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Una fundación que ayuda a personas migrantes en Extremadura sufre pintadas xenófobas

En la fachada de la sede en Almendralejo se podía leer la frase Stop invasión, en una semana donde ha comenzado el proceso de regularización de inmigrantes. Los hechos se han denunciado ante Policía Nacional

Pintadas xenófobas en la fachada de la Fundación Ruy López en Almendralejo (Badajoz), en una imagen cedida por la fundación.

La sede de la Fundación Ruy López en Almendralejo amanecía el miércoles con una pintada de carácter xenófobo en su fachada en la que se podía leer el mensaje “Stop invasión”. El ataque se produce días después de que se haya puesto en marcha el procedimiento de regularización extraordinaria de inmigrantes impulsado por el Gobierno central, en el que la entidad ha sido designada como colaboradora acreditada dentro del registro electrónico de extranjería. Los hechos han sido denunciado por la fundación ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Según explica la organización, sus instalaciones son un punto de encuentro donde conviven distintas culturas “de forma pacífica”, promoviendo el respeto mutuo y evitando conflictos. Su presidenta, Ana Macías, cuenta a EL PAÍS que en este lugar desarrollan programas de enseñanza del español para personas migrantes, apoyo escolar a menores en situación vulnerable y asesoramiento en trámites administrativos como la homologación de títulos, la reagrupación familiar o la obtención de la nacionalidad.

Macías asegura que el equipo permaneció trabajando hasta las diez y media de la noche sin que hubiera rastro de la pintada. Fue a primera hora de la mañana cuando el personal descubrió el mensaje en la fachada. Un suceso que consideran es “muy desagradable”, lo que ha generado inquietud entre algunas trabajadoras, aunque Macías ha insistido en la necesidad de responder sin caer en la confrontación. “Ante un discurso de odio hay que combatirlo de otra forma, no con más odio, sino aprendiendo a convivir y a compartir espacios”.

La presidenta recuerda, además, que Extremadura ha sido históricamente una tierra de emigración, lo que, a su juicio, debería favorecer una mayor comprensión hacia quienes llegan en busca de oportunidades. En el caso concreto de Almendralejo, la población inmigrante ronda el 12%, impulsada en gran medida por la demanda de mano de obra en el sector agrario y en los cuidados.

“Hay muchas personas en situación irregular y con condiciones de gran vulnerabilidad”, explica Macías, quien defiende el papel de la inmigración en el sostenimiento de la economía local y en la revitalización de zonas rurales afectadas por la despoblación.

La Fundación Ruy López ha vinculado el suceso con el contexto político regional, marcado por el reciente acuerdo de Gobierno en la Junta de Extremadura que han alcanzado PP y Vox y donde se recoge el término de “prioridad nacional”, poner por delante a los españoles de los migrantes.

La reacción ciudadana no se hizo esperar y en la tarde del miércoles, vecinos y representantes de entidades sociales se concentraron frente a la sede de la fundación en un acto simbólico para cubrir la pintada y mostrar su respaldo y condena.

Mientras tanto, la actividad en la fundación continúa con normalidad, en una semana marcada por la afluencia de personas interesadas en regularizar su situación administrativa. “Vamos a seguir trabajando”, asegura Macías, quien insiste en que no permitirán que el odio condicione su labor.

La organización también destaca iniciativas como las clases de ajedrez, concebidas como una alternativa de ocio saludable para jóvenes de la localidad. “Todo lo que aquí se hace está orientado al progreso y la mejora de las condiciones de vida de las personas, independientemente de su origen”, subrayan.

Desde el ámbito institucional, la concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Almendralejo, Isabel Ballesteros, ha condenado los hechos y ha trasladado el apoyo del Ayuntamiento a la fundación. La edil ha retirado el compromiso del consistorio con la igualdad, la libertad y los derechos de todas las personas.

Un incidente al que han reaccionado otras organizaciones, como la Asociación Migrante Obrera de Extremadura (AMOEX), que ha denunciado públicamente lo ocurrido, advirtiendo de que no se trata de un hecho aislado. A su juicio, este tipo de actos son consecuencia directa de discursos políticos que “señalan a las personas migrantes como un problema” y fomentan una narrativa de exclusión.

El presidente del colectivo, Alejandro Peña, afirma que el uso de términos como “invasión” en el debate público contribuye a deshumanizar a las personas migrantes. “Estos mensajes no se quedan en el plano político: acaban traduciéndose en actos como el que hemos visto”, señala.

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