La parálisis de Rodalies pone el foco en los maquinistas y aviva el conflicto por su traspaso a la Generalitat
Los precedentes dejan constancia de la fuerza negociadora de un colectivo clave para la operativa


Adif certificó a la Generalitat este miércoles a primera hora de la tarde que las vías de Rodalies, un total de 1.200 kilómetros de red, estaban validadas para reactivar el servicio y este jueves a la madrugada Renfe había dispuesto su flota de trenes, 270 unidades, para recuperar la circulación y volver a prestar servicio a los usuarios, unos 400.000 diarios de media, que pese a las incidencias constantes confían en Rodalies para desplazarse. Al rompecabezas le faltaba una pieza fundamental: los maquinistas. El colectivo ha endurecido sus reivindicaciones sobre las exigencias de seguridad, a rebufo de la conmoción que causó la muerte de un joven maquinista de 27 años en el accidente de Gelida (Barcelona). La negociación se ha endurecido y se aviva el conflicto que mantienen los sindicatos de maquinistas con Renfe y con las administraciones, un litigio que escaló de tono con el acuerdo entre el Ministerio de Transportes y la Generalitat por el traspaso a Cataluña de las competencias sobre Rodalies.
El miércoles por la tarde, cuando anunciaron que este jueves se podía recuperar el servicio de los trenes de cercanías, la consejera de Territorio Sílvia Paneque y el consejero de Presidencia de la Generalitat, Albert Dalmau, que está al frente del Govern mientras dure la baja por enfermedad de Salvador Illa, ya aludieron al “conflicto” laboral que anida dentro de Rodalies. Lo hicieron para avanzar que, pese a que las vías estaban revisadas, podrían surgir otro tipo de complicaciones: “No será un día fácil”. En realidad, ha sido otro día aciago para la movilidad en Cataluña.
Renfe reconoce públicamente que hay una situación de “conflictividad con el personal de conducción”. La tensión entre los maquinistas y la Generalitat y el Gobierno viene de lejos y afloró especialmente con el acuerdo por el traspaso de competencias sobre Rodalies. Ya en 2021, cuando las conversaciones políticas eran apenas embrionarias, hubo colapso en Rodalies por paros de protesta de los maquinistas ante lo que definieron como “secuestro” laboral. Hicieron explícita su oposición a la posibilidad de dejar de pertenecer al cuerpo de personal del Estado para integrarse en la plantilla de la administración catalana.
Meses más tarde, el acelerón del asunto mediante una negociación entre ERC y Pedro Sánchez para delegar en la Generalitat la prestación del servicio ferroviario de cercanías envenenó el trato con los maquinistas. Uno de los primeros temas calientes que se encontró el ministro Óscar Puente sobre la mesa al tomar posesión del cargo fue la convocatoria de una huelga del colectivo de maquinistas de Renfe que amenazaba con bloquear el tráfico de trenes en toda España durante al menos cinco días, incluida la previa del puente de la Constitución.
“El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible manifiesta su firme compromiso con el mantenimiento de las condiciones sociolaborales de la plantilla y especialmente, con la garantía de integridad del Grupo Renfe y Adif, manteniendo sus plantillas”, dejó recogido por escrito el Gobierno, y logró salvar la huelga. Hace dos semanas, el ministro Puente y Salvador Illa oficializaron la constitución de la nueva empresa mixta que tiene que gestionar los servicios de Rodalies en Cataluña.
Los maquinistas no han convocado un paro oficial para este jueves en Cataluña pero su ausencia en las cabinas ha paralizado, de hecho, todo el servicio. En ese contexto de enfrentamiento, hay también una huelga convocada para los próximos 9, 10 y 11 de febrero.
En Cataluña escasean las vocaciones para ser maquinista y muchas de las plazas de Rodalies se cubren con profesionales que llegan de otras partes de España, que arrancan su carrera en el destino que les toque. Ese fue el caso del joven maquinista fallecido este martes en Gelida. Natural de Sevilla, estaba en periodo de prácticas en Cataluña para completar su formación.
Pasado un tiempo y a medida que acumulan experiencia y antigüedad, el traslado a otros destinos es habitual. En este sentido, los maquinistas siempre han visto como una amenaza para su libertad profesional la integración en la administración catalana.
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