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El Gobierno valida 65.000 títulos universitarios extranjeros en un año, 30.000 de ellos de médicos

La dramática lista de espera ha menguado a 72.000 solicitantes. Morant estima que en 2027 lograrán certificar en el plazo legal de seis meses

Dos profesionales sanitarios en una ambulancia, en una imagen de archivo.Europa Press News (Europa Press via Getty Images)

Este martes el Gobierno ha aprobado en Consejo de Ministros la regularización extraordinaria de más de 500.000 inmigrantes que ya viven en España y esta tarde la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha ilustrado en rueda de prensa cómo muchos de estos extranjeros van a poder ejercer la profesión que estudiaron en sus países. Por fin, el sistema de convalidación de las carreras, másteres y doctorados cursados en universidades foráneas parece haber dado con la tecla, tras dos cambios en el modelo de tramitación. En 2025 se alcanzaron las 85.564 resoluciones, el 76% de ellas favorables (65.319): se fallaron 49.906 solicitudes de homologación de títulos que dan acceso a profesiones reguladas (sanitarias, ingenierías o profesor) y 35.658 de equivalencias (el resto de grados y los másteres). Los 85.564 fallos positivos o negativos corresponden a la suma de resoluciones de los tres años anteriores y a ocho veces más que en 2017. La mayoría de los fallos positivos son homologaciones de médicos: 30.303.

Estas convalidaciones son a juicio de Morant “un acto de justicia” con graduados que llevan años esperando y reconoce que su “incorporación laboral a nuestro día a día fortalece la economía española”. El ministerio estima que en 2027 habrán terminado con el stock de expedientes atrasados y resolverán en el plazo legal. “Para nosotros no habrá descanso hasta que cumplamos la ley de resolver en seis meses”, ha dicho. “Sin negar la eficacia de las medidas adoptadas (...) todos los expedientes se tramitan en un plazo muy superior a los seis meses previstos en la norma de aplicación”, denuncia el Defensor del Pueblo, en su informe de 2025 hecho público este marzo.

Morant ha explicado que se registran 4.000 solicitudes al mes, mientras Francia recibe unos 700. “El sistema está muy tensionado”. El PP, que diseñó en 2014 un modelo de convalidaciones que saturó el sistema, ha azuzado al Ejecutivo en el Congreso y el Senado a que agilizase los tiempos y aumentase la transparencia, porque muchos demandantes se quejan de que no se respeta el plazo en el que se presentó la solicitud. Así se pone de manifiesto en el informe anual de la asociación Homologación Justa Ya.

Morant ha cifrado en un entorno del 40% los expedientes se resuelven en los seis meses, aún muy por debajo de lo que dicta el decreto aprobado en 2022, con el ministro Manuel Castells, y modificado en octubre de 2024 con Morant al frente. El pasado septiembre, además, se dictó una resolución para agilizar las solicitudes de las personas con una oferta firme de empleo de alta cualificación.

En lo que va de siglo las peticiones de convalidación de títulos suben o bajan acorde a la situación económica de España. Gracias al nuevo modelo, por primera vez desde 2014, se han resuelto más expedientes que los que han entrado nuevos. Pero Morant sabe que no puede caer en la autocomplacencia, porque el atasco es monumental. Por primera vez, el Ejecutivo ha reconocido exactamente cuántos graduados en el extranjero esperan su resolución: 72.337 a 13 de marzo. En octubre de 2024 ―cuando modificaron el procedimiento― eran un 41% más (122.890).

Varios factores explican el éxito del modelo: agrupar y convalidar de golpe todos los expedientes de un mismo título en la misma universidad que ya han acreditado su calidad ―en vez de cada vez abrir un caso nuevo―, el uso de la inteligencia artificial, el aumento de número de funcionarios, un nuevo portal (Validar-Te) para el procedimiento o la firma de reconocimiento recíproco de estudios con Chile, Ecuador, Argentina, Colombia o Perú.

Pero hay también aspectos mejorables. El defensor remarca el “elevado número” de quejas recibidas sobre la “insuficiencia de los canales establecidos al efecto por la Administración”. Tradicionalmente se empleaba en los trámites el correo certificado que demoraba los plazos y los encarecía. Con el primer cambio en el modelo, en 2022, el procedimiento se volvió enteramente telemático y, ante las quejas de los solicitantes, se ha establecido unas conversaciones telefónicas que no les convencen.

La mayoría de homologados son médicos

Hasta 30.000 homologados en 2025, los mismos que en los cuatro años anteriores juntos, son médicos. Al ser una profesión regulada, los trámites son más arduos y no incluyen el reconocimiento de la especialidad, que tramita después el Ministerio de Sanidad. “Hemos dado salida a una de las profesiones más demandadas en los hospitales. Ahora se gradúan en España 7.000 estudiantes de Medicina al año”, ha cifrado Morant. La ministra considera que este 2026 habrá también muchas homologaciones, pero que luego se “equilibrará”.

