumula más incidencias de la red en ese mismo periodo (30, solo se cuentan las que tenían ratios de10.000 pasajeros y que superaron los 100 minutos de parón). En su día, Adif se negó a entregar estos datos alegando “injustificado descrédito”.
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