La pandemia agilizó que pudiesen contratarse doctores y enfermeras y el déficit de profesionales en zonas vacías explica la urgencia. Aunque el Gobierno dio una partida a las universidades públicas para que aumentasen las plazas y el número de facultades de Medicina se ha duplicado en dos décadas ―no solo por el avance de la privada― y existe un debate sobre un posible exceso de titulados cuando las nuevas comiencen a graduar las primeras promociones.

La mayoría de las homologaciones son de profesionales sanitarias (todas reguladas), porque son quien más solicitan el reconocimiento y además con éxito (por encima del 70% de resoluciones positivas en la mayoría de los empleos). A los médicos les siguen a mucha distancia en la lista de homologados los enfermeros (8,1%), psicólogos clínicos (3,1%) y fisioterapeutas (2,1%).

La excepción en las resoluciones favorables en las profesiones sanitarias son los psicólogos clínicos (52% positivas) y sobre todo los odontólogos (22,4% favorables, solo el 0,9% de los solicitantes homologados). Estos últimos no son bien recibidos por los colegios profesionales y las universidades españolas ante un mercado laboral que se está saturando. Muchos dentistas tienen que cursar materias extra y se les somete a un examen que pocos aprueban ―aunque el ministerio ha hecho más transparente el proceso― y para el que se ofertan pocas plazas.

Juliana, de 34 años, se crio en España pero se marchó a la patria de sus padres, Colombia, a estudiar Odontología. Pensó que homologaría en unos meses, pero desde 2018 aguarda. En este tiempo ha cursado dos másteres en Valencia ―en ese caso sí se reconoce su grado― y se ha formado en FP como higienista dental para estar “más cerca del paciente”. Trató de trabajar como auxiliar de clínica y la rechazaron por “sobrecualificada”.

El ministerio le pide a Juliana aprobar un examen que demuestre que ha superado sus carencias en dos materias, pero es tan enrevesado que apenas nadie lo pasa (tampoco los formados en España que lo intentan). La asociación de odontólogos homologantes sostiene que ni universidades ni los colegios profesionales quieren más competencia. La escabechina es tal que el ministerio ha mediado para que sea más accesible, pero quedan muchos flecos. Según Juliana, los temarios se contradicen, no se entregan a tiempo los cuadernillos con las contestaciones y falta transparencia. Está contenta en la clínica en la que trabaja como higienista, pero no oculta su frustración. “Yo he pasado por depresión, por medicación. Yo trabajo con ilusión porque tengo que sobrevivir y no me voy a echar a la pena”.

Las ingenierías ―la mayoría de ellas profesiones reguladas― son un agujero negro. Casi todos los ingenieros de Caminos (80%) homologan el título, pero el porcentaje cae a menos de la mitad entre los peritos industriales (35,1%) y es casi nulo (0,2%) entre los antiguos ingenieros industriales superiores. “Son tasas anormalmente bajas. Estamos diciendo con estas cifras que Norman Foster no aprobaría el título de arquitecto. Esto lo vamos a revisar”, ha explicado Morant, que es ingeniera en Telecomunicaciones.

Para solventar la situación de estas profesiones reguladas con una tasa bajísima de resoluciones positivas ―también los profesores de secundaria o los farmacéuticos― el ministerio va a crear grupos de trabajo con las universidades y “otros grupos de interés” (previsiblemente los colegios profesionales).

Colombia es la segunda nacionalidad con más expedientes resueltos de convalidación (16.924). Le precede España (19.078), porque muchos de los demandantes cuentan ya con la doble nacionalidad, son minoría los nacidos en España que se gradúan fuera. Le siguen con menos de 7.000 Venezuela, Cuba y Argentina. Aunque en el cupo argentino hay que meter a muchos de los solicitantes de Italia, pues cuentan con la doble nacionalidad.

En el nuevo modelo se prima a los inmigrantes que viven en España frente al resto, porque el país es la vía de entrada de miles de latinoamericanos a Europa, pero no con la pretensión de muchos de quedarse sino de emigrar al norte. En Alemania, por ejemplo, hay que saber alemán para lograr la convalidación de un título.

El sistema mejora pero hay quien ya ha tirado la toalla. Es el caso de Celia, psicóloga española. Cuenta que se formó en Estados Unidos y está colegiada en Massachusetts y Florida y tiene que renovar esa acreditación cada dos años con formación. Trabaja en un colegio de ese país desde España cansada de tratar de homologar el título. Le pidieron tantos papeles de estudios de los años 90 traducidos al español que desistió.

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